Actualidad

“No me gusta contratar a mujeres porque luego tenéis hijos y ya no me servís”

Cansada de un mundo profesional que ella denomina como muy ‘masculino´, colgó su profesión para dedicarse a la pedagogía Montessori

Se llama Miriam Escacena, es ingeniera y MBA de formación pero dejó de lado esa parte profesional cuando se convirtió en madre y empezó a interesarse por el mundo de la educación. Fue así como se formó como Guía Montessori y ahora se dedica a ello de manera profesional.

Publicidad

Se llama Miriam Escacena, es ingeniera y MBA de formación pero dejó de lado esa parte profesional cuando se convirtió en madre y empezó a interesarse por el mundo de la educación. Fue así como se formó como Guía Montessori y ahora se dedica a ello de manera profesional. “Me dedico a hacer formación tanto a familias como a maestros en temas relacionados con la innovación educativa desde un enfoque plenamente respetuoso con la infancia, especialmente sobre pedagogía Montessori, Inteligencias Múltiples y Baby Signing”.

Creación de la empresa

Publicidad

Llevo con mi web desde 2012, como he vivido fuera de España soy autónoma aquí desde febrero de 2018.

Publicidad

Número de empleados

Yo misma, aunque cada vez subcontrato más trabajo y cuento con asistentes virtuales, necesito crear equipo ya.

Inversión privada/préstamos...

Publicidad

No tengo préstamos.

Número de hijos, edades

Dos, una de nueve años y otro de tres.

¿Cómo es su día a día laboral?

Llevo a mis hijos al colegio cada día y eso es lo que más me gusta de ser emprendedora, también los recojo la mayoría de los días, excepto cuando van los abuelos. Nos levantamos a las 7:30 (yo antes), les dejo en el colegio a las 9, llego a casa sobre las 9:30 o 10, según el tráfico y si me quedo hablando con la profe del pequeño, así que hasta que vuelvo a salir sobre las 15:15 o 15:30 para recogerlos a las 16.

¿Cómo se organiza en el día a día para trabajar? ¿Necesita ayuda?

Por las mañanas entre ir y venir del colegio saco 5 horas de trabajo, por lo que por la tarde o noche tengo que ponerme otra vez para lograr hacer una jornada de unas 8 horas al día. La verdad es que echo de menos los tiempos en los que iba a una oficina a hacer una jornada del tirón y podía desconectar de verdad el resto del día. Hasta el momento sólo necesito algo de ayuda de la familia por las tardes para poder terminar las cosas que me faltan.

¿Cree que las pymes o autónomas son las grandes perjudicadas en cuestiones impositivas?

Se hace difícil emprender en España, sobre todo en los comienzos, en los que no sabes cuánto facturarás ni si podrás cubrir los gastos. Cuando fui autónoma en México encontré el proceso mucho más sencillo, podías acogerte al Régimen de Incorporación Fiscal y había una escala de 10 años a lo largo de la cual el primer año no se pagaban impuestos, el siguiente año un 10%, el siguiente un 20%, y así hasta llegar al 100%, (compartí mis experiencias en este blog de otra española viviendo en México con el fin de ayudar a otros).

El hecho de ser madre, ¿le aporta mayor empuje que antes de serlo a la hora de trabajar?

Lo que me aporta es ser más productiva, porque valores mucho más tu tiempo, especialmente para poder pasarlo con tus hijos. Y, por otro lado, también quieres darles lo mejor, creo que es muy importante que las mujeres no dejemos de lado nuestra vida profesional porque además somos sus modelos de referencia, no me gustaría que mis hijos me viesen como dependiente de nadie.

¿Cree que las mujeres que trabajan siguen teniendo doble carga con respecto a los hombres?

Si, tristemente, esto sigue siendo una realidad social, estará más o menos aceptada, se hablará más o menos de ello, pero así sigue siendo en la mayor parte del círculo de mujeres que conozco, que es muy amplio, y lo que más me llama la atención es que siguen utilizando frases del tipo “me ayuda en casa” o “es un padrazo”. ¿Dónde están las mujeres a las que hay que premiar por ser “madrazas” o “ayudar en casa”?

¿Se ha sentido alguna vez discriminada por ser mujer? ¿Y por ser madre?

Si, muchas. De hecho, en mi carrera como ingeniera una vez hice una entrevista para una multinacional en la que el tipo que me “cuestionaba” (director de RRHH), basó todas sus preguntas en mis expectativas de ser madre, ya que el puesto implicaba subirse a andamios y otro tipo de maquinaria para montar escenarios en teatros, y me dijo abiertamente que no le gustaba contratar mujeres porque luego tenían hijos y ya “no le servían”. Este suceso lo denuncié a la Universidad, con la que existían un convenio de prácticas y bolsa de empleo. Salí de allí indignadísima, con ganas de haberle preguntado si a su madre le plantearon una cuestión así alguna vez.

Después he seguido sintiéndome discriminada al trabajar en automoción, siendo de las pocas mujeres mando de una cadena de montaje, o en proyectos para el Ministerio de Defensa, cuando me tenía que subir a carros de combate.

Y por ser madre también, ya que te encuentras con el famoso “techo de cristal”, con el que de das de golpe. Creo que todas estas cosas terminaron cansándome demasiado y fueron un gran impulso para decidirme a emprender y ser mi propia jefa.

¿Cree que la maternidad está poco protegida en España?

Si, luego nos preocupamos por los índices de natalidad, aunque hay países aún peores, con bajas de apenas dos meses.

¿Qué le gustaría que se modificase?

Me encantaría que las bajas maternales fueran de mínimo seis meses, así como se ampliara el tiempo de las del padre para empezar a entender correctamente y de una vez por todas el concepto de corresponsabilidad, y también me gustaría que pudiéramos disfrutar de más tiempo remunerado como en algunos países del norte de Europa o que hubiese una libertad real para poder solicitar una excedencia o una reducción de jornada sin represalias.

¿Qué opina de la “conciliación”?

No entiendo por qué tiene que ser algo tan difícil de entender por las empresas y por los gobiernos. Se es mucho más productivo cuando se tiene una vida familiar interesante, con alguien que nos espera en casa, está comprobado una y otra vez. Me hacen gracia las grandes multinacionales del IBEX35 que presumen de una estupendísima política de conciliación y luego tienen cada señor en puestos de mando para los que es una palabra completamente tabú, que de hecho son de los que prefieren quedarse en la oficina hasta las tantas por no hacerse cargo de sus responsabilidades familiares, un sinsentido la mayoría de las veces, pero queda muy bonito de escribir en los manuales de Responsabilidad Social Corporativa, Memorias Anuales, etc

¿Disfrutó de su baja por maternidad o no le quedó más remedio que seguir trabajando?

En mi primera maternidad disfruté de las 16 semanas, y en la segunda ya había dejado de trabajar por cuenta ajena, pude estar con mi hijo hasta que entró en la escuela casi con 3 años, pero claro, con los “peros” de ser autónoma. Escribí de ello en este artículo de mi blog.

¿Se siente culpable por no pasar más tiempo con sus hijos?

En absoluto, siempre estoy en casa, aunque a veces tenga que cerrar un rato la puerta del despacho para poder concentrarme o grabar alguna entrevista. Creo que en el fondo eso se va a quedar grabado en la memoria de mis hijos, aunque también se que debo trabajar en estar más “presente”, es decir, poder cerrar la puerta y desconectar de verdad del trabajo para prestarles atención plena.

¿Cree que en muchas cosas nos han “mentido” a la hora de hablarnos de la liberalización de la mujer que compagina casa, maternidad y un trabajo?

¿Quién nos ha mentido? ¿El patriarcado? ¿Nosotras mismas? Una vez leí una entrevista a Eva Levy que me encantó, y que decía una verdad aplastante como esta: Solo un 45% de las mujeres que trabajan tendrán una pensión completa, frente al 80% de los hombres». Ya sabemos que en general ganamos menos aun desempeñando los mismos trabajos que los hombres, (y hablo desde mi experiencia profesional como ingeniera con idiomas y MBA), nuestros empleos son mucho más vulnerables, pero lo más grave de todo es que, aunque ya han pasado algunas décadas desde nuestra incorporación al mundo laboral seguimos pareciendo nuevas y a veces percibimos como un privilegio el poder trabajar fuera de casa.

¿Y por qué nos sigue pasando esto?

Una vez hablé de ello en mi blog, en resumen creo que aunque hemos avanzado aún nos queda mucho camino por recorrer. Los estereotipos, la sociedad en la que hemos sido educados, los micromachismos que normalizamos en nuestro día a día.

Todo hace que tengamos más o menos asumido que cuando llegan los hijos la que va a dejar a un lado su carrera profesional por su familia es la mujer. Y ojo, el tiempo que pasamos con nuestros hijos lo hacemos con gusto y porque de verdad nos lo pide nuestro instinto, (aunque no a todas al menos sí a la mayoría), pero, ¿por qué el hecho de poder satisfacer una necesidad biológica madre-hijo ha de suponer un perjuicio para nuestro futuro a largo plazo?

Tal y como dice Eva Levy, «La mayor parte de las mujeres tenemos un problema emocional con el dinero y hay algunos estudios sobre ello. Alguna vez he dicho en broma que no es una casualidad que los hombres lleven la cartera pegada al corazón y las mujeres en un accesorio colgado del brazo. Por muchas razones, aunque creemos en la independencia económica, todavía no acabamos de comprender que esta consiste, no en ganar dinero, sino en controlar y decidir lo que hacemos con nuestros ingresos y cómo los rentabilizamos en el presente y en el futuro, tanto si estamos solas como si tenemos una familia».

Nos falta tener consciencia de muchas más cosas que el día a día, saber qué implica cada decisión que tomamos, qué significa exactamente la letra pequeña de un préstamo o una hipoteca, cuándo deberíamos plantearnos abrir un plan de pensiones o un PÍAS (plan individual de ahorro), cómo va a ser nuestra jubilación o qué pasará cuando lleguen las «vacas flacas».

Son cosas que parecen lejanas cuando se está en la treintena o incluso en los cuarta y aún estás casi estrenando tu vida de adulto, y sobre las que tenemos poca cultura porque precisamente nuestra generación es la que se va a encontrar con un enorme vacío. En general las mujeres solemos volcarnos más la familia y vamos dejando de lado estas «preocupaciones» o confiando en el destino, pero creo que es importante que hagamos un esfuerzo por cambiar nuestra mentalidad y nos hagamos responsables de nuestra propia vida y la de nuestros hijos en todos los sentidos.

El otro día hablaba con una gran amiga, la cual se ha separado ya un par de veces, y me decía que cada vez está más convencida que estamos ante un cambio de paradigmas, con todo lo que ha conllevado la “liberación de la mujer”, ahora no tenemos que aguantar porque “esto es lo que hay”, el hombre se siente desubicado, no encuentra su nuevo lugar cuando deja de ser el “proveedor” de la familia, y nosotras también tenemos que encontrar nuestro lugar y dejarnos de hacernos las víctimas porque “alguien” nos ha contado mentiras.

¿Le gustaría que en España disfrutásemos de otros horarios más tipo nórdicos?

Por su puesto, ¿a quién no? Pero tampoco les idealicemos, una cosa es lo que nos cuentan y otra cosa es irse a vivir a otro país con todas las consecuencias, incluidas las imposiciones fiscales o el hecho de que haya un estado del bienestar o no, que en este lado del mundo se da por su puesto como un derecho adquirido.