Mango creará una Bolsa con «acciones fantasma» para todos sus empleados

Los empleados podrán comprar «participaciones virtuales», que tendrían beneficios en función de la marcha de la empresa.

Isak Andic y Scarlett Johansson, musa de Mango
Isak Andic y Scarlett Johansson, musa de Mango

MADRID- Cuando el pasado lunes Isak Andic, presidente de Mango y del Instituto de la Empresa Familiar, expresó su preocupación en Santander por la falta de incentivos de los funcionarios para realizar su trabajo, lo que en el fondo tenía en mente eran sus planes para impulsar un sistema de motivación y gratificación para los cerca de 10.000 empleados que trabajan ahora para el grupo textil en 97 países del mundo. Según informaron a LA RAZÓN fuentes de Mango, los ejecutivos de la compañía analizan los detalles para crear, en un plazo de dos años, una «Bolsa virtual» de Mango en la que los empleados podrán comprar lo que se denominan «acciones fantasma» («phantom stocks», en inglés) que tendrían un rendimiento económico al finalizar el ejecicio fiscal vinculado a los resultados de la compañía. Las «acciones fantasma», utilizadas por algunas empresas que no cotizan en Bolsa para gratificar a sus ejecutivos, son unidades con un valor meramente contable referenciado al valor de la acción de la compañía o a un valor que los directivos establezcan (normalmente es el valor neto contable o el valor neto patrimonial), es decir, el que la posee no participa en la propiedad real de la compañía pero luego recibe el aumento del valor de las acciones durante un tiempo determinado, más su valor inicial y los dividendos que hubiera percibido si fuera accionista de verdad.

Aunque Mango aún no ha desvelado cuál será el modelo elegido, lo que algunas empresas han puesto en práctica es limitar el número de «acciones fantasma» en función del sueldo del empleado. Por ejemplo, si un trabajador cobra 20.000 euros al año le podrían corresponder 2.000 acciones. Al cabo de un periodo fijado por la dirección de, por ejemplo, tres años, si la acción simulada de la empresa se revalorizase un 5% anual, el trabajador recibiría un bonus del 15% más del valor inicial de sus 2.000 títulos.

Según precisaron fuentes de Mango a este diario, el empleado, al «comprar» estas participaciones virtuales, nunca perdería dinero. «Se trata de bonificar a la gente que realmente cree en el proyecto y está comprometida», añadieron las mismas fuentes, de modo que los trabajadores «se sientan parte de la empresa» teniendo una participación en los beneficios. En el fondo, se trata de una técnica más para retener y motivar a los trabajadores, alineando intereses entre propietarios y empleados y fomentando una visión a largo plazo del negocio, y, en ningún caso, según precisó el grupo textil, la prioridad de este programa es captar financiación, sino premiar a los asalariados de carácter estable.