Recibido con honores un etarra procedente de Cuba que había colaborado con las FARC

Ignacio Echarte Urbieta en un momento de su recibimiento en Azpeitia
Ignacio Echarte Urbieta en un momento de su recibimiento en Azpeitia

Echarte enseñó a los terroristas colombianos a usar los lanzagranadas “Jotake”

El etarra Ignacio Echarte Urbieta, que ha residido en los últimos años en Cuba, regresó el pasado fin de semana a España al no existir ninguna causa pendiente contra él. De hecho, en diciembre había solicitado el pasaporte en nuestro consulado de La Habana. En su localidad natal, Azpeitia, Guipúzcoa, fue objeto de un recibimiento. Según destaca la asociación de familiares de “presos y deportados”, Etxerat, ha estado “fuera de Euskal Herria 38 años”, 32 de ellos en la isla caribeña.

Sobre este individuo, pesaba desde 2011 una solicitud de extradición dirigida a las autoridades cubanas en relación con un sumario que instruía el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco por la presunta colaboración entre ETA y los terroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En concreto, el magistrado le había procesado por tenencia de explosivos en colaboración con banda terrorista.

Junto a este individuo, estaban también encausados otros cinco miembros de ETA más y seis de las FARC colombianas, por realizar actividades criminales conjuntas, entre ellas preparativos para atentar contra el presidente colombiano Álvaro Uribe y otros políticos de ese país.

El Juzgado basaba sus acusaciones en documentos que acreditaban las relaciones entre ETA y los terroristas colombianos, con el fin de perfeccionar proyectiles tipo cilindros-bomba de forma conjunta, que ya habían sido probados en territorio venezolano. José Ignacio Echarte era uno de los principales implicados.

Unos artefactos similares a los ensayados por las FARC y ETA en Venezuela fueron utilizados por la banda terrorista para atacar el cuartel militar de la localidad navarra de Aizoain, el 18 de octubre de 2003.

Echarte había protagonizado, junto con otros dos etarras, un incidente cuando, en septiembre de ese año, huyó de Cuba en un velero con bandera española de nombre "Silver Clouds"para tratar de llegar a Venezuela. Sin embargo, las autoridades de este país le devolvieron a la isla.

Miembros de la seguridad venezolana detuvieron a tres presuntos miembros de ETA (los otros dos eran Elena Barcena Argüelles y Francisco Pérez Lekue), tras encallar el barco en el que viajaban en la zona turística caribeña de Los Roques.

Los tres etarras llevaban más de veinte años residiendo en Cuba. Según se dijo entonces, se quejaban de que no les dejaban moverse y llamaban "carceleros"a las autoridades cubanas.

En un archivo informático que fue intervenido por las Fuerzas de Seguridad francesas a tres cabecillas de ETA en París en 1999, entre ellos José Javier Arizcuren, “Kantauri”, Echarte comunicaba al “Zuba”, máximo órgano de dirección de la banda, que estaba experiementando con nuevos explosivos. Solicitaba permiso para participar junto a miembros de las FARC en la selva colombiano-venezolana en el lanzamiento de proyectiles del tipo granadas JOTAKE y morteros JOTASU. Estos artefactos, cargados de 40 kilos de sustancias explosivas, podían alcanzar una distancia de 600 metros desde el punto de lanzamiento. El “invento” era “patente” de ETA.

Echarte Urbieta llegó a Cuba tras pasar por Nicaragua y después de ser deportado por las autoridades francesas en 1986 a Cabo Verde.