Familia

Cinco mitos sobre la influencia de las tecnologías en el cerebro infantil

A pesar de que las tecnologías han sido muy positivas para el avance de la sociedad, conllevan una serie de efectos negativos sobre el desarrollo de los más pequeños

Los primeros estudios ya advierten de que una exposición abusiva a estas tecnologías puede interferir en el desarrollo intelectual y emocional de los más pequeños.

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Reconozcámoslo, nos encantan los dispositivos tecnológicos y los más pequeños no son una excepción. Los niños de hoy en día son las primeras generaciones en nacer en un entorno altamente digitalizado. Utilizan los dispositivos tecnológicos para consultar información, como herramienta educativa en el aula y, por supuesto, como forma de entretenimiento. Sin embargo, los primeros estudios ya advierten de que una exposición abusiva a estas tecnologías puede interferir en el desarrollo intelectual y emocional de los más pequeños.

“A los dispositivos tecnológicos se le han presupuesto multitud de beneficios, algunos de ellos incluso sobre el desarrollo intelectual y emocional de los más pequeños”, así lo ha indicado durante una charla en grupo educativo Brains International Schools Álvaro Bilbao, doctor en Psicología, neuropsicología clínica y autor de ‘El cerebro del niño explicado a los padres’ y ‘Cuida tu cerebro y mejora tu vida’. “Sin embargo, a pesar de que las tecnologías han sido muy positivas para el avance de la sociedad, conllevan una serie de efectos negativos sobre el desarrollo de los más pequeños”, señala.

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5 supuestos beneficios de los dispositivos electrónicos sobre el desarrollo intelectual y emocional de los más pequeños

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· Los niños deben familiarizarse con la tecnología pronto: muchos padres defienden que los niños deben de familiarizarse con el uso de la tecnología a la mayor brevedad posible, ya que el uso y manejo de los dispositivos electrónicos es una habilidad esencial en la actualidad. Sin embargo, los dispositivos tecnológicos están diseñados para ser altamente intuitivos por lo que no se requiere de un gran conocimiento o experiencia para aprender a utilizarlos. De hecho, Álvaro Bilbao defiende que no es sorprendente que un niño muy pequeño conozca el funcionamiento de un dispositivo tecnológico, ya que según diversos estudios un adulto de edad avanzada solo tardaría 2 horas en aprender su funcionamiento.

· La tecnología ayuda a desarrollar la inteligencia: no hay transferencia de lo aprendido en el mundo digital al mundo real. Álvaro Bilbao expone la siguiente pregunta para explicar este punto. ¿Quién jugará mejor al fútbol: un jugador profesional como Leonel Messi o el campeón mundial de un videojuego de fútbol?

· Hay que enseñar a los niños a ser multitarea: la tecnología fomenta que cambiemos de una tarea a otra con mucha celeridad. Sin embargo, lo que nos cuesta mucho es permanecer concentrados en la realización y consecución de una única tarea. En este sentido, comenta Álvaro Bilbao que las tecnologías nos vuelven más impacientes e incapaces de mantenernos concentrados en un único asunto.

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· Las nuevas tecnologías nos hacen más felices: no podemos asociar la tecnología a la felicidad por razones neurológicas. Álvaro Bilbao explica que cada vez que un niño o un adulto ve una imagen nueva en Instagram, recibe un WhatsApp de su grupo de amigos, ve un anuncio de rebajas en su tienda favorita lo que ocurre es que a nivel cerebral se activa el sistema dopaminérgico, que se encarga de segregar la hormona dopamina, la causante de las sensaciones placenteras y la sensación de relajación. No obstante, no debemos confundir esa pequeña sensación de placer con la felicidad. Sin embargo, cuando los niños realizan actividades significativas como aprender a sumar, aprender a poner y quitar la mesa u a ordenar su cuarto, se activa el sistema serotoninérgico que produce una sensación de satisfacción y está más ligada con la felicidad.

· Las nuevas tecnologías mejoran la capacidad de concentración de los más pequeños: muchos padres piensan que los dispositivos electrónicos ayudan a mejorar la capacidad de concentración de los más pequeños, ya que pueden estar largos periodos de tiempo centrados en la pantalla del dispositivo. No obstante, Álvaro Bilbao nos recuerda que debemos diferenciar entre concentración y entretenimiento. Los dispositivos nos mantienen entretenidos, pero no concentrados. Esto se debe a que los centros neurológicos que se encargan de activar la atención permanecen inactivos durante la visualización.

“Los dispositivos tecnológicos son herramientas útiles que han provocado un gran desarrollo de la sociedad. Sin embargo, los niños deberían pasar sus seis primeros años de vida sin tecnología, ya que es una edad muy importante para el desarrollo intelectual del pequeño”, concluye Álvaro Bilbao.