Isabel Preysler: “De la publicidad solo me interesa el dinero”

De discreto negro y con rutilantes pendientes de seis brillantes, la pareja de Vargas Llosa brilló en la celebración de los 30 años de Ferrero Rocher

De discreto negro y con rutilantes pendientes de seis brillantes, la pareja de Vargas Llosa brilló en la celebración de los 30 años de Ferrero Rocher

Espléndida como siempre, casi diría que inalterable pese a sus más de 60 años, en discreto negro y con rutilantes pendientes de seis brillantes bailones. Le daban más luz y contrastaban con la estudiada sobria indumentaria. La melena más recortada y rejuvenecedora de lo habitual, apoyada en los hombros y con la nuca bastante despejada. Isabel Preysler volvió a impactar en la gala conmemorativa del 30 aniversario de Ferrero Rocher, firma para quien vende su imagen desde hace veinte años.

Su aventura con la famosa marca de chocolates empezó con un primer anuncio que rodó en un “set” barcelonés. Hay mucha diferencias entre aquello y la presentación de ayer. Eso sí, permanece inalterable la llamativa presencia de sus pendientes, lo más sobresaliente de una aparentemente eterna Isabel que volvió a ser apadrinada por un entregado y adelgazado Paolo Vasile, prohombre de Telecinco.

Isabel, sigues al pie del cañón, ¿no has pensado en retirarte?

De la publicidad solo me interesa el dinero. Y solo acepto ofertas con mucha garantía, un equipo respetable y que el producto me guste.

¿Cómo sigue Mario tras su reciente accidente? ¿O más bien caída doméstica?

Se recupera, y de eso dependerá dónde pasemos la Navidades. Le tuvieron que operar la espalda y le dieron once puntos. Ahora camina con un bastón, imagínate que fastidio con lo presumido que es. La Navidad dependerá de que se recupere y también de que pueda venir de América mi hija Ana, que aún no lo tiene muy claro.

Así lo anunció ante un Jesús Vázquez convertido en pareja excepcional. Formaron un óptimo dúo, “pero es la primera vez que estoy con ella. Nunca habíamos coincidido y me encanta”, dijo, aunque ella no le dio mucha bola aparte de lo meramente estricto. Apenas conversaron, aunque él relucía con un “blazer” de lamé dorado sobre impecable pantalón negro. Iban perfectos y eran todo un elegante anuncio navideño o del Día de Todos los Santos. Estaban rompedores pese al aparente clasicismo que compartían.

Salieron a la luz apoyos y censuras sobre otro tema que parece que es “preocupante”: si Javier Sanos, hijo natural de Julio Iglesias, llegará a vender (tal y como parece y comentan) su posible herencia del cantante. Ya lo negocia mientras su padre está vivo , coleando y con menos éxito, pero aas duse a sus maigue igual"ado Pado paOLO Vasilecantante.llegarn aunque ce puntos. Ahora camina con nun bast astante despejada, ún vendiendo que “la vida sigue igual”. Menudo listo es Julito.