Xavier Ribalta pone música a «La ciutat llunyana» de Màrius Torres

Màrius Torres siempre sintió un gran amor por la música. Xavier Ribalta ha dado cuerpo real a ese amor de poeta.

Xavier Ribalta, acompañado de Jordi Pujol, en la presentación del disco dedicado a Torres
Xavier Ribalta, acompañado de Jordi Pujol, en la presentación del disco dedicado a Torres

Barcelona-La dedicación del cantautor a la poesía puede alcanzar grandes cotas. Lo hizo Leonard Cohen con Federico García Lorca; lo ha hecho Joan Manuel Serrat con Miguel Hernández y ahora lo hace Xavier Ribalta con Màrius Torres. Su dedicación a la poesía comenzó muy pronto. «Me di cuenta de que yo no estaba dotado para escribir versos o letras de canciones», bromeó ayer. Joan Maragall, Apel·les Mestres, Salvat Papasseit, Joan Margarit, Ribalta dedicó discos a todos, pero le faltaba Torres, y ahora ha podido cumplir su viejo sueño. «He necesitado 45 años para conseguir entrar en las entrañas de los poetas», comentó Ribalta.
En el centenario del nacimiento del escritor, Ribalta le ha dedicado su nuevo disco, «La ciutat llunyana», en el que pone música a catorce poemas del escritor leridano. Y lo ha hecho con con la ayuda de la Orquestra Simfònica Julià Carbonell de les Terres de Lleida, dirigida por Alfons Reverté, con arreglos de Albert Guinovart. «Sentía una voz interior que me decía que estas canciones necesitaban arreglos orquestrales y creo que la voz era de Torres», reconoció Ribalta.

Personajes en deuda
La sede de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) fue ayer el escenario para presentar el nuevo disco que Ribalta. El acto sirvió para reivindicar la figura de Torres. Contó con la presencia de Antoni Batista, Lluís Foix, Albert Guinovart, el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, Alfons Reverté, Marina Rosell y el hermano del poeta, Víctor Torres. «Torres era un poeta tocado por el fuego, un alma pura y con la voz de Ribalta oigo el acento y el fraseo del poeta. Son canciones que elevan el corazón de los peregrinos», aseguró Rosell.
El proyecto culmina una larga relación de amor de Ribalta con el poeta. El eco de las palabras de Torres, en la voz cálida y profunda de Ribalta, consigue multiplicar su potencia hasta poner los pelos de punta. No en vano, otro poeta, Rafael Alberti, definió a Ribalta como «un potencial de voz terrestre, la voz de clavel varonil que escribió Lorca». Entre los poemas están «La ciutat llunyana», «La galerna i el llamp» o «Dolç ángel de la mort».
Todos coincidieron en la importancia del poeta dentro del conjunto de la historia de la literatura catalana. El escritor murió de forma prematura, a los 32 años, y dejó una obra breve, de 86 poemas, pero intensa, llena de fiebre y rabia. «Siempre citaba a Màrius Torres en mis discursos. La gente cree que soy un experto, pero siempre eran los mismos. Siempre me ha interesado la vertiente patriótica de sus poemas», señaló Pujol, que conoce a los Torres desde 1948.