Los barones se sublevan por la cesión del PSOE al separatismo

La consideran «inexplicable» y critican que Sánchez haya tomado la decisión sin consultarles. El líder socialista habló ayer con Puigdemont y acordó restablecer el diálogo con las instituciones

El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, en declaraciones a los medios.
El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, en declaraciones a los medios.

La consideran «inexplicable» y critican que Sánchez haya tomado la decisión sin consultarles. El líder socialista habló ayer con Puigdemont y acordó restablecer el diálogo con las instituciones

«Indeseable», «anómala», «inexplicable», «inoportuna», «desafortunada»... Este es el catálogo de calificativos que dedican los dirigentes territoriales del PSOE a la decisión de su partido de ceder cuatro senadores para que ERC y Democracia y Libertad (DyL) –siglas con las que Convergència concurrió a las elecciones del 20-D– tengan grupo propio en la Cámara Alta. La contundencia de la crítica no sólo se circunscribe al ámbito privado y ayer varios barones de peso alzaron la voz para cargar públicamente contra Ferraz por facilitar que formaciones de marcado carácter secesionista tengan voz propia en un contexto de crispación máxima y de cuestionamiento de la integridad de España. Todo, consideran, para garantizar un gobierno, que los territorios no están dispuestos a conquistar «a cualquier precio».

El más vehemente fue el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, que –poco sospechoso de alimentar guerras internas– se mostró visiblemente molesto por el gesto de su partido. «Tengo muy claro que en política, aunque las cosas sean difíciles de explicar, si se explican se pueden entender, pero hay cosas que son inexplicables y yo esto no lo entiendo, no lo entiendo», replicó. Para el dirigente extremeño, la decisión de su partido es inoportuna porque «no es aplicable» en un escenario en el que estas dos formaciones catalanas «están trabajando para irse de España». Vara dejó claro que «no comparte» la determinación y que si dijera lo contrario estaría «engañando a la ciudadanía», no obstante se mostró resignado a «asumir la decisión. El presidente de Extremadura tiró de «cultura de partido» para reconocer que la dirección del PSOE es «soberana» para tomar ciertas decisiones, circunstancia que «respeta».

Ésta no es la primera vez que Ferraz toma decisiones comprometidas al margen de sus dirigentes territoriales. No les hizo partícipes de movimientos de trascendencia como la destitución de Tomás Gómez y la defenestración de la dirección del PSM y tampoco les comunicó con carácter previo su visita a La Moncloa para departir con Mariano Rajoy sobre el desafío soberanista. La resignación que muestra Fernández Vara no es compartida por otras federaciones que en declaraciones a LA RAZÓN muestran su enfado por la falta de comunicación de Ferraz. «No entendemos nada, porque no nos han explicado nada», relatan, al tiempo que puntualizan que «siguen esperando las justificaciones pertinentes». Hasta ese momento prefieren no avivar la polémica, aunque no esconden el disgusto por una decisión «desafortunada» que vuelve a poner en cuestión la postura del PSOE sobre la unidad de España. Andalucía, por ahora, guarda silencio, aunque fuentes no oficiales se muestran partidarias de dejar hacer y que Sánchez «avance hacia el abismo». «Dejadlo y se caerá solo», señalan.

El único barón que tuvo la demandada justificación fue el que la pidió directamente. El presidente extremeño se puso en contacto con la dirección del partido para solicitar «las explicaciones oportunas», argumentos que calificó de incoherentes. «Se me han dado explicaciones que puedo llegar a poner de manifiesto, como que efectivamente esas fuerzas que quieren irse de España es mejor que estén dentro de las instituciones que fuera, pero no lo entiendo», insistió. Aunque Vara considera que las diferencias con la dirección no «echan más leña al fuego», la realidad es que Sánchez se enfrentará el próximo 30 de enero a un nuevo cónclave con los barones y para esa fecha debe tener armada su investidura. De lo contrario, éstos no postergarán el congreso que tiene que revalidar el liderazgo del secretario general al frente de Ferraz. Para esa investidura, el líder socialista espera contar con la abstención de los grupos soberanistas a los que colma de bendiciones los últimos días, una abstención que algunos dirigentes no ven con buenos ojos. Sánchez habló ayer con Puigdemont, con quien acordó restablecer los canales de comunicación y diálogo.

De esta opinión es el presidente de Aragón, Javier Lambán, que consideró «absolutamente indeseable cualquier tipo de colaboración activa o pasiva con los grupos independentistas», ya que una de las primeras tareas que tendrá que acometer el Gobierno de España será combatir la agenda independentista de Cataluña. Lambán no comulga con las explicaciones ofrecidas por el portavoz del PSOE en el Senado, Óscar López –que defendió que se trata de una práctica tradicional de «cortesía parlamentaria»–, aunque tenga que acatarlas. «Hay determinados hábitos parlamentarios que habría que erradicar de forma definitiva», añadió.

Desde Ferraz intentaron salir al paso de la polémica señalando que el PP realizará la misma maniobra en el Congreso para que ERC y DyL puedan tener grupo propio. Pero su estrategia se quedó coja al confirmar Soraya Sáenz de Santamaría que el PP no permitirá este extremo en la Cámara Baja.

Actuó en contra del Comité Federal

El PSOE aprobó en su último Comité Federal una resolución que prohibía el diálogo del partido con formaciones que defiendan «la autodeterminación, el separatismo y las consultas». Una resolución que se ha saltado la dirección en sus cesiones a ERC y DyL. «Precisamente para evitar estas situaciones suscribimos la resolución en la que se rechaza todo contacto con partidos que defiendan la ruptura», lamentan quienes ven cuestionada la postura del PSOE sobre la unidad de España con la polémica.