PSC, PP y C’s retrasan el golpe secesionista

El dirigente del PPC, Xavier García Albiol.
El dirigente del PPC, Xavier García Albiol.

La tramitación de la declaración independentista de Junts pel Sí y la CUP ha quedado paralizada momentáneamente por una maniobra de algunos partidos de la oposición -C's, PSC y PPC-, lo que podría aplazar su aprobación hasta después del primer pleno de investidura del presidente de la Generalitat.

Junts pel sí y la CUP no podrán desplegar tan deprisa como pretendían su plan para «desconectar» Cataluña de España. Sospechaban que el Estado y los partidos constitucionalistas no se lo pondrían fácil y así ha sido. El choque entre los dos bloques que ha acabado por dibujar el desafío soberanista de Artur Mas vivió ayer su primer encontronazo. El PSC y Ciutadans lograron frenar, temporalmente, el debate sobre la resolución independentista con la que los soberanistas querían declarar solemnemente el inicio del proceso de creación de un Estado catalán independiente en forma de república.

Para retrasar el pleno de la semana que viene en el que Junts pel Sí y la CUP querían abrir el debate secesionista, simplemente presentaron sendas peticiones para que la Mesa del Parlament de Cataluña reconsidere tramitar la resolución independentista. Su petición deja en suspenso, al menos durante las próximas 48 horas, la tramitación hasta que se resuelvan ambos recursos. Son dos porque PSC y Ciutadans presentaron sus propuestas por separado en el Registro del Parlament. A 53 días de las elecciones generales, los partidos no descuidan marcar perfil propio. Pese a estar en contra del órdago de Mas y la CUP, el PSC defiende un modelo de Estado distinto al de Ciutadans y el PP. Lo quiso dejar claro no sumándose a un frente común con Ciutadans y el PP para enmendar la propuesta de Junts pel Sí y la CUP.

A pesar de que el PSC se esfuerce en explicar que su apuesta es la del diálogo y su propuesta de cara al 20-D pasa por construir mesas de negociación para abordar una futura reforma de la Constitución, sus argumentos no convencieron al PP ni a Ciutadans, que reducen este debate a un o contigo o sin mí. La líder de Ciutadans en Cataluña, Inés Arrimadas, acusó a los socialistas catalanes de alinearse con los nacionalistas. Tanto ella como el popular Xavier García Albiol advirtieron a Pedro Sánchez de que «no puede presentarse como candidato a presidir España si su partido en Cataluña comparte el discurso de los nacionalistas».

Aunque las propuestas del PSC y Ciutadans para que la Mesa reconsidere admitir a trámite la resolución independentista demora el debate, la llave de que haya pleno antes del 9-N como pretendía Junts pel Sí, pero sobre todo la CUP, la tiene el PP. Albiol se mostraba ayer satisfecho por «haber bloqueado las pretensiones de los independentistas».

Resulta que para resolver los recursos del PSC y de Ciutadans se necesita a la Junta de Portavoces. Pero la Junta de Portavoces de esta nueva legislatura no existe aún porque el PP no se ha constituido como grupo parlamentario. Tienen tiempo hasta el próximo día 5. Si agotan los plazos, tal y como sospechan en Junts pel Sí, la primera reunión de este organismo no sería hasta el día 6. Tras el encuentro deben dejar dos días hábiles para el periodo de enmiendas. Teniendo en cuenta que el día 6 cae en viernes, el pleno para discutir la resolución secesionista no podría celebrarse hasta el martes 10, un día después del primer debate de investidura.

Junts pel Sí y la CUP buscarán argumentos bajo las piedras para forzar que el pleno para debatir su resolución sobre la independencia sea antes del 9 de noviembre. Por ejemplo, estudiarán si el sábado, en este caso el 7 de noviembre, puede considerarse día hábil. De tener la razón, podría conseguir que el pleno para debatir la declaración de ruptura se celebrara el 9-N por la mañana y por la tarde, celebrarse la primera votación de investidura.

La portavoz de la CUP, Anna Gabriel, insistía en que «Mas no representa el pluralismo, ni el consenso ni la radicalidad democrática». La declaración independentista que firmaron juntos no supone un acercamiento para reelegir al president, más bien todo lo contrario. Tras acordar el texto, los anticapitalistas reclaman a Junts pel sí altura de miras para que propongan un nombre de consenso alternativo al de Mas antes del 9-N. Sin embargo, la decisión de la CUP de anular las reuniones con Junts pel sí tras la detención de nueve anarquistas complican aún más el acuerdo.

Además de la resolución alternativa del PP y Ciutadans, y del PSC, Catalunya sí que es Pot consiguió que fuera admitida a trámite su propuesta donde reclama la celebración de un referéndum pactado con el Estado antes de 2016 para salir de este caos.