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Compren poco pero bueno: el planeta lo agradecerá

La 70a edición de la MBFW-Madrid ha estado marcada por la preocupación por el medio ambiente

La 70a edición de la MBFW-Madrid ha estado marcada por la preocupación por el medio ambiente

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Grábenselo en la frente, el mantra es “sostenibilidad”. Los 42 desfiles de la 70ª edición de MBFWMadrid, marcada por el tránsito directivo (se despide Charo Izquierdo y entra Mónica de Miguel), es la preocupación por el medio ambiente. Todo es válido, desde la ropa de segunda mano comprada on line por María Escoté a los tejidos cien por cien naturales de Miguel Marinero. Obviamente entre los dos hay varios océanos e incluso una galaxia de diferencia, sobre el concepto de elegancia y moda, pero los dos están concienciados en que hay que salvar al planeta. Miguel y Nicolás Marinero hacen honor a su apellido, ambos son marineros de mar salada, sus bonitos pescados a la caña en aguas asturianas son memorables.

Pasan tantas horas embarcados observando fondos marinos, olas y amaneceres con olor a salitre que la colección “Arrecifes” tenía que trasladarnos al hábitat donde viven las medusas y los caballitos de mar, con unos tejidos y un patrón impecable en colores afines al entorno, el rojo coral, el verde de las algas, el rosa de las rocas castigadas por un Cantábrico furioso y ese brillo de los rayos del sol impactando sobre el lomo de un atún recién pescado. Largos flecos animan algunas faldas minis para convertirlas en largas y que sugieren los finos brazos de las medusas. Los trajes son de chaqueta cruzada y pantalón largo ancho, algunos con profundas aberturas. Los trajes con el drapeado justo para afinar y estilizar la silueta o ajustados con enormes cinturones de exquisita napa. Los boleros y chaquetas de piel, algunas coloreadas con el mismo estampado de las telas, son de mullido cordero merino o de zorro pero aligeradas hasta el punto de parecer seda. Tul bordado o plisado con lentejuelas bordadas, como escamas, para la noche y un trabajo de patronaje y de estudio de la silueta femenina que consigue el objetivo: dejar una estela de olas, y olés, al paso.

Ulises Mérida también apuesta por los tejidos naturales como el guipur, el algodón o el lino y algunos los troquela a láser con filigranas. La clienta de Mérida, a diferencia de la de Marinero, va más holgada y es más aficionada a un pantalón que Ulises lo hace tobillero y lo acompaña de camisas amplísimas. Los vestidos son de corte asimétrico y se acompañan de abriguitos de entretiempo, esas prendas que eran tan socorridas y elegantes en los antiguos veranos en el Norte, cuando hacía fresquito.

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Unos abrigos que también propone Marcos Luengo, pero los suyos son en seda con estampados florales. Desde la primera salida uno ya sabe que va a asistir a una colección diferente para el asturiano. Menudo cambio (a mucho mejor). Gracias a sus paseos por el jardín Botánico de Madrid acompañado por el pintor, Charles Villeneuve, nace un estampado literalmente fabuloso que es el hilo de una colección con abrigos capa, siluetas holgadas, tops con un hombro al descubierto, chaquetas como kimonos, vestidos camiseros, tops transparentes con la espalda efecto cola, saharianas con cuello mao, chalecos largos y abiertos. Uso y abuso de la seda en todas sus vertientes, raso o satén, muselina, macramé floreado, organza o gazar en toda la paleta de verdes, rosas o lilas, una colección brillante y elegante. En este crisol de culturas que es Cibeles, desde luego ayer se despedía con Asturias muy bien representada. Duarte con pañuelos en los vestidos para ajustar las siluetas, su tejido técnico en las gabardinas y el plisado soleil de algún vestido y el desfile homenaje a los 20 años que lleva apoyando la pasarela MBFWMadrid la firma cosmética L´Oreal cierra la edición 70 de la semana de la moda de la capital.

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