Política

Lo que faltaba: despiden a los Reyes Magos y Yolanda Díaz no interviene

La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, se ha reunido con los responsables laborales de las comunidades autónomas para abordar el futuro de las Políticas Activas de Empleo (PAE).
La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, se ha reunido con los responsables laborales de las comunidades autónomas para abordar el futuro de las Políticas Activas de Empleo (PAE).Ministerio de Trabajo y EconomíaEFE/Ministerio de Trabajo y Econ

El gran espectáculo circense me tiene viviendo sin vivir en mí. No me negarán, y así le grito al televisor, que la cosa se anima día a día. Pasen y vean nuevos y bonitos números esotéricos. Uno: el alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, del PNV, ha despedido a los tres empleados que encarnaban a los Reyes Magos alaveses por no saber euskera. Yo creía que Gaspar, Melchor y Baltasar hablaban vascuence: si las lenguas de fuego del Espíritu Santo se posaron sobre las cabezas de los discípulos de Jesús para que concederles el don de lenguas, con mayor motivo debieron hacerlo sobre las coronas de los que adoraron y llevaron presentes al Niño. Pero, sea como fuere, ¿se puede despedir a los Reyes Magos sin contar con el celestial sindicato de Todos los Santos y sobre todo con el Corte Inglés? Y Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, no hace nada. Dos: la Organización Mundial de la Salud ha viajado a china para confirmar lo que los chinos ya habían jurado con la mano izquierda sobre el Libro Rojo de Mao desde el principio de la cosa: que el origen de la pandemia fue un murciélago. Imagino que los expertos estudiarán ahora si también está implicado el Conde Drácula, que tiene el poder de aparecerse en forma de mosca cojonera, lobo o murciélago. De resultar que sí, habría que añadir las múltiples propiedades del ajo a las nuevas vacunas en desarrollo e inyectarlas haciendo la señal de la cruz. Tres: Laura Borrás, antes de saber que había perdido frente a ERC, dijo que «el pactismo mágico no conduce a la independencia». No sé yo, pero el frente indepe va a necesitar de magos más potentes que los despedidos por el PNV para, con sortilegios y conjuros varios y quizá alguna misa negra, lograr el exorcismo del pacto. Cuatro: los del viejo PP llaman «triángulo de las Bermudas» a la caja B que aparece sólo cuando lo desea el brujo Bárcenas. ¿Están también los votos perdidos del nuevo PP en el fondo del mar de los Sargazos? Casado va a tener que atarse al mástil de su torpedeado barco genovés rodeado de tiburones para no caer al mar. Pero no es Ulises: si escucha sirenas, serán de ambulancia, avisan.