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Xisca Perelló y su nueva vida de casada con Rafa Nadal

Ella seguirá con su trabajo profesional al frente de la fundación y solo a veces acompañará a su marido en sus desplazamientos por el mundo. Ambos creen que mantener la independencia es fundamental. Y así será hasta que Nadal se retire.

Ella seguirá con su trabajo profesional al frente de la fundación y solo a veces acompañará a su marido en sus desplazamientos por el mundo. Ambos creen que mantener la independencia es fundamental. Y así será hasta que Nadal se retire.

Rafa Nadal y Xisca Perelló ya son marido y mujer. El 19 de octubre se casaban en Sa Fortesa, un enclave privilegiado con vistas al mar, tras catorce años de noviazgo. Una relación que comenzó casi en la adolescencia gracias a Maribel, su cuñada. Ambas eran compañeras de clase en el colegio La Pureza de María en Manacor. Xisca o María Francisca, como en realidad quiere que la llamen, tenía 16 años y Rafa 18. Durante este tiempo han desarrollado su trayectoria vital en la misma dirección. Juntos pero no revueltos porque ella ha querido mantener su independencia y lo ha conseguido. Y según dicen no ha sido fácil alejarse de los cantos de sirena. No sólo ha recibido propuestas económicas importantes para convertirse en “influencer” como otras mujeres de deportistas de élite sino que tampoco ha querido publicitar productos que le hacen llegar las firmas. Oficialmente no tiene redes sociales y las que hay las han creado sus seguidores. En ellas se ven imágenes muy representativas de ese noviazgo que finaliza públicamente hoy en la megaboda en Sa Fotesa. Una discreción elegida que le ha servido para seguir manteniendo una vida cotidiana sin sobresaltos como sucedió cuando los padres de Rafa Nadal se separaron durante un tiempo.

Un momento muy duro para el campeón que se reflejó en su rendimiento deportivo. El matrimonio no llegó a divorciarse y una vez superado el desencuentro que supuso la salida del padre de la casa familiar las aguas volvieron a su cauce. Y allí estaba María Francisca para dar ese apoyo emocional al que ya es su marido. Esta historia que trascendió a los medios hace ocho años tuvo un corto recorrido. Fue una especie de terremoto para Nadal que se resolvió cuando Ana y Sebastián volvieron a vivir juntos. La familia es el pilar más importante tanto para María Francisca como para el tenista. De hecho ha mantenido hasta hace poco el cuartel general en el edificio donde viven sus padres y sus tíos. Uno de los pisos estaba habilitado para que los novios tuvieran su independencia.

Salvo la etapa en la que estuvo trabajando en Londres, Xisca ha preferido la tranquilidad de su isla. En esta decisión nunca hubo discrepancias. Rafa Nadal no ha querido como otros tenistas trasladar su domicilio fiscal a lugares como Qatar y otros paraísos fiscales. Él mismo lo confirmaba hace unos años.“ En cuanto a la gestión de patrimonio sí que quizás sería mejor irse a otro país con condiciones más beneficiosas, pero donde soy feliz es en España, con mi familia y amigos. En otro país tendría el doble de dinero pero sería la mitad de feliz. El dinero no compra la felicidad”. Y María Francisca (Nuestra Xisca) comparte ese apego isleño. Sus padres Bernardo Perelló, empresario inmobiliario, y la madre María Pascual, funcionaria del ayuntamiento son personas muy queridas y respetadas. El abuelo de Xisca fue el impulsor de la rehabilitación de la Torre dels Enagistes, donde formaba a trabajadores en el arte de la piedra.

En las poquísimas declaraciones que ha realizado explicaba con claridad su manera de funcionar como pareja del que está considerado como uno de los mejores tenistas del mundo. Ella misma confirmaba las razones por las que no ha querido estar en la primera línea informativa de mujeres acompañantes. “Viajar juntos a todos lados no sería bueno ni para él ni para mi”. Y así van a seguir funcionando porque en realidad poco va a cambiar la vida cotidiana de ambos. Ella va a seguir los pasos de su marido siempre que no entorpezca su trabajo en la fundación donde no tiene horario y sí proyectos que poner en marcha que los puede controlar desde cualquier parte del mundo. Mantiene su máxima de mujer independiente y no va a imitar a Ana Boyer que con un trabajo privilegiado lo dejó todo para acompañar a Verdasco.

En realidad, y como confirman a LA RAZÓN, en la vida de María Francisca Perelló no habrá cambios drásticos. Al menos hasta que Nadal se retire y para tomar esta decisión aún queda mucho tiempo. Quizá la única variación que pueda haber en un futuro no muy lejano sea la decisión de ambos de formar familia. Xisca ha sido hija única y de ahí que cuando iba al colegio pasara muchas tardes en casa de los Nadal donde había más movimiento. El tenista es muy niñero y al preguntarle en ocasiones si le gustaría ser padre ha respondido que sí y “numerosa si puede ser”.

Los Nadal Perelló tienen ya su casa en Porto Cristo en una zona privilegiada y privada con vistas al mar. La villa de mil doscientos metros dentro de un terreno de siete mil se encuentra junto a la popular Cueva del Correo y es el lugar elegido por el tenista para comenzar su nueva vida como hombre casado. Y Xisca alternará su trabajo profesional con los viajes para apoyar al tenista. Una pareja que ha demostrado que es compatible mantener la intimidad a pesar del interés que despierta cualquier tema relacionado con la gran figura que representa Nadal tanto en su aspecto profesional como en lo que se refiere a sus valores.