Vuelve donde solía

Vuelve el Rey a Cataluña. Y vuelve con ruido nacionalista. Como durante sus últimas visitas. Porque incluso los independentistas quisieron convertir los actos de homenaje a las víctimas del terrorismo en propaganda, y corearon gritos y fabricaron pancartas para involucrar a la Corona en pactos y amistades con Arabia Saudí. ¡Qué bien quedaron retratados!

Vuelve el Rey y la propaganda no da marcha atrás. Tampoco la actitud de algunos medios de comunicación que replicaron ayer las frases irrespetuosas de un ex Presidente huido; o las manifestaciones contra la visita. Y vuelve también a pesar de los gestos de desprecio. No hay más que recordar el comunicado de la Fira señalando que los premios Princesa de Girona no podrían celebrarse en el Auditorio-Palacio de Congresos al comenzar las obras ese mismo mes de junio... aunque si no hubiera obras –lo dijo la teniente de alcalde, Glòria Plana- “ya se vería que se haría”.

Pero es igual. El Rey fue a Barcelona cuando ni siquiera los Mossos garantizaban su seguridad en aquel acto de las Ramblas, y no va a dar marcha atrás ahora porque dos políticos independentistas pretendan convertir su regreso en algo conflictivo. Ada Colau y el presidente del Parlament, Roger Torrent no recibieron a don Felipe ayer en el Mobile World Congress (MWC) aunque luego sí que asistió la alcaldesa a la cena en el Palau de la Música, y hoy acudirá a la Fira Barcelona para la inauguración del congreso. Su argumento la delata: “Velaré siempre por el respeto institucional, pero una cosa es el respeto institucional y otra es la pleitesía”. Desde luego, su pleitesía es otra. Pero ni siquiera estas ausencias pudieron empañar la primera visita del soberano a Cataluña tras el 1 de octubre. Y no la pueden empañar porque el Rey, cuando va a Cataluña, está en su casa.

Naturalmente hubo concentraciones contra la visita. Pero también favorables a ella. Ya nada es lo mismo. La sociedad civil se ha despertado y no va a tolerar más manipulación. Lo mostró en las urnas y ahora en la calle.

Vuelve el Rey donde solía. A la comunidad autónoma que más ha visitado desde su proclamación. Y vuelve, como siempre para ayudar: para intentar que el congreso más importante que acoge la ciudad no salga por piernas, y también para demostrar que la Constitución y la ley siguen siendo el único referente para la convivencia en toda España.