
De viernes
Rocío Flores desvela la frialdad de Rocío Carrasco en el juicio y habla de su condena
La hija de Antonio David Flores se pronuncia por primera vez sobre el juicio que ganó a los productores de la serie de su madre. Allí se vieron las caras

“Estoy bien. Estoy un poco más tranquila. Era una noticia que llevaba mucho tiempo esperando. En cierto modo estoy mucho más tranquila y contenta. Sí que es cierto que es una sentencia en primera instancia, que cabe la posibilidad de recurso, que queda un proceso largo, que no va a ser de hoy para mañana. Pero me ha calmado un poco el alma ver que, poco a poco, se va haciendo justicia”. Con estas palabras comienza su entrevista Rocío Flores para ‘De viernes’, después de ganarle la batalla judicial a Óscar Cornejo y Adrián Madrid, productores de la docuserie de su madre, Rocío Carrasco, ‘Contar la verdad para seguir viva’.
Esta vez, su hija no ha querido estar en plató para hablar por primera vez sobre su victoria judicial. No deseaba enfrentarse de nuevo a Terelu Campos, quien siempre vela por los intereses de su amiga, rival directa de la protagonista. Un ‘scoop’ en el que la hija de Antonio David Flores no solo valora el resultado judicial, sino también sus propias emociones al remover el doloroso pasado y, sobre todo, cómo fue el encuentro cara a cara con su madre.
Rocío Flores y su encuentro con Rocío Carrasco ante el juez
“Nos encontramos a una distancia muy corta y como si fuese una desconocida. Llevaba un montón de años sin verla y la primera vez he de reconocerte que se me removió absolutamente todo”, confiesa la entrevistada a Santi Acosta. Y es que dice que “no es fácil llevar años sin verte y reencontrarte en un juzgado”. Se vio inmersa en una noria de emociones: “Sentí por un lado un vacío increíble y, por otra parte, como si fuese una persona desconocida”. Aun trata de asimilar esas emociones en sus adentros.
“No entendí nada de aquel día. Al menos que hubieses saludado a tus hijos, ¿qué menos?”, recrimina la frialdad mostrada por su madre, con la que no tiene trato desde hace casi una década. Un tiempo en el que no solo no han mediado palabra, sino que sus apariciones públicas han servido para acrecentar más aún su distancia. Especialmente tras la emisión del documental en el que Rocío Carrasco se desahogaba al narrar lo vivido sufrido a Antonio David Flores. Un ingente despliegue mediático que terminó por romper a una de las víctimas principales de esta historia: Rocío Flores.
“Es difícil encajarlo. La exposición pública, todo lo que se dijo y cómo se dijo. Toqué fondo”, se sincera sobre uno de los peores momentos de su vida en los que se vio “totalmente rota”. Se llegó a plantear escapatorias que ahora le dan miedo tan solo mencionar: “O me iba del país o cometía una locura. Opté por la opción de intentar sobrevivir esa situación yendo a mi puesto de trabajo. Trabajaba un día a la semana y me metía tres días en la cama. Salir a la calle y ver cómo la gente te miraba, comentaba, cuchicheaba o señalaba directamente es muy duro”.
Rocío Flores cree que su madre no es consciente realmente del daño que le ha provocado. Las confesiones de su docuserie removieron un pasado que la joven no ha terminado de sanar y le colocó en una situación hostil, señalada como responsable de hechos sucedidos cuando aún era menor de edad. “A día de hoy no es consciente o no quiere saber el daño que me ha hecho”, asegura, a la vez que duda de que sienta arrepentimiento por sus acciones. Al menos ahora siente paz al ver respaldadas sus pretensiones en el terreno judicial. Ahí es donde ella pide justicia, no tanto en los medios, donde sabe que no podrá convencer a todos. Se siente orgullosa de haber batallado en los tribunales, aunque le haya costado un dolor extra.
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