África

Carlos Sainz: «Cada día soy mejor piloto»

El madrileño intentará desde el sábado repetir la victoria de 2010

Carlos Sainz: «Cada día soy mejor piloto»
Carlos Sainz: «Cada día soy mejor piloto»

Madrid- Carlos Sainz (Madrid, 1962) prepara su quinta aventura en el Dakar con la serenidad de siempre. Ésa que no ha perdido ni en los momentos más crudos, cuando Luis Moya le gritaba el ya mítico; «¡Trata de arrancarlo, por Dios!» o cuando en 2009 sus opciones de ganar la carrera más dura del mundo acabaron en el fondo de un barranco que no figuraba en el libro de ruta. El triunfo de 2010 le da más tranquilidad, pero no le resta ambición.

–¿Con la victoria de 2010, afronta esta edición de otra forma?
–La afronto con más tranquilidad por haber ganado ya y con el respeto de la primera vez. A esta carrera hay que ir con humildad.

–Tiene el bicampeonato mundial de Rallys y seguro que le apetece hacer lo mismo en el desierto...
–Lo que me apetece es ganar, porque si no te quedas en casa. Si te preparas y estás en un equipo tan fuerte como Volkswagen, tienes que ir a ganar y si no, a estas alturas, me quedaría en Madrid.

–¿Qué dice su mujer de su ausencia en Nochevieja y en Reyes?
–Se queja, pero sabe que las carreras son mi pasión y siempre dice que mientras siga teniendo la inquietud y las ganas para afrontar una prueba como el Dakar, me seguirá apoyando; pero contenta, contenta, no creo que esté muy contenta.

–¿No da algo de pereza cruzar el desierto?
–Si me diese pereza no iría. Son unas fechas muy señaladas y me encantaría que el Dakar en lugar de empezar el uno, lo hiciese el cuatro o cinco de enero, con lo que podría estar aquí en fin de año con mi familia, pero no es el caso y una vez dicho esto, no te queda más remedio que coger el avión y marcharte a Argentina.

–¿Cuál es el secreto para ganar el Dakar?
–Es una carrera de distancia en la que lo importante es ir rápido 14 días y tener los menos problemas posibles. Puedes ir muy rápido 12 días y si en el 13 tienes un fallo mecánico, todo se va al garete y tienes que esperar un año para volver a intentarlo.

–El coche ha mejorado respecto al año pasado. ¿Usted también?
–Cada día que me monto en un coche soy mejor piloto que el anterior. La experiencia siempre suma y ahora tengo más, así que me siento mejor piloto que hace un año.

–¿Se reduce ahora el factor aventura respecto a África?
–Esta prueba es una aventura en sí misma. Cuando estás en mitad del desierto de Atacama piensas que si te dejasen ahí y te preguntasen dónde estás, sería difícil saber si es Mauritania o Chile. El porcentaje de abandonos es igual o superior en Suramérica que en África, así que la dureza también debe de serlo.
 
–¿Da miedo el Dakar?
–El mayor peligro es que no llevas notas. Puedes ir confiado, con la sensación de que no vas tomando riesgos, pero de repente te sorprende un surco, una zanja, un agujero o un bache mal evaluado por tus ojos y te encuentras dando vueltas de campana a 180 kilómetros por hora.

–¿Cómo será el reencuentro con su compañero de equipo, Al-Attiyah, que el año pasado llegó incluso a intentar provocarle un accidente?
–Hay un grupo de favoritos en el que estamos los dos, pero no va a ser sólo una pelea entre nosotros. Los rivales están dentro de casa y también en BMW.

–¿A Carlos Sainz júnior, acostumbrado a los monoplazas, no le parece que su padre en el Dakar va muy despacio?
–Él conoce el mundo de las carreras desde que tiene uso de razón. Se ha montado en el Touareg y sabe que no es una broma.

–¿Si gana este año, se acabó para usted el Dakar?
–Ya habrá tiempo de decidirlo.

–¿Dónde se tomará las uvas?
–El rally empieza el día uno, o sea que en Buenos Aires sí o sí.


La historia del «ojo arañado»
A mediados de diciembre, un pequeño accidente estuvo a punto de poner en duda la presencia de Sainz en este Dakar. Se encontraba en un box del circuito de Valencia y un trozo de goma salió despedido de un monoplaza y le golpeó en un ojo. El susto fue grande, porque el dolor era muy intenso y la visión muy reducida. «Los doctores me dijeron que era como si un gato me hubiera arañado la retina», reconocía el piloto, que estuvo varios días con el ojo tapado. El tratamiento ha funcionado y las molestias han desparecido. La lesión no será un problema para buscar un nuevo triunfo en Argentina y Chile.