Un acuerdo sin valor jurídico

España no logra cambiar el tratado de salida de Reino Unido

Sánchez desbloquea la votación del Brexit hoy con una declaración que califica de «histórica» a pesar de no conseguir modificar el artículo 184 y limitarse a un reconocimiento no vinculante por el que cualquier negociación con Gibraltar debe contar con España.

Casi sobre el pitido final, el Gobierno alcanzó ayer un acuerdo con el Reino Unido sobre Gibraltar para desbloquear la votación del Brexit que se celebrará hoy en un Consejo Europeo extraordinario en Bruselas. El presidente Pedro Sánchez decidió levantar así el veto que había impuesto sobre esta negociación mientras no se dieran las «garantías suficientes» que exigía el Ejecutivo. «Europa y el Reino Unido han aceptado las condiciones que ha puesto España», se felicitó el presidente, tras anunciar que ya había trasladado al jefe del Estado el acuerdo y que, por tanto, el Consejo Europeo se iba a celebrar. Pese a expresiones como «éxito diplomático», o «texto histórico», que vertió durante una explicación sin preguntas en La Moncloa, la declaración conjunta alcanzada entre el Consejo y la Comisión Europea tiene sus pormenores. El artículo 184 del Tratado de Retirada de Reino Unido de la UE era el que había provocado el inicial «no es no» del presidente del Gobierno, que ha virado a un sí. Pero dicho artículo no ha sido modificado, es decir, el tratado permanece igual, con la salvedad de que se ha establecido un marco de acuerdo por el que cualquier negociación entre la Unión Europea y Reino Unido debe contar con el beneplácito de España. La cuestión es que este anexo al tratado no tiene la misma validez jurídica que sí se hubiese modificado un cláusula dentro del propio tratado. Como podría ser el artículo 3, en el que se desprende que cualquier referencia el término Reino Unido incluirá a Gibraltar.

El ex ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, asegura en conversación con este periódico que «si como todo apunta se trata de unas declaraciones por parte de las instituciones europeas y Reino Unido de carácter interpretativo no tiene la misma validez jurídica que el protocolo». Por tanto, a su juicio, se trata de una declaración de intenciones de cara a futuras negociaciones, lo que «en definitiva, sigue siendo un asunto sin resolver». Y se pregunta: «¿No podríamos haber instado a que se respeten las resoluciones de las Naciones Unidas en las que dicen que la cuestión de Gibraltar debe resolverse mediante una negociación entre España y Reino Unido? Nada me gustaría más que se abordase la cosoberanía, como dice el presidente, pero en ese caso se tendrá que incluir los puntos importantes como la autonomía de Gibraltar en todo salvo política exterior, defensa e inmigración, la doble nacionalidad, o el compromiso de establecer un régimen económico especial para el Peñón y los municipios vecinos». Lo que había negociado España en el Brexit fue un preacuerdo bilateral que incluyen un tratado fiscal y cuatro memorandos, en los que se abordaban la subida en los impuestos al tabaco, el alcohol y la gasolina.

Carlos Closa, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, corrobora la consideración del ex ministro de que jurídicamente no tiene el mismo valor que un tratado, pero se muestra más optimista. Para Closa se podría haber hecho una negociación más fuerte por parte del Ejecutivo español, pero asegura que en conversaciones con Bruselas se tiene la sensación de que la UE también ha cedido y afirma que aunque no tenga la misma fuerza «políticamente puede servir», porque en caso de que Reino Unido se saltase el acuerdo el asunto podría acabar en los tribunales de Estrasburgo, y a ningún país le interesa escenificar un contencioso internacional, máxime cuando los británicos han abierto la puerta a poner en duda la efectividad del funcionamiento conjunto de los 27 países integrados en el marco comunitario con su salida. El experto del CESIC señala asimismo que existen precedentes, como el voto de Dinamarca a principios de los años 90 en contra del Tratado de Maastricht, y en los acuerdos se estableció que no usara la moneda comunitaria, lo cual se ha respetado internacionalmente.

El presidente del Gobierno mantuvo el tono triunfalista y satisfecho aunque no se haya modificado el artículo 184 y reivindicó su determinación en la defensa del interés nacional, la prosperidad conjunta y el papel fundamental de España en las relaciones con Gibraltar. «España ha obtenido las garantías absolutas y suficientes para abordar la solución de un conflicto de más de 300 años», destacó, dotando de excesiva épica a la consecución del acuerdo.

El Jefe del Ejecutivo definió como «difíciles pero fructíferas» las últimas horas de negociaciones saldadas con el acuerdo entre la Comisión y el Consejo Europeo. Para Sánchez es capital que esta cuestión se reconozca «por escrito». Esto supone a su juicio que en la relación futura se «refuerza la posición de España» de modo que se deba contar con nuestro país para cualquier cuestión que ataña a Gibraltar, además de que se aborde de forma separada a las relaciones entre Europa y el Reino Unido. «Es un texto histórico que sienta las bases para la relación futura con Gibraltar a nivel europeo», se felicitó el líder del Ejecutivo, que apeló al «triple blindaje» que supone que esta decisión esté respaldada, además, por una carta conjunta de todos los presidentes. Jean-Claude Junker también escribió un mensaje de Twitter en el que apelaba a la «solidaridad, la determinación y el diálogo como los medios para encontrar soluciones en la Unión Europea».

El presidente del Gobierno y el ministro de Exteriores, Josep Borrell, trasladarán a los grupos parlamentarios los detalles del acuerdo en los próximos días y Sánchez aprovechará la comparecencia sobre Cataluña que tiene prevista el 12 de diciembre en el Congreso para extender también las explicaciones a la opinión pública desde el atril del hemiciclo. En plena campaña andaluza, el jefe del Ejecutivo aprovechó para lanzar un mensaje a los ciudadanos del Campo de Gibraltar para asegurarles que el «Gobierno siempre velará por sus intereses», dentro de lo que volvió a calificar como un «paso decisivo y determinado». Sánchez concluyó asumiendo que este «hito» supondrá una mejora en las relaciones con el Reino Unido, y agradeció públicamente «el apoyo en esta cuestión» por parte de los líderes europeos.