Política de fragmentación

La Razón
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El 47,9 por ciento de los españoles pide a Albert Rivera que facilite la investidura de Pedro Sánchez. Pero un porcentaje no muy diferente, el 42,9 por ciento, le anima a que no lo haga.

Sin embargo, son los electores naranjas los más predispuestos a permitir la investidura de Sánchez, concretamente el 74,1%. En la práctica tres de cada cuatro votantes de Ciudadanos. Porcentaje que supera incluso al 67,3% del electorado del PSOE dispuesto a recibir la abstención de los de Rivera.

En cuanto a la abstención de los populares, el porcentaje favorable a la misma es del 39,6%, que es superado por un 47,8% de españoles contrarios a que el PP facilite la investidura de Sánchez. Incluso entre los votantes del PP, tan solo el 17,2% estaría por abstenerse, mientras que el 75,9% votaría en contra.

Pero los votantes del PSOE y Cs respaldarían con el 63,5% y el 70,4%, respectivamente, una abstención del PP para conseguir la elección de Sánchez. Porcentajes similares a los que apoyarían la abstención de Cs.

Otra cosa bien distinta es la coalición de Gobierno que los españoles prefieren, y al igual que sucede con el arco parlamentario, se encuentra muy fragmentada y no hay ninguna mayoritaria. Prueba de ello es que ninguna de las dos primeras combinaciones de partidos, no alcanza el 20%; 19,8% prefiere PSOE y Cs, el 19,1% a PSOE y Unidas Podemos. En tercera posición se encuentra la opción del PSOE en solitario, con el 13,0%. La cuarta, con tan solo el 6,1% de apoyos, es la reproducción del pacto de la moción de censura que derribó al presidente Rajoy; PSOE+UP+Independentistas.

El electorado más uniforme es el de Unidas Podemos, ya que el 65,6% de ellos prefiere el pacto PSOE/UP, que contrasta con el electorado más dividido ante esta cuestión, que es el socialista, con un 31,3% que apuesta por un gobierno del PSOE en solitario, un 26,8% con Unidas Podemos como socio y el 18,8 por ciento que buscaría una alianza con Ciudadanos.

El respaldo de los morados a Sánchez, a pesar de quedar fuera del gobierno, es solo apoyado por el 18,3% de los ciudadanos; el 30,8% de los votantes del PSOE y el 25,0% del electorado de Unidas Podemos.

Otra dificultad añadida a la formación de gobierno es que el 59,2% de la ciudadanía no aprobaría que Sánchez aceptara votos de partidos como Bildu y ERC. Incluso la mayoría de votantes del PSOE rechaza tal componenda; el 46,2% frente el 42,3%. Únicamente el votante de UP vería bien tal apoyo; el 43,8%, frente al 31,3%.

Una repetición electoral ya cuenta con la comprensión del 36,7% del censo, frente al 49,7% que no la apoya. Los votantes de UP y PSOE son los que más se oponen, con un 81,3% y 67,3%, respectivamente, mientras que los del PP y Cs son mayoritariamente favorables al anticipo; 62,1% y 55,6 por ciento, respectivamente.

Si hubiera que volver a las urnas en otoño, los españoles culparían en primer lugar al PSOE, concretamente el 26,3%, seguidos de los dos partidos que se considera pueden tener la llave de la investidura; UP y Ciudadanos, con el 15,5% y 14.2%. Entre los electores socialistas se reparten las responsabilidades entre Unidas Podemos (23,1%) y Cs (20,2%). Mientras que el 62,1% de los votantes de UP señalan al PSOE, así como también el 48,3 por ciento del electorado del PP.

Ante un probable adelanto electoral, el 9,6% del censo cambiaría su voto del 28-A; los electorados más fieles serían los del PSOE y PP, con un 90,4% y 89,7%, respectivamente, que repetiría su voto, mientras que los más afectados serían Vox y Ciudadanos, que conservarían el 77,8% y 68,8%, respectivamente de su electorado. Unidas Podemos quedaría en una posición intermedia al mantener el 87,5% de sus votantes.