ANÁLISIS: Uno de los mejores por Gerard Mortier

La Razón
La RazónLa Razón

- ¿Cuál fue su primer contacto con Heras-Casado?
–Fue alumno de Sylvain Cambrelling. Él me recomendó que lo escuchase y le invité a la Ópera de París para hacer dos o tres asistencias, entre ellas, «Wozzeck». Cuando supe que mi destino era el Teatro Real quise que estuviera presente. Quizá significaba un riesgo inaugurar temporada con él, pero resultó un éxito.

- ¿Cree que puede convertirse en un director de referencia?
–Los próximos dos o tres años van a ser cruciales. Mi temor es que sus agentes le puedan devorar, como ha sucedido con otros artistas. El problema a que se enfrenta con su edad es la necesidad de hallar tiempo para estudiar. Daniel Harding, por ejemplo, fue una explosión hace un par de años. Y después, ¿qué ha pasado con él?

- ¿Juega esa juventud a su favor?
–Heras es uno de los cinco directores más importantes de su generación. Vivimos en un a tiempo de culto a la juventud. Yo, que hablo bastante con él, le he aconsejado que se prepare muy bien, que no corra.

Gerard Mortier
Director del Teatro Real