¿Vetados por Guillermo?

Sólo asistirá el «núcleo duro» de la familia, con la Reina a la cabeza. Sus tíos Andrés, Eduardo y Ana no están invitados al bautizo real

Los duques de Cambridge con el príncipe Jorge

Han dado de lado al protocolo al tiempo que se han dejado de componendas familiares para quedar bien.

Han dado de lado al protocolo al tiempo que se han dejado de componendas familiares para quedar bien. A riesgo de dar la imagen de que las relaciones entre los miembros de la familia real inglesa no pasan por su mejor momento –o quizá como prueba de que piensan mantenerse firmes en su deseo de imponer sus propias normas–, los duques de Cambridge han decidido que a la ceremonia del bautizo de su hijo George, que tendrá lugar el 23 de octubre, estén invitados los más cercanos a la pareja, lo que excluye a los tíos de Guillermo: la princesa Ana de Inglaterra, Andrés y Eduardo, y Sofía de Wessex. Según el rotativo británico «The Telegraph», no está previsto que se les envíe la invitación. Se apela a la dificultad de compatibilizar tan distinguidas y variadas agendas. Así, Ana mantiene su viaje a Canadá y la condesa de Wessex, Sofía, presidirá unos actos oficiales en Somerset, Devon y Bristol, en el oeste de Inglaterra. Sólo algunos privilegiados podrán asistir al acto religioso, oficiado por el arzobispo de Canterbury, que tendrá lugar en la Capilla Real del Palacio de St. James, el mismo emplazamiento en el que descansan los restos mortales de la princesa de Gales y donde se desposaron diferentes duques y duquesas. El príncipe Guillermo y Kate Middleton han preferido que su primogénito reciba las aguas bautismales allí en lugar de en el Palacio de Buckingham, en uno de cuyos fastuosos salones fueron bautizados tanto su padre como su abuelo, el príncipe Carlos. La decisión de no compartir este momento con sus parientes más cercanos ha sorprendido a los monárquicos, ya que, al parecer, Sofía Wessex ha asesorado a Kate Middleton en cuestiones de protocolo y mantienen una buena relación.

Un asunto íntimo

Si que estarán –además de la orgullosa bisabuela, Isabel II, y Felipe de Edimburgo, serán Carlos de Inglaterra y Camilla Parker-Bowles, el príncipe Enrique y los padres y los hermanos de Kate. No en vano, los duques de Cambridge se alojaron en la casa de los Middleton antes y después del parto para preservar su intimidad y alejarse del foco informativo. También acudirá el omnipresente David Beckham, buen amigo de Guillermo, con quien colabora en organizaciones de protección de la vida salvaje, y una persona muy especial para el recién estrenado padre, su ex niñera, Jamie Lowther-Pinkerton.

Los detalles del bautismo son una incógnita. Sólo se sabe que el pequeño Jorge vestirá una réplica del faldón de cristianar hecho a mano con encaje de Honiton y lazos de satén blanco que han lucido el resto de bebés de la realeza inglesa, desde la hija mayor de la reina Victoria, en 1841, hasta Isabel II y Carlos y Guillermo. Es una de las pocas tradiciones que se mantienen en este bautizo algo atípico en una familia real.