“Aprender es fuente de placer y eso se nota básicamente en los niños pequeños”

David Bueno i Torrens es doctor en Biología, profesor e investigador de Genética en la Universidad de Barcelona, y director de la cátedra de neuroeducación. Su trayectoria profesional y académica se ha centrado en la genética del desarrollo y la neurociencia y su relación con el comportamiento.

un niño que está en el proceso de aprendizaje del lenguaje y dice una palabra aprendida y ve cómo su entorno lo entiende y le aplaude, genera una gran sensación de felicidadPEXELS

David Bueno i Torrens es doctor en Biología, profesor e investigador de Genética en la Universidad de Barcelona, y director de la cátedra de neuroeducación. Su trayectoria profesional y académica se ha centrado en la genética del desarrollo y la neurociencia y su relación con el comportamiento.

Ha publicado más de sesenta artículos científicos en revistas especializadas. Es autor de veinte libros de divulgación y de una novela de temática científica, y ha colaborado en diversas enciclopedias. Colabora habitualmente en diferentes medios de comunicación.

En 2010 ganó el Premio Europeo de Divulgación Científica, en 2018 ganó el premio Magisterio y en 2019 el Premio de Divulgación de la Universidad de Barcelona. Del 2 al 7 de noviembre participa en la 3ª Edición del Congreso internacional online Convivir con un adolescente: misión posible y que está patrocinado por la web Viva el cole.

Qué es aprender y cómo aprende nuestro cerebro

Aprender es fácil, es adquirir conocimientos desde el exterior, esto ya lo sabíamos. Lo que es importante es saber cómo gestiona el cerebro dichos aprendizajes, sobre todo qué busca cuando aprende cosas. El cerebro es un órgano que gestiona todos nuestros comportamientos y una de sus principales funciones es adquirir nuevos conocimientos, es decir, aprender. Y aquí viene lo más interesante, aprender es lo más recompensante para el cerebro. Cuando aprendemos algo, que consideramos útil, el cerebro genera sensaciones de placer. A veces perdemos ese placer por la forma en la que nos enseñan o educan y que hacen que se convierta en “displacente”.

Aprender es fuente de placer y eso se nota básicamente en los niños pequeños y me explico con un ejemplo: un niño que está en el proceso de aprendizaje del lenguaje y dice una palabra aprendida y ve cómo su entorno lo entiende y le aplaude, genera una gran sensación de felicidad. Le genera un chute de dopamina, una neurohormona que genera sensaciones de placer tan grandes que les estimula a aprender otra palabra. Este placer se mantiene toda la vida y en la adolescencia es muy importante para su cerebro que su entorno reconozca todo ese aprendizaje que adquieren en su día a día desde su esfuerzo. Por tanto es muy importante que tanto padres como educadores le demos ese refuerzo positivo a sus avances en el conocimiento para provocar ese chute neurohormonal que necesitan para seguir avanzando.

El proceso de aprendizaje y la justificación evolutiva. ¿Qué relaciones hay?

Como especie biológica llevamos 200.000 mil años de evolución y como homínidos, más de dos millones y medio. Durante todo este tiempo hemos sido cazadores y recolectores, lo que significa que no hacían grandes viajes, como mucho de la montaña al mar y viceversa por los cambios de estación. El entorno para aprender era muy reducido.

El cerebro siempre ha aprendido de su entorno pero esto ahora no es así, lógicamente ya que no sólo se adquieren nuevos conocimientos en la familia, escuela etc, sino que el entorno ha pasado a ser global. El hábitat que teníamos nosotros cuando éramos adolescentes no tiene nada que ver con el que tienen nuestros hijos actualmente. Además, los padres valoramos mucho más el ambiente inmediato que ellos que valoran más el global. Pero lo más importante es que aprender es un mecanismo de supervivencia para nuestra especie antes, ahora, mañana y siempre. Aprendemos para podernos anticipar al futuro que cambiante, dinámico y, sobre todo, incierto.

Si anticipamos las amenazas podremos protegernos antes de que lleguen…

Exacto. Si anticipamos las amenazas podremos protegernos antes de que lleguen.

¿Según usted, entonces, los adolescentes necesitan de una constante aprobación de sus padres de aquellos avances en su aprendizaje?

Según yo, no, según la neurociencia por lo que he explicado de la sensación de placer que el cerebro experimenta con cada aprendizaje y que, en la etapa adolescente, es mayor la necesidad de aprobación por parte de su entorno más cercano. De las cosas que aprendemos no sabemos cuáles nos van a servir en un futuro para algo pero es evidente que algo servirán aunque no sepamos cuándo.

¿Cuáles son las bases para un buen aprendizaje?

Varios. Uno ya lo he dicho, es el refuerzo positivo del entorno. Otro muy importante es la auto motivación y la auto recompensa son importantísimos. Ellos deben percibir que lo que están aprendiendo les es útil. Otro sería el esfuerzo que a lo mejor hay quién piensa que está pasado de moda pero en absoluto ya que obliga al cerebro a conectar más redes neuronales y, cuantas más conectemos, con más eficiencia quedan grabados nuestros aprendizajes. Pero ese esfuerzo el adolescente lo tiene que percibir como accesible y, además, recompensante. Que sepan que después viene una recompensa que no significa en absoluto un premio, sino la aprobación del entorno.

¿Qué importancia tienen los aspectos emocionales?

Son cruciales. Tradicionalmente se ha entendido el proceso de aprendizaje como algo racional que es una parte muy importante para decidir qué haces luego con esos conocimientos, pero en su adquisición, si no hay un componente emocional, los aprendizajes no quedan bien fijados. El motivo también es biológico y no lo podemos evitar porque está impreso en nuestro ADN. Las emociones son patrones de conducta de comportamiento que se desencadenan automáticamente de forma inconsciente, luego la podemos racionalizar, por eso digo que la parte reflexiva es importantísima pero siempre viene primero una emoción. Cualquier respuesta reflexiva es siempre más lenta que una emocional.

¿Qué importancia tienen las emociones?

Son fundamentales, por ejemplo, para la supervivencia. Ante una amenaza reaccionamos con ellas. Por ejemplo, el miedo es una emoción que salta como un resorte y nos estimula a huir y cuando ya estamos huyendo es cuando podemos reflexionar, tengo miedo y estoy alejándome de esa amenaza para protegerme.

Sin embargo no todas las emociones son iguales…

No, claro, la ira, por ejemplo, nos lleva a la agresividad en la defensa y es importante para sobrevivir. Luego tenemos otras más positivas como la alegría, la sorpresa…Todas son importantes, clave y todas ayudan a fijar conocimientos.

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