Política

Conflicto de Gibraltar

Picardo desvió 432 millones de pequeños ahorradores para pagar sus megaobras

Redujo así la deuda pública de Gibraltar en un 50 por ciento

Susana Griso entrevistó a Fabian Picardo, ayer, en «Espejo Público» de Antena 3
Susana Griso entrevistó a Fabian Picardo, ayer, en «Espejo Público» de Antena 3larazon

El ministro principal de Gibraltar redujo así la deuda pública de Gibraltar en un 50%. La oposición gibraltareña acusa a Picardo de burlar la legislación que controla el límite de deuda.

El ministro principal de Gibraltar accedió a su despacho en el número 6 de Covent Place gracias a una campaña electoral en la que prometió a los votantes de la colonia una faraónica batería de proyectos de obras públicas valorada en 750 millones de libras (942 millones de euros). Sin embargo, pagar facturas no es tan sencillo como lanzar promesas y el líder gibraltareño ha tenido que recurrir a dudosas maniobras financieras que han causado la indignación del GSD (Gibraltar Social Democrats), el principal partido de la oposición en el Peñón, desbancado en 2011 tras quince años en el poder.

Con una población de apenas 30.000 no es extraño que Gibraltar tenga estrictas leyes para evitar que el Gobierno de turno se endeude por encima de las posibilidades que tienen los gibraltareños de pagar su deuda pública. Nada que un exitoso abogado con años de experiencia en Hassans International (la principal firma de abogados del Peñón) pueda resolver con un toque de su varita mágica financiera.

Segun el principal partido de la oposición, el Gobierno de Picardo redujo la deuda pública de la colonia «simplemente trasfiriéndola al Gibraltar Savings Bank (la caja de ahorros de Gibraltar, de titularidad pública) dónde es técnicamente una deuda de este banco, a pesar de estar garantizada por el Gobierno». La maniobra no acaba ahí. Siempre según el partido de Peter Caruana, el Ejecutivo del Peñón «invirtió 344 millones de libras (432 millones de euros) de ese dinero en una compañía propiedad del Gobierno, Credit Finance Company, para pagar sus propios compromisos (electorales) sin control por parte del Parlamento y burlando los límites legales de endeudamiento previstos para que el Ejecutivo no pida prestado dinero en cantidades que lleguen a ser insostenibles para Gibraltar». Esta inversión se realizó sin informar al parlamento y, de hecho, sin que mediara anuncio alguno.

Las sospechas de la oposición gibraltareña se despertaron porque, de creer a pies juntillas su relato, el Gobierno de Picardo estaba llevando a cabo «una imposibilidad económica», a saber, sacar adelante un programa de inversiones valorado en 750 millones de libras y, al mismo tiempo, reducir los alquileres, el recibo de la luz y el tipo impositivo medio del impuesto sobre la renta (nada menos que de un 24% a un 15%). Y todo ello, además, reduciendo la deuda pública de Gibraltar a la mitad. No hacía falta ser un genio de las finanzas para sospechar que algo no cuadraba del todo en el relato económico de Picardo. «Porque esto es una imposibilidad económica, y Picardo lo sabe, el ministro principal ha tenido que asaltar los dinero de los pequeños ahorradores como si se tratara de una tarjeta de crédito de la que no tiene que dar cuentas»

Picardo respondió a estas acusaciones afirmando que el GSD quiere que el Gobierno interrumpa los proyectos de obras públicas que actualmente está llevando a cabo en cumplimiento de sus compromisos electorales. También acusó a los gobiernos de Caruana de haber utilizado, igual que el, el dinero de los pequeños ahoradores del Gibraltar Savings Bank. El GSD calificó de estas acusaciones de «infantiles» y recordó que cuando ellos estaban en el poder introdujeron una claúsula en la legislación que controla el funcionamiento del Gibraltar Savings Bank para impedir que se utilizara el dinero de los pequeños ahorradores gibraltareños de esta manera. Fabian Picardo accedió al poder en diciembre de 2011 y tan solo cuatro meses después, en marzo de 2012, cambió la ley para poder realizar la maniobra que le permitió reducir a la mitad de un plumazo la deuda publica de la colonia. El GSD se opuso a esta enmienda introducida por el actual ministro principal para ejecutar el «rodeo financiero» que le permitiera materializar el programa de obras que le llevó al poder.

Las cifras en juego adquieren toda su relevancia cuando se tiene en cuenta que Gibraltar tiene un Producto Interior Bruto de algo más de 1.760 millones de euros y una legislación que limita el nivel de deuda pública a un 40% del PIB. Después de la maniobra de Picardo la deuda pública de la colonia se ha quedado en 445 millones de euros (aproximadamente el 25% del PIB). Es decir, de estar literalmente con el agua al cuello el Ejecutivo del Peñón tiene ahora un amplio margen para seguir adelante con obras como la construcción de los espigones en Sandy Bay.