Leopoldo Abadía: «Gracias a Dios que manda la Merkel»

Profesión: profesor, analista de Economía.. Nació: en 1933, en Zaragoza.. Por qué está aquí: por su libro «La economía en 365 preguntas» (Espasa).

Leopoldo Abadía

–«La economía en 365 preguntas». Un ministro, Jordi Sevilla, le dijo a Zapatero que eso era cuestión de dos tardes...

–Decimos en Aragón que no se puede estirar el brazo más que la manga. Si el presidente es avispado, se le puede orientar en dos tardes. No era el caso.

–Dice que en lo moral no estamos saliendo de la crisis...

–Nos falta vergüenza, hay mucho sinvergüenza. Y lo peor del sinvergüenza es que produce desmoralización e impone el todo vale.

–Escribe que en 2017 llegará la tranquilidad. Pero no será como antes...

–Ojalá nada sea como antes. Necesitamos un país austero que sepa gastar con cabeza.

–Pero el personal no quiere ser austero, quiere ser feliz...

–Se puede ser austero y feliz. La fiesta de antaño era una felicidad falsa.

–Ve España como una empresa. ¿Nos iría mejor si la dirigiera Amancio Ortega, Juan Roig o Isidoro Álvarez?

–Sí, claramente sí. Yo les votaría.

–La UE pide a España más recortes. El Papa receta «misericordina». ¿Es que la Merkel no va a tener misericordia nunca?

–Gracias a Dios, en España manda la UE. Gracias a Dios que manda la Merkel.

–¿Dice «gracias a Dios» en serio?

–Completamente. Hace falta que alguien ponga orden en un país desordenado. La Merkel nos obliga a ser serios.

–¿Qué pasaría si desapareciera la llamada clase media?

–Sería un desastre. Entraría el populismo. Estaríamos a merced de uno que gritara «¡a por los ricos!», o de otro que gritara «¡a por los pobres!».

–¿Cómo tienen que ser los líderes del futuro inmediato?

–Personas de vida ejemplar e ideas claras que sepan formar equipo. Ahora no los hay en la política.

–La corrupción es insultante, dice. ¿Qué la anima?

–La pérdida de los valores. Todo es igual y nada es mejor, como en el tango «Cambalache».

–¿Cuáles son sus principios, Leopoldo?

–Bondad, honradez, lealtad, sinceridad...

–«Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros» (Groucho Marx).