Los nuevos vecinos «VIP» de Iker Casillas y Sara Carbonero en Madrid

La pareja ultima su mudanza a la capital, donde compartirá barrio con Eugenia Silva, Pedro Almodóvar y Paloma Cuevas. Todavía están a la espera de un comprador para su chalet de la finca

La pareja continúa con su descanso estival, ajenos a las especulaciones y disfrutando de la naturaleza con sus dos hijos pequeños, Martín y Lucas.
La pareja continúa con su descanso estival, ajenos a las especulaciones y disfrutando de la naturaleza con sus dos hijos pequeños, Martín y Lucas.GAAGTRES

Sara Carbonero e Iker Caillas ya tienen todo listo para instalarse en su nuevo domicilio en Madrid y no será, como se ha dicho, y tenían previsto en un principio, en la urbanización La Finca, donde son dueños de un espacioso chalet, sino en el amplio piso que el futbolista acaba de adquirir por tres millones de euros en el exclusivo Paseo del Pintor Rosales madrileño. En el portal inmobiliario Idealista aparece en venta, por cinco millones, la casa de la citada urbanización, una propiedad que ellos compraron a Lydia Bosch y su ex marido Alberto Martín por dos millones y medio. El negocio, de llevarse a cabo tal y como ellos desean, les reportará buenos beneficios, aunque un rumor apunta a que, al no encontrar compradores, calibran la posibilidad de alquilarlo.

Al final se decidieron por residir en uno de los mejores barrios de la capital. Precisamente, en el mismo edificio, viven la modelo Eugenia Silva, y cuatro manzanas más allá está ubicado el inmueble en el que vivirá con sus dos hijas Paloma Cuevas. Otro de los vecinos de la misma calle es el cineasta Pedro Almodóvar, y en el número uno de la misma vía residió la actriz Carmen Sevilla hasta que ingresó en la residencia de Aravaca en la que le tratan el Alzheimer que padece.

Estos días, Iker y Sara apuran sus últimos días de vacaciones en la localidad abulense de Navalacruz, de donde es la familia del ex futbolista. A los dos se les ha visto muy unidos, desmintiendo así los rumores de crisis. El último año y medio ha sido muy duro para la pareja. A ella le detectaron un tumor en los ovarios y él sufrió un infarto. Los largos meses de sufrimiento les unieron más que nunca, a pesar de que el mismo Casillas ha reconocido que su profesión y las circunstancias de su enfermedad le mantuvieron alejado más de lo que le hubiera gustado de su mujer y de sus dos hijos.

Las habladurías han molestado muchísimo al matrimonio, y desde su entorno nos llega la convicción de que «afrontan esta nueva vida en Madrid muy enamorados y unidos, que no les inventen crisis inexistentes».

Nuevos proyectos

Casillas abandonó recientemente el fútbol profesional y se despidió del Oporto. Ahora trabajará en el equipo de sus amores, el Real Madrid, como asesor del presidente del club, Florentino Pérez. Son muchos los aficionados madridistas que piensan que Florentino y sus directivos despidieron por la puerta de atrás al guardameta cuando le forzaron a dejar el equipo, sin organizarle el homenaje que se merecía después de tantos años de entrega a la institución. Quizá ahora sea el momento de corregir errores pasados.

Igualmente, y tal y como adelantó LA RAZÓN, el guardameta ha invertido recientemente en una «startup» de cardiología, que investiga en el terreno de la inteligencia artificial para prevenir los infartos y la muerte súbita. Hace unos diez años puso en marcha la Fundación que lleva su nombre y que trata de favorecer las condiciones de la infancia realizando diferentes iniciativas en beneficio de los más pequeños. En lo que se refiere a Sara Carbonero, en Mediaset esperan con los brazos abiertos a la que fuera su comentarista deportiva estrella. Allí le guardan su sitio si finalmente decide regresar al mundo de la prensa. Mientras calibra ese regreso, sigue con su socia, la también periodista Isabel Jiménez, al frente de su firma de moda, Slow Love, y es además imagen de varias marcas publicitarias.

Millones de seguidores

Contratarla es todo un chollo. Cuenta con casi tres millones de seguidores, y en cuanto cuelga alguna imagen luciendo una prenda de ropa se agota enseguida en las tiendas. Es lo que ocurrió hace uno días con un bikini blanco con rayas azules de Calcedonia o con un vestido largo de color beige y cuello de pico, de su propia firma.

Amiga y confidente de Sara es su hermana pequeña, Irene. Cuatro años menor que ella, psicóloga experta en Recursos Humanos y que ha estado a su lado llena de fortaleza en esta etapa tan dura, agravada aún más si cabe por el fallecimiento de su abuelo este verano, con el que las dos estaban muy unidas. Comienzan nueva etapa.