Narciso Rodríguez estuvo escondido tres días por Jesús MARIÑAS

Poco a poco se conocen más detalles de cómo se confeccionó el vestido de novia de Marta Ortega realizado por Narciso Rodríguez en chiffón de seda bordado con pedrería.

El diseño original fue modificado con un bolero o chaquetita con unas manguitas abullonadas, ya que, al tratarse de una ceremonia religiosa, el gran escote de la novia podría resultar demasiado atrevido. «Somos muy amigos, nos conocemos desde hace mucho tiempo. Además, a mí me encanta diseñar vestidos de novia porque me apasiona que, en un día tan especial, la mujer se encuentre favorecida», me comentó Narciso, que ha estado escondido tres días en La Coruña para guardar el mayor secreto de la boda.

La gran decepción nupcial fue que Athina Onassis y Carlota Casiraghi finalmente no acudieran a La Coruña a pesar de que la televisión gallega retransmitió en directo a las siete de la tarde la llegada del avión principesco. La conexión se interrumpió cuando del avión no descendió la hija de Carolina, sino unos desconocidos, y en vez de justificar la pifia, que ya había circulado entre los medios informativos, no hicieron más que alimentar las esperanzas. Incluso alguna empresa aseguró haber visto pasear por la ciudad a Athina e ir de compras, suerte que no dijeron qué artículos adquirió. La noticia fue confirmada ayer a mediodía por la empresa belga que organizó el evento. Mientras tanto, la única que no había previsto acudir al enlace, Ainhoa Arteta, que tenía firmado un concierto a la misma hora del enlace, finalmente asistió acompañada por su esposo Jesús Garmendia.

Seguramente, Marta y Sergio irán de viaje de novios a Australia, pero la familia me ha dicho riéndose que les cuesta creerlo y que les da la impresión de que algunas de estas informaciones especulativas podrían haberse generado tirando una flecha en el mapa a ver dónde caía y por este motivo aseguran que el destino será Australia.

La fiesta acabó alrededor de las seis de la mañana, aunque Amancio y Flora se fueron sobre las tres. Los que aguantaron estoicos como perfectos anfitriones fueron Marta y Sergio. Según lo previsto, la mayor parte de los invitados abandonarán hoy La Coruña y el Hotel Finisterre en el que se han hospedado, que se ha convertido en fortín con una impenetrabilidad remarcada en tonos ocres. Al hotel le lavaron la cara, es un decir, dejándolo como nuevo para el enlace, pero el resultado fue un pegote amarronado sobre la preciosa bahía coruñesa.

Y de una novia a otra aunque las separe más de un continente. Romina Belluscio se casará en julio con Guti –«con quien lo hago a todas horas», dice–, e irá vestida de Rosa Clará, a la que la ha pedido «un traje muy de fiesta».