Un proyecto «para el cambio»

Moreno Bonilla es elegido presidente del PP-A con el 98,5% de los votos y llama a los suyos a la rebelión contra «la soberbia, la corrupción y el paro»

El candidato a la presidencia del PP-A, Juan Manuel Moreno, posa junto a la futura secretaria regional, Dolores Lopez (i), y a la futura vicesecretaria general, Virginia Perez, en presencia de Carlos Rojas

La nueva dirección del PP andaluz, liderada por Juan Manuel Moreno, será paritaria -seis hombres y seis mujeres-, apuesta por la juventud y representa a las ocho provincias andaluzas.

Si la confirmación por parte de Génova de que quien aspiraría a ser presidente de los populares andaluces era Juan Manuel Moreno Bonilla provocó tensiones, el XIV Congreso autonómico que la formación celebra este fin de semana en Sevilla ha sido la constatación de que se han esfumado. El cierre de filas en torno a Moreno en el Palacio de Congresos de Exposiciones de la capital hispalense fue ayer total. Una muestra de esta cohesión fue el apoyo que logró en su elección como presidente, del 98,54% y la ovación que recibió antes de arrancar su intervención.

El objetivo del nuevo líder es convertir un partido ganador, el PP-A fue la formación más votada en las últimas elecciones autonómicas, en un partido de Gobierno. Su receta para lograrlo pasará, según se puede deducir del discurso que dio para defender su candidatura, por la unidad y el trabajo a pie de calle. El ya presidente de los populares andaluces aseveró que asume el reto de conducir a su formación hasta San Telmo libre y voluntariamente, sin «presiones ni condiciones» y con la firme convicción de que «unidos» pueden «cambiar Andalucía». Ante un plenario abarrotado, hizo un recorrido por sus inicios en el PP y en la política y explicó como ha ido aceptando retos «con la fuerza que aprendió de sus padres y de sus abuelos». En esa marcha atrás tuvo palabras de recuerdo para Miguel Ángel Blanco, «asesinado por ETA» o para las víctimas de la banda terrorista en Andalucía José María Martín Carpena, Alberto Jiménez Becerril y Ascensión García, en cuyo honor había tres sillas vacías en el plenario. Y lo hizo porque hubo un tiempo en el que «defender las ideas del PP suponía a veces poner en riesgo la vida». Ahora «afortunadamente» no es así y el reto es superar «el descrédito» de la política. En ese sentido, el candidato de los populares proclamó ante los suyos que se rebela «contra la corrupción y los corruptos» y llamó a poner en práctica «un gran proyecto de regeneración de la vida pública».

«Dos presidentes andaluces han salido por la puerta de atrás y con la cabeza baja», recordó en alusión a Manuel Chaves y a José Antonio Griñán. Avanzó hasta llegar a la actual presidenta del Ejecutivo autonómico para aseverar que ella también le subleva. ¿Por qué? «Por su falta de ambición e ilusión», espetó para rematar: «Está más pendiente de una buena foto que de una buena gestión de gobierno». Moreno se afanó en transmitirle a Díaz otro mensaje: «Tiene que representar a todos y no dar la espalda a quienes han votado al PP». Y añadió: «Democracia es gobernar para todas las personas», lanzó.

En cualquier caso, al margen de quien «esté al frente del proyecto del PSOE», el resultado para el candidato popular «siempre es el mismo»: «soberbia, corrupción y paro», deslizó. Por contra, garantizó que su partido seguirá fiel a sus valores y principios. No dudará en criticar a la Junta cuando «recorte libertades, cuando lesione la igualdad y cuando sea injusta con los andaluces como lo está haciendo, hipotecando su futuro». Con la misma contundencia lamentó las listas de la sanidad «colapsadas», el hecho de que muchos ciudadanos no pueden llegar a final de mes, la «permanente inestabilidad» del Gobierno regional de coalición –PSOE/IULV-CA–. Para combatir esas políticas que Moreno Bonilla cree que han «condenado» a Andalucía, llamó a los suyos a trabajar con un horizonte: «Escribir entre todos una nueva página en la historia» de la comunidad. «Una página –matizó– en la que cada vez que salga una noticia de la Junta no vaya aparejada a escándalo o corrupción». Un reto para el que «necesita» y «quiere» contar con todos sus correligionarios.

«Estamos absolutamente preparados para gobernar Andalucía» y «en constante renovación», insistió. Y fue más allá: «Ser del PP es algo más que reformar y tener a las personas como centro de las políticas», es, además, «tener un alma inconformista», subrayó.

Moreno dijo no compartir con los «agoreros» que su formación ya ha «tocado techo» electoral en la comunidad. Partiendo de esa premisa, defendió que no se trata sólo de «vencer en elecciones», sino de «convencer a más andaluces». «Tenemos un proyecto basado y construido para el triunfo. No hemos tocado techo y lo vamos a conseguir», sentenció.

Cuentan, les dijo, con una formación «honesta» y un presidente que «intentará devolverle trabajando minuto a minuto» todo lo que ésta le ha dado a él «para que podamos gobernar. «Me siento capaz, probablemente cometeré errores –por los que pidió disculpas anticipadas–, pero tengo muchísima fuerza e ilusión», recalcó para rematar con un rotundo: «Empieza la cuenta atrás del cambio». En ella no estará solo. Quiere trenzar complicidades, muestra de ello es el diseño de su equipo. Cuando aterrizó hace unas semanas en Sevilla dispuesto a coger las riendas del PP-A mostró su sorpresa por la falta de mujeres en puestos de dirección. Ausencia que se ha superado con la nueva Ejecutiva que cuenta con una «número dos», la onubense Dolores López Gabarro como secretaria general y una «número tres» como vicesecretaria general, la sevillana Virginia Pérez. A ese «núcleo duro» se sumarán ocho vicesecretarías, en lugar de las cinco existentes, ocupadas por cuatro mujeres y cuatro hombres, a través de los que están representadas todas las provincias andaluzas. Logra el juego de equilibrios territoriales con un equipo cuya media de edad no alcanza la cuarentena. Para cerrar, la voz del grupo será la de otro malagueño: el presidente de la Diputación Elías Bendodo.