Motivos por los que debes tomar en otoño lácteos

Muchos españoles, incluidas las generaciones más jóvenes, han olvidado que tomar lácteos es esencial para mantener una vida sana y luchar contra problemas cada vez más habituales en la población

La llegada del otoño viene acompañada de cambios de temperatura que por la mañana son más frías y por la tarde más cálidas. También las primeras lluvias y por lo tanto el cuerpo humano comienza a sufrir las bajadas de las defensas y con ello los primeros resfriados.

La llegada del otoño viene acompañada de cambios de temperatura que por la mañana son más frías y por la tarde más cálidas. También las primeras lluvias y por lo tanto el cuerpo humano comienza a sufrir las bajadas de las defensas y con ello los primeros resfriados. Por este motivo los expertos recomiendan prevenir estas patologías con alimentos como el yogur que ayuden a mantener el cuerpo con defensas. Según Organización Interprofesional Láctea (INLAC), “existe un amplio consenso entre la comunidad médica y científica, que coincide en apuntar la necesidad de consumir 3 lácteos al día en todas las edades, desde la niñez hasta la tercera edad. Así, lo recomendado es ingerir entre 2 y 3 raciones si se habla de niños y adultos y entre 3 y 4 en el caso de embarazadas, mujeres lactantes, adolescentes, deportistas o ancianos.”

Actualmente, hay muchas formas de decir sí a los lácteos, y siempre dentro de una vida saludable. Smöoy, fabricante de yogur helado en España ofrece diferentes alternativas. El Programa Europeo (lacteosdiquesi.eu), pone al alcance de personas mayores y otros segmentos de población un gran número de recetas y preparaciones para completar el perfil nutricional de los alimentos, combatir la pérdida de apetito e hidratarse. ¿Qué tal un tarro de yogur y frutas? ¿Qué tal un helado de yogur con toppings de frutas?

Según INLAC, “muchos españoles, incluidas las generaciones más jóvenes, han olvidado que tomar lácteos es esencial para mantener una vida sana y luchar contra problemas cada vez más habituales en la población”, por este motivo facilitamos 10 motivos para el consumo de lácteos y sus derivados:

Refuerza las defensas inmunológicas intestinales. Multiplica le número de células responsables de producir la inmunoglobulina y la actividad de los macrófagos. Los expertos también han detectado que ayuda a producir las moléculas responsables de las infecciones.

El yogur es un productor de vitaminas para el cuerpo humano.

También se ha demostrado que el yogur ayuda a prevenir la aparición de tumores en el colón o incluso en la mama. Las bacterias que se encuentran en el yogur impiden y destruyen a las células responsables de estos males.

Favorece la digestión y regenera la flora bacteriana propia de cada uno. El yogur es un buen regulador intestinal que sirve para frenar las diarreas o evitar estreñimientos.

El yogur se digiere mejor que la leche ya que en una hora se habrá digerido más del 90% mientras que en la leche será el 30%. Es un alimento complementable con cualquier dieta para adelgazar. Se trata de un alimento muy nutritivo y con pocas calorías. Ayuda a disminuir el colesterol e incluso está comprobada su capacidad de absorción de grasas. Previene resfriado y otras enfermedades típicas de la llegada del otoño, los cambios de clima y las bajadas de defensas en niños y adultos.

Aunque la leche también es un productor de calcio, el que produce el yogur está demostrado que es dos veces más asimilable por el cuerpo humano lo que se traduce en más refuerzo para los huesos. Se recomienda tomar 3 yogures especialmente para las personas que practican deporte porque previene los síntomas de sobre entrenamiento, y la bajada de las defensas por los virus, también previene la descalcificación ósea y la anemia del deportista.

El yogur es el mejor agente anti infeccioso natural, lucha contra las bacterias patógenas y regenera la flora intestinal. Es altamente recomendable para cualquier infección intestinal, urinaria y vaginal.

Lácteos y niños

Tal y como explican desde INLAC: ‘Todos sabemos que las principales fases de crecimiento y desarrollo del individuo tienen lugar durante la infancia y que el calcio es un nutriente imprescindible en este periodo. ¿Cómo no considerar los productos lácteos como un elemento fundamental de la dieta en los primeros años de vida? Además, la adolescencia, es una etapa de “construcción” en nuestro cuerpo en la que el esqueleto necesitará aumentar sus dosis de calcio para evolucionar.

Contribuye a una mayor densidad ósea

Durante la infancia y la adolescencia tiene lugar un crecimiento y una maduración fundamental para el individuo, produciéndose un importante aumento de masa ósea en esta etapa de la vida. Un aporte óptimo de calcio en las tres primeras décadas de vida es fundamental para adquirir una masa ósea adecuada (máxima de acuerdo con el potencial genético de cada individuo). Esto es debido a que el calcio contribuye al crecimiento y desarrollo normal de los huesos en niños. Para alcanzar una masa ósea adecuada, se estima necesaria la ingesta de 1300 mg/día de calcio desde los 10 a los 19 años.

Contribuye a disminuir la grasa corporal

Según diversos estudios, la ingesta de calcio y la proporción de grasa corporal en niños están inversamente relacionadas y los niños que ingieren más calcio tienden a presentar menor cantidad de grasa corporal. Esto podría disminuir el riesgo de obesidad en la adolescencia y en la edad adulta.

En un amplio estudio transversal realizado en Italia, se evaluó a niños de entre 3 y 11 años y se observó que un mayor consumo de leche se asociaba a un menor IMC. Otro estudio revelaba una relación inversa entre el consumo de calcio y la cantidad masa grasa en un grupo de niños de dos meses a ocho años. Como decimos, los productos lácteos son muy importantes en la edad infantil, ya que este periodo de la vida necesita un aporte muy elevado de calcio y nutrientes que contribuyen al crecimiento y el desarrollo de los niños.

Perfil lipídico

Un consumo adecuado de leche y de productos lácteos puede mejorar el perfil lipídico (las grasas) presente en la sangre. La leche y los productos lácteos aportan ácido linoleico que contribuye a mantener los niveles normales de colesterol en sangre. De hecho, diversos estudios han encontrado que la ingesta de productos lácteos en población infantil se asocia con cifras más bajas de colesterol y con un mejor perfil lipídico con respecto a los resultados obtenidos en niños que tomaron menos productos lácteos.