Muere Emilio Alonso Manglano, director del Cesid en la época de González

Los GAL, Roldán o los fondos reservados, entre los casos que salpicaron su labor

El teniente general Emilio Alonso Manglano, máximo responsable del CESID durante 14 años.

El teniente general Emilio Alonso Manglano, máximo responsable del Cesid durante 14 años, falleció ayer en Madrid a los 87 años, según fuentes militares.

El teniente general Emilio Alonso Manglano, máximo responsable del Cesid durante 14 años, falleció ayer en Madrid a los 87 años, según fuentes militares.

Hombre discreto, nacido en Valencia en 1926, fue designado para dirigir La Casa, hoy el CNI, en mayo de 1981, meses después de la asonada del 23-F y con el encargo expreso de evitar otra intentona golpista. Permaneció en el cargo hasta 1995, un año antes de que Felipe González perdiera las elecciones. Manglano presentó su dimisión en junio de ese año y fue sustituido por Félix Miranda Robredo. No obstante, hasta la derrota socialista siguió desempeñando funciones como asesor en el Ministerio de Defensa.

Le tocó vivir la turbulenta historia de Luis Roldán y bregar con el caso de los fondos reservados, pero nada como lo que vino después. Poco dado a las apariciones públicas, a principios de la década de los noventa Manglano se vio obligado a sentarse en el banquillo por turbios asuntos que salpicaron la vida judicial española. El más importante tuvo lugar el 12 de junio de 1995, cuando se destapó que el Cesid grababa desde 1984 conversaciones telefónicas a personajes de la vida pública, entre los que se encontraba el Rey.

Manglano puso su cargo a disposición del Gobierno, que aceptó su dimisión. También cesaron por la misma causa los entonces vicepresidente del Gobierno, Narcís Serra, y ministro de Defensa, Julián García Vargas. Manglano fue juzgado junto al entonces jefe de operaciones del Cesid, el ex coronel Juan Alberto Perote, condenado en 1997 por un delito de revelación de secretos que sacó a la luz la existencia del GAL.

En febrero de 1996 se archivó el caso al estimar que las escuchas no constituyeron delito por ser aleatorias y necesarias para proteger intereses vitales del Estado. Pero el periplo judicial siguió cuando la Audiencia Provincial de Madrid estimó parcialmente los recursos de los afectados y reabrió el caso una vez destituido Manglano como asesor del Ministerio de Defensa. Finalmente, el 26 de mayo de 1999, fue condenado a seis meses de arresto por un delito continuado de escuchas ilegales telefónicas y a ocho años de inhabilitación absoluta.

Manglano recurrió ante el Tribunal Supremo, que confirmó la sentencia. Pero el 29 de marzo de 2004, el Tribunal Constitucional ordenó la repetición del juicio y fue finalmente exculpado por la Audiencia el 13 de abril de 2005.

En abril de 2004, el Supremo le absolvió también a él y al ex director del Cesid Javier Calderón de los delitos de interceptación ilegal de comunicaciones telefónicas en la sede de Herri Batasuna en Vitoria. Por estos hechos habían sido condenados a tres años de cárcel por la Audiencia de Álava.

También tuvo que visitar los tribunales tanto en condición de testigo como de imputado en causas como la «operación Mengele» (en la que se investigaba la presunta utilización de mendigos como cobayas humanas) o el secuestro de Segundo Marey.