Ya llegan las vacaciones, ¿qué debo revisar en el coche antes de salir de viaje con la familia?

Queda apenas un mes para que den comienzo las vacaciones. No dejes para el último momento revisar tu coche

El verano está a la vuelta a la esquina. Ya no queda nada para preparar las maletas y subirnos al coche rumbo al lugar elegido para descansar. Pero antes de salir, hay algo que debemos hacer y que muchas veces olvidamos o dejamos para última hora: repasar el estado del vehículo y, en especial, de los neumáticos.

El verano está a la vuelta a la esquina. Ya no queda nada para preparar las maletas y subirnos al coche rumbo al lugar elegido para descansar, cargar pilas y pasar unos días agradables en familia. La playa, la montaña... cualquier destino vale para disfrutar con los tuyos. Pero antes de salir, hay algo que debemos hacer y que muchas veces olvidamos o dejamos para última hora: repasar el estado del vehículo y, en especial, de los neumáticos. Desde la Comisión de Fabricantes de Neumáticos, que agrupa a las principales empresas del sector a nivel nacional -Bridgestone, Continental, Goodyear, Michelin y Pirelli-, nos animan a vigilarlos -presión y dibujo- al menos una vez al mes y, sobre todo, a revisarlos antes de emprender un viaje de larga distancia.

Debemos ser conscientes de que los neumáticos son el único punto de contacto del coche con la carretera y, por tanto, su estado influye decisivamente en la seguridad del vehículo y la de sus ocupantes. Según un Informe desarrollado por el Centro de Desarrollo en Innovación (CDI), el 21% de los conductores circula con unos en mal estado y el 39% lo hace con un nivel de desgaste excesivo. Tan solo el 40% de los conductores puede presumir de llevar neumáticos adecuados. Esta situación demuestra que, en general, no les damos la importancia que merecen, pese a las consecuencias que eso puede tener.

Vigila tus neumáticos para viajar tranquilo

Es evidente que el principal motivo por el que tenemos que revisarlos es por nuestra seguridad y la de nuestra familia. Un cuidado y mantenimiento adecuado de las ruedas de nuestro vehículo nos ayudará a reducir la posibilidad de vernos envueltos en alguna de las siguientes situaciones durante nuestro viaje:

- Reventones/pinchazos: cuando se desgastan, la banda de rodadura ofrece menos resistencia, por lo que es más propensa a sufrir pinchazos o reventones. Sería una faena tener que pararte en medio de la carretera para poder solucionarlo, ¿verdad?

- Desllantado de la rueda: es en las curvas donde los neumáticos más se deforman, sobre todo si circulamos con una presión inferior a la adecuada. De esta forma, la rueda puede “desllantarse”, lo que provoca que el coche se vuelva menos resistente ante una situación de vuelco.

- Pérdida de agarre: obviamente, si el dibujo ha desaparecido o apenas se puede ver, el agarre se habrá reducido considerablemente. Recuerda que una profundidad del dibujo por debajo de 1,6 mm, además de ser ilegal, es tremendamente peligrosa para nuestra seguridad y la de nuestra familia.

Por último, además de por tu seguridad, también es importante revisarlos por tu bolsillo. Más allá del coste que puede tener una reparación de un problema derivado del mal estado de los neumáticos, esta situación también conlleva un incremento en el consumo de gasolina. Así que, si no quieres hacer más paradas de las previstas durante tu viaje, acuérdate siempre de comprobar su estado antes de salir.

¿Qué debemos revisar para evitar estas situaciones?

Según datos de un estudio reciente, el 16% de los accidentes con víctimas son causados por un mal mantenimiento de los neumáticos. Por este motivo, debe existir un compromiso por parte de los conductores con el cuidado del vehículo y para ello, entre otras cosas, es importante saber interpretar los síntomas de que el funcionamiento ya no es el mismo. Dentro de esta línea, es importante revisar:

- Presión de la rueda: controlar la presión (siempre con los neumáticos en frío) es indispensable para lograr las mejores prestaciones. La presión ideal va en función de cada vehículo, pero también influyen otros factores como el número de pasajeros, la velocidad media o el equipaje que lleves. No olvidemos que circular con una presión inadecuada (es decir, con más de 0,3 Bar de diferencia respecto a la recomendada por el fabricante) puede conllevar:

o Aumento de la distancia de frenado, tanto en seco como en mojado.

o Aumento del consumo de carburante y, en consecuencia, de las emisiones de CO2.

o Disminución de la duración del neumático, debido a un desgaste anormal.

- Dibujo y desgaste: por ley, en España la profundidad mínima del dibujo es de 1,6 mm. Cualquier vehículo que circule con una profundidad inferior, ya no es que carezca de las garantías de seguridad necesarias para circular, sino que legalmente no está habilitado para transitar por la carretera. Mayor distancia de frenado o menor agarre en superficie mojada son solo algunos de los peligros derivados de esta situación.

- Equilibrado y paralelo: circular con el paralelo en mal estado acelera de manera considerable el desgaste de los neumáticos sin que en muchos casos podamos darnos ni cuenta. Es importante revisarlos antes de salir de viaje, cada 6 meses o 10.000 km.

- Peso del vehículo: debemos intentar no sobrecargar el coche en exceso, ya sea con maletas o con cualquier otro objeto. Ten en cuenta que en función del peso y del número de personas que viajen la presión de las ruedas debe ser diferente, siguiendo siempre las recomendaciones del fabricante.

- Rueda de repuesto: por último, si el coche cuenta con rueda de repuesto, es muy importante tenerla a punto en todo momento y comprobar su estado periódicamente. Así, el día que necesites usarla se encontrará en su estado óptimo.

Etiqueta Europea del Neumático, la gran cuenta pendiente

¿Qué ocurre si tengo que cambiar los neumáticos? Es muy importante conocer y pedir en el taller o en el concesionario la Etiqueta Europea del Neumático, obligatoria por ley y que aporta indicaciones relevantes sobre consumo, prestaciones y seguridad.

La Etiqueta Europea del Neumático es un distintivo obligatorio desde el año 2012 y que establece una clasificación con tres criterios: su resistencia a la rodadura, su agarre en superficie mojada y el ruido realizado. Recientes estudios desarrollados por la empresa de análisis y estudios de mercado GiPA han mostrado que apenas el 8% de los conductores sabían de su existencia. Entre los propios profesionales del sector, a pesar de conocerla en su mayoría; tan solo en el 55% de los concesionarios y el 24% de los talleres informan siempre a los clientes sobre su contenido.

Su imagen es parecida a otra etiqueta que seguro resulta más familiar, la de los electrodomésticos y muestra los siguientes parámetros:

- La resistencia a la rodadura o al rodamiento, relacionada directamente con el consumo de carburante y las emisiones de CO2. (parte superior izquierda)

- La adherencia en superficie mojada o la distancia de frenado sobre suelo mojado, que influye claramente en la seguridad. (parte superior derecha)

- Las ondas de ruido de la rodadura del neumático, que miden la contaminación acústica. (parte inferior)

Si tomamos unos minutos para revisar el estado de los neumáticos al menos una vez al mes y, sobre todo, antes de salir de viaje y si, en caso de tener que comprar nuevos, conocemos mejor sus características, tu seguridad lo va a agradecer.