Rajoy advierte a Mas que no permitirá la ruptura con España

Avisa de que los comicios plebiscitarios son inviables

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, volvió a negar ayer viabilidad a la agenda independentista que propugna el presidente de la Generalitat, Artur Mas, de la mano de ERC. «Ningún Gobierno de España va a autorizar la ruptura de la soberanía nacional», sentenció.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, volvió a negar ayer viabilidad a la agenda independentista que propugna el presidente de la Generalitat, Artur Mas, de la mano de ERC. «Ningún Gobierno de España va a autorizar la ruptura de la soberanía nacional», sentenció.

En una comparecencia en Moncloa con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, el presidente se aferró a sus argumentos de siempre en esta materia para responder al nuevo paso al frente del nacionalismo independentista, el preacuerdo de partidos y entidades catalanas que habla abiertamente de independencia y de elecciones plebiscitarias, y fija un año y medio tras el 27 de septiembre para lograrla.

En Moncloa creen que este nuevo capítulo del desafío rupturista tiene como objetivo principal reconducir el enfriamiento de la movilización social y el pinchazo de la burbuja soberanista una vez superada la consulta ilegal de autodeterminación que impulsó y organizó el Gobierno de Artur Mas el pasado 9 de noviembre. Los últimos sondeos han apuntado que el sentimiento contrario a la independencia se está consolidando: de hecho, el último sondeo del Centro de Estudios de Opinión (CEO), el denominado CIS catalán, reflejó que los partidarios de la secesión bajan cuatro décimas, un 44 por ciento, frente al 48 por ciento que la rechaza.

En el Gobierno creen que detrás del preacuerdo independentista, sin viabilidad jurídica ni política, no hay sino un intento de agitar el debate para evitar que el suflé soberanista siga perdiendo apoyo entre los catalanes.

En esta coyuntura, Rajoy recordó ayer que las elecciones anunciadas para finales de septiembre, y aún no convocadas, serán unos comicios autonómicas para elegir al Parlamento de Cataluña y un nuevo Gobierno para Cataluña. Tan sólo eso, y no un referéndum encubierto sobre el apoyo a la independencia. El presidente del Gobierno consideró que el preacuerdo con la hoja de ruta independentista es malo para el conjunto de los catalanes y para todos los españoles «en el fondo y en las formas», ya que implica saltarse lo que dice la legislación vigente y la Constitución. Y recordó que la ley está por encima de cualquier consideración y afecta a todo el mundo por igual. «Va contra el sentido de la historia. Rompe con más de 500 años de historia de vida juntos. Rompe con todos los lazos que nos unen y obliga a muchos catalanes a elegir entre ser españoles y europeos», argumentó en su valoración de la agenda electoral de Mas y ERC. Su alternativa es seguir trabajando por la concordia y por poner en valor un proceso de trabajo en común que ha sido muy valioso tanto para España como para Cataluña.

Moncloa se prepara para hacer frente a otro empujón independentista de Artur Mas y de ERC en su pugna electoral ante los comicios municipales del próximo mes de mayo.