Testimonios del caos

«El Gobierno no ha dado ninguna respuesta»
María y su marido son de Tomelloso (Ciudad Real), han hecho 300 kilómetros en coche hasta Madrid, y tenían pensado viajar ayer hasta Londres para pasar allí el puente de la Constitución, pero la «fuga» de los controladores de sus puestos de trabajo les ha dejado en tierra. «Hemos venido al aeropuerto sabiendo que no íbamos a volar, sólo para reclamar, porque los de la agencia se lavan las manos». Espera poder obtener la devolución del importe o que le cambien las fechas de los billetes. Considera que la respuesta por parte del Gobierno no ha existido y que se ha actuado con lentitud en tratar de poner fin al conflicto con los controladores.


«Despediría a todos los huelguistas»
Primero se quedó fuera del vuelo por culpa del «overbooking» y después se vio afectado por la huelga «masiva y corrupta» de los controladores. Javier iba de vacaciones a Panamá, demasiado lejos para permitirse el lujo de perder días de viaje, aunque aún se muestra optimista de cara al puente. A pesar de ello se muestra claramente indignado por la actitud de los controladores y afirma que no tendría reparos en despedir a todos los miembros del colectivo que han perjudicado «tan seriamente» a tantas personas. «Todavía no veo movimiento», afirma en referencia a la supuesta respuesta del Gobierno y su intención de poner a los militares al mando.

«Con su sueldo no deberían quejarse»
Esta pasajera esperaba volar a Venezuela para pasar allí las vacaciones de Navidad con la familia de su marido y ha visto como sus planes sufrían un fuerte revés. Teme que no podrán recolocarla en ningún vuelo en los próximos días dada la alta ocupación en estas fechas y se queja del dinero que tiene que invertir yendo y viniendo al aeropuerto. «Me voy a dejar la nómina en taxis», dice. La compañía no le garantiza poder volar en breve pero ella afirma que la culpa es sólo de los controladores. «A mi me han bajado el sueldo como funcionaria y ellos con lo que cobran aún se quejan, y no deberían», señala con rabia. «Habría que despedirlos a todos», finaliza María.

«Siempre pagamos el pato los usuarios»
Tras treinta horas en el aeropuerto y haber estado incluso embarcada, le comunican que el vuelo ha sido cancelado y que debe «buscarse la vida». Ha pasado la noche con el resto de su grupo en la terminal 4 y se queja de que no le han proporcionado hotel al venir en tránsito en autobús desde Barcelona. «Sólo dan hotel si viene en tránsito aéreo», denuncia. Afirma que lo más indignante es que nadie les da ninguna información y que no saben cuando podrán volver a su país. Regina quiere volver a Guinea Ecuatorial tras sus vacaciones en España y cree que cualquier huelga debería contar con unos servicios mínimos. «Siempre pagamos el pato los usuarios», dice.

«Vamos a reclamar a la aerolínea»
Este ecuatoriano que vive en Italia volaba de su país a Milán con escala en Madrid cuando se vio atrapado por el caos aéreo que estos días vive nuestro país.
«No nos dan ninguna respuesta y mientras tanto estamos aquí tirados», se queja. Afirma que les llevaron a un hotel a las cuatro de la madrugada del viernes pero, tras dos horas allí, les hicieron regresar al aeropuerto, si bien no se sabe nada de su vuelo de momento. «La huelga es un poco absurda, es una situación subrrealista», afirma Javier, que no cree justas las reivindicaciones de los controladores. «Vamos a reclamar una indemnización a la compañía aérea», señala este afectado por las «bajas masivas». Informa Erik Montalbán