Londres

«Ser rey es como estar en prisión»

A punto de cumplir 65 años, Carlos empieza a sentir la corona como una carga

El príncipe Carlos, en la última portada de «Time»
El príncipe Carlos, en la última portada de «Time»larazon

Durante años, ha sido retratado como el eterno heredero, como el hombre que no encontraba su lugar en palacio, como aquel que estaba desesperado por convertirse algún día en rey. Pero ¿y si todo fuera irreal? ¿Y si el príncipe Carlos tan sólo viera la corona como una cárcel? La cara más desconocida del que fuera marido de Lady Di ha salido esta semana a la luz con un reportaje en la revista «Time» con motivo de su próximo cumpleaños.

El hijo mayor de la reina Isabel II cumplirá 65 años el próximo mes. Es la persona que más tiempo lleva en la historia de Reino Unido como heredero a la corona. El que ostentaba antes el título era Eduardo VII, que nació como heredero en 1841 y pasó 59 años, dos meses y 13 días hasta que su madre, la reina Victoria, murió en 1901. La soberana actual cuenta ya con 87 primaveras, pero no hay atisbo de que vaya a abdicar. Así que a Carlos no le queda más remedio que seguir esperando. Y, más que una agonía, como se pensaba hasta ahora, para él resulta una auténtica liberación. Tal y como indica en «Time», cuando lleva a cabo funciones en nombre de la Reina –algo cada vez más habitual debido a la edad de su progenitora–, las hace «sin alegría». Comienza a sentir todo el peso de la corona y se desmorona, ya que su verdadero interés es continuar con su trabajo. Según Catherine Mayer –que para escribir el reportaje pasó varios días con el heredero y pudo entrevistar a más de 50 de sus amigos y asesores–, en vez de la caricatura que siempre se había mostrado, se encontró con un «apasionado filántropo, uno de los empresarios dedicados a ONG más prolíferos del mundo», que quiere aprovechar lo máximo posible la época que aún le queda para seguir defendiendo las causas en las que cree: la sostenibilidad y la arquitectura tradicional. Fue precisamente uno de sus allegados quien confesó a la editora que para el homenajeado «el papel de monarca es una especie de prisión». La pregunta es: ¿puro cuento o estudiada estrategia de marketing? Mucho se ha hablado del príncipe desde que su hijo Guillermo se casó con Catalina y aún más desde que nació el pequeño Jorge. El pueblo siente auténtica devoción por los duques de Cambridge y son constantes los artículos que plantean la posibilidad de que sea Guillermo y no su padre quien acceda al trono una vez la reina ya no esté.

Siempre se había ofrecido una pose un tanto ansiosa de Carlos por ponerse la corona y es por eso por lo que Palacio –curiosamente la semana en la que ha tenido lugar el bautizo real– ha podido autorizar un reportaje que muestra precisamente la otra cara de la moneda. «Él cree en la monarquía como una institución que refuerza la sociedad, pero acepta que haya gente que pueda cuestionar su relevancia. No quiere centrarse en su trono, ya que, después de todo, eso significa la pérdida de su madre. Y, lejos de estar ansioso de asumir la corona, está preocupado por lo que esto supondrá en toda la labor que ha hecho hasta ahora», recalca Catherine Mayer. Como curiosidad señalar que, durante una de las entrevistas realizadas para el reportaje, el heredero recibe la visita de su nieto. «Por esto merece la pena todo lo que estoy haciendo», asegura mientras resalta sus campañas para salvar las selvas tropicales y potenciar un futuro ambientalmente sostenible. Es cierto que su labor con las ONG es alabada por varios sectores. Pero también es cierto que, precisamente por ese papel, se ha podido conocer su opinión sobre diferentes temas sobre los que, quizá, un heredero no habría tenido que significarse. Isabel II asumió la corona con tan sólo 25 años. Nunca había opinado sobre temas polémicos y el pueblo no le podía echar en cara ningún trapo sucio de su pasado. En el caso de Carlos es todo distinto. A sus 65 años tiene una vida bien vivida y una historia a sus espaldas. En el ámbito personal, su turbulento matrimonio con Diana y su posterior boda con Camilla es algo que ha dejado huella. En el profesional, su oposición a determinados proyectos inmobiliarios o los polémicos comentarios sobre asuntos políticos –sin ir más lejos, la semana pasada criticó los planes de pensiones– también son cuestiones a tener en cuenta a la hora de valorar la neutralidad que se presupone a cualquier rey. En cualquier caso, es posible que, pese a todo, siempre sea el gran desconocido y que, tal como reveló en su día la actriz Emma Thompson, bailar con él sea «mejor que el sexo».