Algas del océano que te traen belleza y salud

La Chlorella Marina surgió hace más de 3 mil millones de años y fue la primera planta con un núcleo bien definido

Las microalgas marinas, como la Chlorella Marina, Nannochloropsis o la Dunaliella salina, entre otras, tienen una historia primigenia con una huella de entre 3 y 4 mil millones de años. Han sido parte de dietas humanas y animales durante varios siglos. Diversos estudios han demostrado que su consumo tiene múltiples beneficios para la salud humana.

¿Y si de pronto descubrieras que dentro del océano hay un montón de cosas por descubrir y entra ellas, además de su belleza, un alga con muchas propiedades? Las microalgas marinas, como la Chlorella Marina, Nannochloropsis o la Dunaliella salina, entre otras, tienen una historia primigenia con una huella de entre 3 y 4 mil millones de años. Han sido parte de dietas humanas y animales durante varios siglos. Diversos estudios han demostrado que el consumo de microalgas tiene múltiples beneficios para la salud humana. Una de ella es la Chlorella Marina que nos acerca Algalenic Labs.

La Chlorella Marina surgió hace más de 3 mil millones de años y fue la primera planta con un núcleo bien definido. Hay fósiles del período Precámbrico que indican claramente la presencia de esta microalga marina. Los científicos afirman que durante el período inicial, la atmósfera terrestre, habría estado compuesta de gases letales como el amoníaco, el metano y el dióxido de carbono. Esta teoría sostiene que las plantas verdes como la Chlorella Marina desempeñaron un papel clave en la transformación de esos gases letales en un entorno capaz de soportar la vida de plantas y animales a través de la fotosíntesis (el proceso que es responsable de eliminar el dióxido de carbono atmosférico, liberando enormes cantidades de oxígeno).

La microalga Chlorella Marina fue descubierta en 1890, por el microbiólogo holandés M. Beijernick, gracias a la fascinación que sintió al observar una laguna de color verde oscuro, lo que lo llevó a examinar el agua bajo el microscopio. Las microalgas han sido cultivadas por la humanidad durante siglos debido a sus valiosos compuestos bioactivos. La microalga marina, Chlorella Marina, es producida por Buggypower, uno de los principales productores de microalgas marinas, en sus fotobiorreactores cerrados de Porto Santo. Esta isla portuguesa en el Océano Atlántico Norte ofrece los beneficios de días soleados durante todo el año, agua de mar prístina y aire limpio para un equilibrio que produce un crecimiento perfecto. Cuando se compara con el agua dulce, el agua de mar brinda la ventaja de altas concentraciones de nutrientes inorgánicos, oligoelementos como el yodo y el selenio y bajas cargas bacterianas.

La microalga marina fue nombrada por la Organización de las Naciones Unidas (FAO) un superalimento debido a su alto nivel nutricional.

En otras épocas se creía que la clorela podría servir como fuente de alimento y de energía debido a su eficiencia fotosintética, que puede alcanzar teóricamente el 8% (comparable con otros cultivos altamente eficientes como la caña de azúcar). Como posible fuente alimentaria resulta también (en principio) atractiva por su alta proporción de proteína y otros nutrientes esenciales para el ser humano; en seco contiene cerca de 45% de proteína, 20% grasa, 20% carbohidratos, 5% fibra, 10% minerales y vitaminas. Sin embargo, por ser un alga unicelular, su cosecha en gran escala presenta enormes dificultades. Se están comenzando a usar métodos de producción en masa para su cultivo en grandes depósitos artificiales.

En un contexto de temor por una posible explosión demográfica, durante fines de la década de 1940 y principios de la siguiente, la clorela fue vista como una nueva y promisoria fuente primaria de alimento y como posible solución a la crisis mundial de alimentos. Mucha gente veía el hambre a nivel mundial como un problema creciente y consideró que la clorela podría ser una forma de terminar con la crisis, proveyendo de grandes cantidades de alimento de buena calidad a un costo relativamente bajo.

Muchas instituciones potenciaron sus estudios sobre el alga, incluyendo la Institución Carnegie, la Fundación Rockefeller, el National Institutes of Health, Universidad de California, la Comisión de Energía Atómica de EE.UU., Universidad de Stanford. Luego de la Segunda Guerra Mundial, muchos europeos pasaban hambre, y los partidarios del malthusianismo lo atribuían no sólo a la guerra sino a la incapacidad del planeta de producir suficiente alimento para una población en rápido crecimiento. Según un reporte de la FAO de 1946, el mundo tendría que producir de 25 a 35% más alimento en 1960 que en 1939 para mantener el ritmo del crecimiento demográfico, mientras que la mejora de la salud requeriría un incremento de 90 a 100%. Dado que la carne era costosa en términos de dinero y de energía para producirla, la escasez de proteínas también era un problema. Incrementar el área cultivada no sería suficiente: la USDA calculó que para alimentar a la población de Estados Unidos en 1975 haría falta añadir 200 millones de acres (800.000 km²) de tierra, pero sólo se disponía de 45 millones de acres. La tierra de cultivo ya no podía ser ampliada más. Las únicas esperanzas restantes se depositaban en nuevas técnicas y tecnologías de cultivo.

Estudios iniciales sobre la clorela

Para afrontar el crecimiento explosivo de la población en la posguerra, los investigadores decidieron buscar recursos inexplotados en el mar. Pruebas iniciales del SRI Internacional del Stanford Research Institute demostraron que la clorela (creciendo en lugares soleados, tibios y poco profundos) podía convertir 20% de energía solar en biomasa que al secarse contenía 50% de proteína.3​ Además, la clorela contenía grasas y vitaminas. Su eficiencia fotosintética permitía más rendimiento proteico por unidad de área que cualquier otra planta; se predijo que con 20 trabajadores, en 400 ha (4 km²) de granja, podrían producirse 10.000 t de proteínas al año de clorela.

Las investigaciones y producciones piloto desarrolladas en Stanford y otras universidades tuvieron gran repercusión en la prensa, pero no llegaron a producir algas en masa. La clorela era aparentemente una opción viable para la tecnología de la época. Los investigadores del alga incluso esperaban poder añadir clorela en forma de polvo a productos alimentarios convencionales, para fortificarlos con vitaminas y minerales.

Inviabilidad como fuente masiva de alimentos

Finalmente se demostró que la clorela plantea muchas más dificultades para su producción que lo previamente imaginado. Los estudios experimentales se habían hecho en laboratorio, jamás en campo. La eficiencia fotosintética máxima de la clorela solo podía lograrse cultivándola en sombra y con iluminación artificial; la luz solar directa disminuye la eficiencia a niveles no muy superiores a los de los cultivos convencionales (aproximadamente un 2,5%).

Además, para que la clorela fuera realmente productiva debería cultivarse en agua carbonatada, lo que agregaría millones al costo de producción. Puede utilizarse azúcar para sustituir el anhídrido carbónico disuelto, en proporción 1 a 2, es decir, 1 kg de azúcar sustituye a 2 Kg de gas. Complejos procesos adicionales se requieren para cosechar la clorela y para hacerla una fuente viable de alimento; entre otras cosas, sus paredes celulares de celulosa deberían pulverizarse, ya que son indigeribles para el ser humano. La planta podría sólo alcanzar su potencial nutricional en situaciones altamente modificadas de manera artificial.

El problema de la necesidad de más alimentos para un mundo hambriento se ha intentado resolver con diversas técnicas, entre otras con mejoras en la eficiencia de cultivos, obteniendo mejores resultados -aunque tampoco exentos de problemas-, que con “superalimentos” del tipo de la clorela.

La Chlorella Marina es rica en proteínas y rico con fitonutrientes :

Aporta proteína y aminoácidos.

Ácidos grasos (LC-PUFAs) omega 3 y omega 6.

Luteína.

â-caroteno.

Clorofila.

En la Chlorella Marina es también donde encontramos el factor de crecimiento (CGF).

Más allá de su impresionante contenido en proteína, la Chlorella Marina también contiene una buena cantidad de nutrientes e hidratos de carbono complejos. En el rango de micronutrientes es donde la Chlorella Marina realmente destaca, por cada 10 gramos contiene:

100% de su recomendada diaria ingesta de vitamina A.

70% RDI de hierro.

50% RDI de zinc.

25% RDI de riboflavina.

10% RDI de Tiamina, Niacina, vitamina B6, fósforo, vitamina D y magnesio.

10% RDI de vitamina C, E, Folato, ácido pantoténico y calcio.

El factor de crecimiento de la Chlorella Marina (CGF)

El CGF es un grupo único de sustancias sólo presentes en los núcleos de la Chlorella Marina, hasta un 18% de su peso total. El CGF tiene capacidad para curar y rejuvenecer el cuerpo humano, reparando las células afectadas y los tejidos, estimulando el crecimiento de nuevas células que hacen de este organismo uno de los más poderosos.

¿Cómo beneficia el consumo de las microalgas a la salud?

-Desintoxica el cuerpo

-La Chlorella Marina ayuda a desintoxicar los riñones y la vesícula biliar. En varios estudios, la Chlorella Marina se ha mostrado con capacidad para eliminar una variedad de toxinas que se encuentran en la dieta occidental.

-Elimina materiales pesados

-El cansancio y la hinchazón pueden ser signos de la acumulación de metales pesados en el organismo. Estamos expuestos a metales pesados en; las comidas, agua, aire, maquillaje etc..

-Promueve una buena digestión y la pérdida de peso

-La Chlorella Marina ayuda a una buena digestión. La Chlorella Marina es conocida como un excelente regulador de la flora intestinal. También ayuda a regular las hormonas, aumentar el metabolismo y reducir peso.

-Refuerza el sistema inmunitario

-La Chlorella Marina contiene las vitaminas B6, B12 que ayudan a reforzar el sistema inmunitario.

-Estimula la creación de nuevas células

-La Chlorella Marina contiene el factor del crecimiento (CFG). El factor del crecimiento de la Chlorella Marina es responsable de su habilidad para curar y rejuvenecer el cuerpo humano. Nos ayuda a reparar las células afectadas y los tejidos, además de estimular el crecimiento de nuevas células.

-Mejora los niveles de colesterol

-La Chlorella Marina ayuda con el colesterol y en casos de depresión. Cuando los problemas de colesterol son de naturaleza hereditaria, la ingesta de Chlorella Marina suele ser muy efectiva y es capaz de ayudar a los intestinos a eliminar el colesterol.