Regresa a los escenarios
Sergio Peris-Mencheta confiesa estar peor de lo que parece tras la leucemia
El actor regresa al trabajo, pero dice sentir limitaciones tras el trasplante de médula y su ardua batalla contra el cáncer. Se siente más vulnerable
Sergio Peris-Mencheta ha librado una lucha por su propia vida desde que en 2023 fuese diagnosticado de leucemia. El actor emplazó su batalla por la salud al otro lado del Atlántico, en los Estados Unidos, pero ya regresó a España para emplazar aquí su buena salud. Poco a poco ha ido retomando su vida donde la aparcó cuando la salud se convirtió en lo más importante. Ahora compagina su preocupación por estar cada vez mejor, con otros muchos proyectos, como su vuelta a los escenarios con la obra de teatro ‘Constelaciones’.
En medio de su promoción, el intérprete se ha sincerado sobre cómo ha sido esta batalla que ha librado por sanar. Ha sido especialmente dura y ha atravesado conflictos que le han trastocado los esquemas de su vida, pero ha salido victorioso. Aun así, en sus adentros aún quedan posos de vulnerabilidad, que quizá no sean apreciables a simple vista, pero que él asegura seguir arrastrando: “No soy el que se subía a un caballo y gritaba con la espada en la mano, me han quitado la armadura y ahora estoy más blandito”, confiesa al hablar de las secuelas que aún le acompañan desde que libró su lucha contra la enfermedad.
Las secuelas de Sergio Peris-Mencheta
A las puertas del teatro Valle Inclán en el que ha emplazado su vuelta a los ruedos, el actor ha querido saciar la curiosidad de los reporteros. No solo sobre su nuevo trabajo, sino también sobre en qué punto se encuentra ahora que se sube de nuevo a un escenario. La leucemia ha hecho mella en él más de lo apreciable, como así le confiesa a los reporteros de ‘Europa Press’: “En mi caso me puedo dar con un canto en los dientes, porque no ha afectado a órganos vitales, es más bien al tejido conjuntivo”, detalla.
El intérprete se siente “contento de estar aquí analógicamente y no digitalmente”. Ha permanecido lejos de Madrid, su lugar seguro en España, muchos meses, pero ya se siente de nuevo acogido en su hogar. Lo hace sin la armadura, sintiéndose más vulnerable que antaño, pero también con la certeza de que posee una fortaleza digna de mención. Y es que ha librado una ardua batalla para recobrar la salud y ha salido victorioso.
Eso sí, en sus adentros entiende que aún queda trabajo por hacer para sentirse pleno como antes: “Estoy muy contento, primero de estar vivo y segundo de haber atravesado este viaje para poder conectar desde otro lugar conmigo”. Y es que confiesa que “no puedo hacer las cosas que hacía antes”, pero poco a poco, mientras disfruta de cada momento, se ha propuesto recuperar su vida.