Carlos y Jorge Berlanga, recuerdo a dos grandes

El homenaje a un tiempo mucho mejor estuvo a la altura de la emoción general que provocó. Con Carlos Berlanga como cronista musical, «A quién le importa» supone mucho más que un himno reivindicativo coreado por todos los presentes a su estreno.

El homenaje a un tiempo mucho mejor estuvo a la altura de la emoción general que provocó. Con Carlos Berlanga como cronista musical, «A quién le importa» supone mucho más que un himno reivindicativo coreado por todos los presentes a su estreno, que demostraron cómo se quiere a la familia del gran genio de nuestro cine. Luis García Berlanga haría seguro otro «Bienvenido, Mr. Marshall» con la situación de la España actual que también daría para una serie cómica. Todos los invitados tenían un recuerdo estremecido que dedicaron a mimar a la dulce y nerviosa María Jesús, viuda del cineasta, que transmitía una gran emoción vestida con un estampado felino –es adicta a los blusones holgados– que fue muy admirado por Isabel Mingote, quien ya no tiene la chispa de su vida. La imponente Tessa de Baviera, una auténtica princesa que no va de eso, reaparecía por amistad, igual que Sisita Milans del Bosch y Francis Montesinos, que es fiel a su falda larga tras firmar los irónicos vestuarios rescatados del ayer, aunque algunos resultan futuristas, como las ceñidas mallas. Hablamos del desastre de la «fashion week» y se hacía cruces ante Lola Greco, que la armó con Rafael Amargo, nuevamente afincado en Madrid.

Rafa siempre es tan contagioso como su baile y como el ritmo de este musical joven, nada que ver con el antiguo «Sonrisas y lágrimas» que acaba el 24 de junio dando paso a la reposición de «Hoy no me puedo levantar», según me anticipó su productor, José María Cámara. Me lo contó ante Jimmy Giménez-Arnau, que me citó para abril en su boda con Sandra; al fin encontró la horma de su zapato. Es uno de nuestros escasos «gentleman», una especie en extinción, como el encanto de Carlos y Jorge Berlanga, a quien siempre recordaré como el vecino de Pía Rubio de Spottorno en la calle Encarnación, con aires de Dr. Higgings en «My fair lady». Reíamos con la semblanza y con su guión, el cual refleja esa época añorada con tantos testimonios musicales como «El rey del glam». Eran dos grandes de la mal llamada «Movida», aunque Carlos nunca alardeó de contestatario, reconocían algunos artistas ante Toño Sanchís y Paola Dominguín, que formaban grupo con Emma Ozores, la cual mantiene «Arlequín» como homenaje a su padre, otro grande que se nos fue. Sara Montiel recibió felicitaciones anticipadas porque hoy cumple 85 años, que sólo se le notan en la vista, «me obliga a ir cada mes a ver al doctor Fernández Vega en Oviedo; me está salvando la mácula», tal y como afirma. Mantiene el poderío de sus buenos momentos y se conserva como la actriz más importante del cine español. Ella se fumó los 80 y hasta grabó algún tema de Berlanga que ahora se incorpora al musical, que entusiasmará como el espectáculo y el documento histórico donde colaboran Chencho Arias, con su aire de dandi permanente, Santiago Segura, y una Saritísima vestida de monja. Un «show» con un resultado fresco, comunicador y revitalizante.