La custodia es para Eugenia

Cayetana, de 14 años, se quedará con su madre a pesar de los intentos de Fran Rivera para que se fuera a vivir con él a Sevilla

Cayetana y su madre siempre han gozado de una relación muy especial
Cayetana y su madre siempre han gozado de una relación muy especial

Parece que se ha terminado el calvario para Cayetana, hija de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera, después de estar en juicios por su custodia desde el verano de 2012. Y la Justicia, con la Audiencia Provincial de Madrid de por medio, ha decidido que la niña, a la que cariñosamente llaman Tana, permanezca en guardia y custodia de su madre. Aquella famosa frase esgrimida por el torero en una entrevista con «!Hola¡» en 2013 de «tarde o temprano, mi hija acabará viviendo conmigo» se ha vuelto contra él a pesar de los esfuerzos por conseguir que la joven residiera en su casa en Sevilla. La sentencia, ante la que no cabe ya ningún recurso, sólo deja la opción de que Tana elija por sí misma cuando llegue a la mayoría de edad. Con la resolución se da por terminado un asunto que ha traído de cabeza a la Casa de Alba y al diestro.

Tras el divorcio de Fran Rivera y Eugenia –de mutuo acuerdo– en 2002 las partes consiguieron negociar para que la niña se quedara viviendo en Madrid junto a su madre, mientras que su padre podría verla los fines de semana alternos, las vacaciones y otros festivos, según estipulaba el convenio regulador. Pero en un cambio de rumbo, Fran declaró que, por expreso deseo de la menor de irse a vivir con él a Sevilla tras volver de un internado en Reino Unido, quería llegar a un acuerdo con la duquesa de Montoro para que la niña cumpliese su deseo. Al no llegar a un acuerdo –a pesar de que la madre permitió ciertas laxitudes en el régimen de visitas que favorecían al torero–, Fran decidió demandarla e intentar su propósito por la vía judicial. Así comenzó una batalla en los tribunales que perjudicó la relación de ambos y que hizo que Rivera se ganase la enemistad de la Casa de Alba y de la Duquesa. Aunque el mayor disgusto se lo llevó la niña, que, en contra de lo que quería Eugenia, tuvo que declarar. Parece que la última pregunta que le hicieron sobre ¿a quién quieres más, a papá o a mamá?, terminó por inclinar la balanza para que la custodia la conservase la madre.

Éste es sin duda un duro golpe para Fran Rivera –en el mismo día que su mujer, Lourdes Montes, celebra su cumpleaños– y cuyos esfuerzos por acercar posturas con su ex mujer, han sido del todo inútiles. Baste recordar que en 2012 Rivera abandonó los ruedos en un intento para tener más posibilidades de que Tana se fuese a vivir con él. Durante todo el proceso, ninguno de los dos ha querido hacer ninguna declaración para no perjudicar a la pequeña, aunque ambos han pasado su propio calvario, en el que Eugenia atravesó incluso una pequeña depresión. Sus amistades aseguraron entonces que «sólo pensaba en no perder a su hija», en una guerra en la que ambos esgrimieron la falta de constancia del otro a la hora de mantener el cuidado de su hija en común. Mientras duró el proceso, Eugenia se rebeló y exigió que su ex marido cumpliera a rajatabla el dictamen de los jueces: fines de semana alternos y avisar con 24 horas de antelación cualquier cambio de planes. Ahora Fran Rivera no tiene ni eso.