Política

UCO: La más temida por el delincuente

Agentes en vaqueros y camiseta. Son la élite de la investigación. Esclarecen el 90% de los delitos contra las personas, como el asesinato del pequeño Gabriel

Agentes en vaqueros y camiseta. Son la élite de la investigación. Esclarecen el 90% de los delitos contra las personas, como el asesinato del pequeño Gabriel.

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«Si la UCO está detrás, se resuelve». La Unidad Central Operativa es un ir y venir de guardias civiles donde una de las frases más repetidas en una mañana es «nos vamos». Es fácil cruzarse con alguien arrastrando una maleta, con cajas, pasillos concurridos como si fuera la hora punta, despachos abiertos que van encadenando reuniones a puerta cerrada, cursos de actualización. «Mantenemos la capacidad de adaptación a lo que se nos solicita», destaca uno de sus mandos. Toca clase sobre la trata de seres humanos, un grupo específico dentro del departamento de delitos contra las personas que está dando «resultados muy buenos».

Todos los departamentos repiten una misma consigna: La importancia de la «colaboración internacional» y ponen en valor las investigaciones que realizan las comandancias; los primeros ojos sobre el terreno y origen de las grandes operaciones.

En 1987 nació la UCO para resolver secuestros como el de la farmacéutica de Olot o el crimen de las niñas de Alcasser. «Fue su razón de ser, un embrión pequeño para luchar contra secuestros, homicidios, depredadores sexuales...», destaca el teniente coronel. Pero el mal nunca descansa, y la guardia civil tuvo que evolucionar al mismo paso que lo hacía el crimen.

El uniforme del agente UCO suele ser unos vaqueros y una camiseta bajo el chaleco verde. Es una de las unidades más temidas por el delincuente. Fue Mario Conde quien dijo el día que le iban a detener: «Si es la Guardia Civil, es que vienen con los deberes hechos». Y es que una de las cualidades de su éxito es su especialización. Integridad, compañerismo y sacrificio son las tres cualidades que deben traer ya de casa; lo demás, se aprende. Hasta 400 guardias se presentan para 25 plazas que oferta dos veces al año esta unidad de élite en la investigación, un «trono» compartido con la jefatura de información. «Disponibilidad las 24 horas y disposición para viajar» se suman al perfil. Dicen los veteranos que tienen que sentir la pasión de querer ir a trabajar cada lunes y «el que presume que ya lo sabe todo, empieza a caer».

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Diana Quer, el niño Gabriel, Laura Luelmo, el concejal de Llanes... Son los últimos casos más mediáticos que ha tenido que resolver el departamento de delitos contra las personas. «Cuando una vida está en peligro, se prioriza y el resto de investigaciones se paralizan para darnos soporte», destaca el teniente coronel del departamento. La línea de trabajo parte siempre de que la persona que buscan está viva y se actúa para no ponerla en peligro. Hacen un esfuerzo «brutal» e incluso le retan al tiempo. Delitos contra el patrimonio, salud y dopaje...

El departamento de delincuencia económica y contra la corrupción, tras varios años centrados en los delitos urbanísticos, recibió un reto en 2011: los ERE de Andalucía. Con la crisis se cometieron menos delitos urbanísticos y el departamento se reorganizó. Abrieron un departamento nuevo persiguiendo los delitos contra la administración: La «Púnica» y sus ramificaciones fue una de ellas. «Fuimos investigando sin saber lo que nos íbamos a encontrar», y a la par instruyendo a sus miembros, destaca el teniente coronel Almansa. El apoyo de la Agencia Tributaria, CNMV o la colaboración con los paraísos fiscales son «muy importantes» para la investigación. Hay expertos hasta en criptomoneda y advierten desde el departamento contra el narcotráfico que ahora hay «profesionales del blanqueo» que usan los bitcoins para mover el dinero.

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Combatir toda la criminalidad sería «imposible» sin el apoyo técnico donde el «factor humano» sigue siendo el arma para las contramedidas no convencionales del delincuente. El inspector Gadget ya se adelantó al futuro con aquel «este mensaje se autodestruirá» y es que la encriptación de las comunicaciones sigue siendo un reto.