Griñán inicia el curso político con otra crisis del PSOE en Jaén

Griñán reunió ayer a su Gobierno e inauguró el último tramo de la legislatura antes de las elecciones. Y lo hizo como acabó antes de las vacaciones de agosto: con nuevas disputas internas dentro del PSOE, el partido que sustenta la acción del Ejecutivo.

 
 

El problema ha surgido en Jaén y recuerda a otros movimientos aparecidos en Almería o Córdoba. Parte de la Ejecutiva local del PSOE está en contra de la actuación de la secretaria general, la ex alcaldesa de Jaén Carmen Peñalver, a la que acusan de no asumir la derrota electoral. Tratan de convencer a la mayoría de la Ejecutiva para forzar la disolución de la misma y que se cree una nueva. Pese a que el presidente de la Junta y secretario general del PSOE-A aseguró ayer que ha dado órdenes de parar los movimientos internos porque quiere «estabilidad», a última hora confirmaron la dimisión 30 miembros de 54, por lo que la Ejecutiva está abocada a la disolución.

Con este clima de tensión dentro de las filas socialistas, Griñán se dispone a agotar la legislatura. Lo repitió ayer, ya que tiene garantizada la mayoría en el Parlamento y un programa de Gobierno que cumplir. Por eso las elecciones «serán lo más probable en marzo», recalcó.

Antes de las elecciones generales tendrá que solventar dos cuestiones importantes con el Gobierno central. La primera, la gestión del Guadalquivir; la segunda, las inversiones comprometidas y no ejecutadas en Andalucía desde 2008.

Ambos asuntos denotan que las reuniones entre los Ejecutivos –la última, la de Griñán y Chaves en Madrid– aún no han dado los frutos deseados. Sobre el Guadalquivir, anunció que el Grupo socialista en el Parlamento andaluz registrará hoy una iniciativa legislativa autonómica, que se debatirá en el Pleno de la Cámara, y que será dirigida al Congreso de los Diputados con el objetivo de que se pueda aprobar una «mayor delegación» de competencias para Andalucía respecto a la gestión del río Guadalquivir tras la sentencia del Tribunal Constitucional. La Junta exige más capacidad de decisión y pretende implicar a todas las fuerzas políticas.

La situación ahora es la siguiente: Gobierno central y autonómico han pactado un nuevo diseño de gestión que entrará en vigor en octubre, una vez que concluya la encomienda de gestión actual. Según Griñán, es «un buen modelo», pero no suficiente: de ahí esa iniciativa política porque «Andalucía no renuncia a la gestión integral del río», argumentó.

El otro conflicto latente con el Gobierno de Zapatero es el que atañe a las inversiones en Andalucía. Según el Estatuto, El Estado debe invertir desde 2008 el 17,8 por ciento en Andalucía. Esa cifra se ha consignado en los Presupuestos Generales del Estado desde entonces, pero no se ha ejecutado en su totalidad. Sólo en 2008 se dejaron de invertir «unos 500 millones de euros», dijo el presidente. En 2009, la cifra, según estimaciones del PP, podría rozar los 1.500.

En estos últimos meses de Gobierno, tampoco se atisban pactos con el PP. El presidente andaluz mostró su rechazo a que los alcaldes puedan compatibilizar su cargo con el de diputado e incluso reprochó la actitud de algunos de los 17 regidores que los populares tienen en el Parlamento: «¿Cuál es su hoja de servicios?», apuntó.

Sí se mostró más receptivo a pactar las cuentas públicas del próximo ejercicio: «Un pacto depende de la voluntad de dos y yo no tengo inconvenientes», dijo.


Preparado para el sexto cambio de Gobierno en esta legislatura
Es la foto del Consejo de Gobierno tras las vacaciones, pero es muy posible que no sea el mismo que acabe la legislatura. La consejera de Igualdad, Micaela Navarro, precipitaría la sexta crisis de Gobierno si va en las listas al Congreso en las elecciones generales y deja el Ejecutivo de Griñán: «No lo sé. No depende de mí. Es verdad que puede haber alguien que esté sentado en el Consejo de Gobierno que le planteen ir al Congreso o al Senado», reconoció el presidente.