Sara Montiel, 85 años y sin una sucesora

Sara Montiel, durante una actuación
Sara Montiel, durante una actuación

Resistieron porque están hechos de otra pasta. ¡Menudo aguante! Hasta las seis de la madrugada. Sara Montiel festejó su 85 cumpleaños en su dúplex de Núñez de Balboa con Goya.

Resistieron porque están hechos de otra pasta. ¡Menudo aguante! Hasta las seis de la madrugada. Sara Montiel festejó su 85 cumpleaños en su dúplex de Núñez de Balboa con Goya, hermosísimo, pero rebosante como un puesto de El Rastro. Sitio caro y privilegiado en el que amontona buena pintura –en su colección figuran desde Picasso a Barceló–, que, junto con la ópera, es su pasión. A veces se la puede oír tatareando algún fragmento de «Il dolce suono». Cuarenta amigos se agolpaban alrededor de Sara, con la excepción de Concha Márquez Piquer, maquilladísima y más estilizada, y un Ramiro Oliveros que metía mano a las bandejas de jamón que la diligente Ana paseaba.

Coincidí con Umbral cuando la manchega celebró su 50 aniversario. También estuve en sus 55 y en los fastuosos 60, que celebró con una gran cena en el Hotel Palace. Sara me recordó algo que había olvidado: «Pepe –habla de Tous, su segundo marido, tan entrañable– te pidió que controlases la entrada, por si Marujita Díaz se nos colaba en la fiesta. ¡Y lo hiciste!», evocó con una sonrisa, contrapunto a esa dolencia ocular que sufre y que va en progresión. La atiende el oculista Fernández Vega, que también está tratando a Massiel en su instituto ovetense. «Llevo doce años sin ver el suelo. Puedo ver sombras, contornos, todo como si estuviera bajo una gasa», lamentaba la Montiel, quien llegó a competir en belleza con las insuperables Ava Gardner y Lyz Taylor.

Entre la ensaladilla, las croquetas y la tarta –de merengue blanco y rosa, y relleno de chocolate, con los dos números dorados en lo alto–, Sara recordaba: «Mi hija Thais y yo solemos escaparnos a Londres, esa ciudad que tanto visité con mi primer marido, Anthony Mann. Nos alojábamos en casa de David Lean, que era íntimo suyo. Esa ciudad me causa picor, no lo entiendo».

Allí había gente de México, Zaragoza, Tabarca y Elche... «su círculo». Primero sopló velas Sara y luego lo hizo Thais, que tres días antes había cumplido 33. Su hermano, Zeus, no se despegó de la cocina mientras Carmen Grey se quejaba por una operación de pies en la que le habían «cortado una falange». Se echó en falta a Elpidia, su hermana mayor, que murió con 91. Todos añoran su encanto personal.

También proyectaron un documental recién emitido en La 2 en el que repasaban la carrera de Sara. La Márquez Piquer lo miró de reojo, embobada ante la larga lista de compañeros de reparto que tuvo la actriz: Brando, James Dean –«a quien en la roulotte le cociné huevos con puntillas»– Burt Lancaster, Gary Cooper, Mario Lanza o Joan Fontaine. «No veo a nadie que me suceda, y mira que llevo 40 años retirada», lamentaba. En eso coincidimos todos, «aunque cuando salió Ana Belén, prometía», comentó. Penélope fue la gran olvidada, quizá por ser una estrella fugaz.