Los dos acusados declaran que el cura murió de forma «accidental»

La Razón
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SEVILLA- Los dos jóvenes acusados de matar y robar en la madrugada del 6 de octubre de 2010 a un sacerdote en su domicilio de la calle Jesús del Gran Poder negaron ayer haber acabado con la vida de Ernesto Muñoz y alegaron que falleció de forma «accidental» mientras mantenían relaciones en su dormitorio, tras lo que se asustaron «mucho» y se marcharon. «No hubo ninguna intencionalidad», dijeron.
Durante la celebración del juicio en la Sección Tercera, uno de los acusados, Juan Manuel L. E., relató que contactó con el sacerdote a través de Internet y «le pregunté si no le importaba que yo pasara en su casa el fin de semana y ¡así él estaba más acompañado!», momento en que «me sugirió tener relaciones sexuales, algo que a mí no me importó». Tras ello, se presentó en casa del sacerdote con el otro acusado, Cristian M. D., donde «pasamos tres días» en los que «hicimos una vida normal» hasta la noche del crimen, cuando el cura mostró su pretensión de mantener relaciones sexuales con ambos a la vez, petición «a la que accedimos con normalidad, pues estábamos allí y teníamos que hacerlo». «Se había portado muy bien con nosotros, qué menos que nosotros nos portáramos bien con él», señalaron. «Era como agradecimiento», subrayó, relatando que, esa madrugada, ambos acusados accedieron al dormitorio del sacerdote, quien «se puso la almohada en la cara, no sé si por tener más placer o para no vernos la cara», mientras «yo le sujetaba los brazos para que se sintiera inmovilizado y tuviera más placer» y Cristian le practicaba una felación. El acusado aseguró que fue el fallecido quien mantuvo la almohada puesta sobre su cara, y que ellos no ejercieron ningún tipo de presión, algo que el forense descarta.