Un refugio para el lujo y los negocios

Imagen de una de las mansiones adquiridas por miembros de la comunidad rusa en la Costa Brava
Imagen de una de las mansiones adquiridas por miembros de la comunidad rusa en la Costa Brava

Les gusta el lujo y la buena vida. No en vano, pueden permitírselo. En sus manos se concentra el 70 por ciento de las viviendas que se venden en España por más de un millón de euros, así no es de extrañar que los rusos se hayan convertido en el principal reclamo de las inmobiliarias de nuestro país. Tanto es así, que algunas se dedican «en exclusiva» a compradores de esta nacionalidad.

«Vienen en gran cantidad y buscan casas con vistas al mar o en primera línea de playa», señalan desde una de estas inmobiliarias. «Les gusta gastar. No tienen problemas para conseguir créditos –señalan– y adoran las urbanizaciones de la Costa Brava». Aquí es donde entra en juego Lloret de Mar, refugio del lujo ruso y, al parecer, de la mafia. Sólo en este municipio copan el 60 por ciento de las operaciones de compraventa de inmuebles, según refleja el registro de la propiedad. En esta localidad existe ya una numerosa comunidad rusa –1.850 censados legalmente–, que representan el 4,5 por ciento del total de la población. Por no hablar de aquellos ciudadanos de nacionalidad rusa que tienen en Lloret de Mar su segunda residencia, los que han optado por dejar a sus familias en España y realizar viajes esporádicos a Rusia para controlar sus empresas, o aquellos que directamente se han traído el negocio a Cataluña. Ya en el plano turístico, los rusos ocupan el 40 por ciento de las plazas hoteleras, lo que, en ocasiones, supone una tabla de salvación para muchos establecimientos de la Costa Brava.

Son discretos, cerrados y amantes de la tranquilidad, por lo que resulta harto complicado adentrarse en su mundo y en su círculo social.