Antonio San José: «Sólo un tonto puede ser feliz siempre»

–«Hoy no me cambio por nadie». ¿Ni por Gloria Lomana?

–Es para pensárselo, pero, bien pensado, cada uno está mejor en su piel.

–Si tuviera que cambiarse por uno de los dos, ¿lo haría por Rajoy o por Rubalcaba?

–Por favor, no me ponga en esa tesitura. Aparte de mí ese cáliz.

–¿Y por Hollande, que hace los recados amorosos en moto?

–Yo prefiero el transporte público y comerme los cruasanes con mi mujer.

–No se cambiaría por nadie, pero ¿qué cambiaría de su persona?

–Quisiera aprender a decir «no». Todavía no lo he conseguido.

–Casi todos querrían cambiarse por Botín, parece.

–Sí, pero sólo un rato. Ninguno nos cambiamos por otro si lo pensamos.

–Arranca su libro con una pregunta: ¿es usted feliz? ¿Lo es después de ver un telediario?

–Es muy difícil serlo después de ese trago, pero en mi vida cotidiana soy razonablemente feliz a ratos. Sólo un tonto puede ser feliz siempre.

–Su lista de las cosas que le hacen feliz empieza con «ver cine»...

–Para vivir otras vidas de repuesto, como dice Garci.

–«Leer libros». ¿Ha podido con el «Ulises» de Joyce?

–Lo leí hace años. No está entre mis predilectos.

–«Escribir». ¿Para qué, para quién?

–Para uno. Y luego para los demás.

–«Conversar con los amigos». ¿Cree que alguien escucha a alguien?

–Los amigos, sí; los conocidos y los saludados, no.

–«Comer cosas ricas». ¿Para luego ponerse a dieta?

–Todo lo que nos gusta engorda, es ilegal o es pecado.

–«Amar y sentirse amado». ¿Se consigue después de dos divorcios o...?

–Depende de cada uno, pero es lo mejor que te puede pasar en la vida. Lo sé por experiencia.

–«Enterrar el móvil». ¿Qué más hay que enterrar?

–A los agoreros, los cenizos, los pesados, los tristes...Por cierto, yo no he podido aún enterrar el móvil. Me gustaría, pero no puedo.

–«Viajar». ¿Para huir de...?

–Para descubrir, abrir la mente. Creo que el nacionalismo se cura viajando.

–Parece que Artur Mas ni volando con Iberia...