«Yo también vencí al cáncer»

«Yo también vencí al cáncer»
«Yo también vencí al cáncer»

Laura Valenzuela,
Actriz
«Me palpé un bulto en la mama izquierda y fui al médico»

 

Todavía permanece en su memoria la perplejidad de cómo al palparse «o no notaba bultos, o los notaba por todas partes». La señal, en su caso, llegó al percibir un nódulo en la mama izquierda que le hizo acudir rápidamente al médico. «El tumor estaba activo y había que empezar a tratarlo».
En su caso la sorpresa fue mayor, porque en su familia ningún antepasado había sufrido cáncer. Por eso, siempre que acude a algún evento de la Asociación Española contra el Cáncer, dice la misma frase: «Por favor, háganse revisiones. Es muy importante cogerlo a tiempo». Y, aunque en su caso tuvo que ir a Houston a recuperarse, reconoce el buen trabajo de los expertos españoles. Su mensaje es claro: «No somos apestadas, tenemos una enfermedad como otra cualquiera. Cáncer hoy significa revisiones y estar pendiente de ello».
 

Luz Casal,
cantante
«La música fue un bálsamo durante toda la terapia»

 

Ya se ha enfrentado dos veces al cáncer y ha vuelto con una sonrisa que lo dice todo: está feliz por haber vuelto. Siempre ilusionada, con la cabeza alta y con ganas de demostrar que de esto se sale. Se ha volcado en los escenarios, ya que para ella ha significado «un bálsamo, un fuerte complemento que ayudaba en la quimioterapia y la radioterapia a la que me sometí».Por ello, no sólo para olvidar la enfermedad, sino para dar testimonio se superación contra el tumor que ha golpeado dos veces su vida se ha volcado en la música. «Me siento en la obligación de hacer ciertos gestos en relación con la enfermedad que he padecido y quiero hacer esos conciertos saliendo al escenario con todos esos gastos cubiertos para que todo lo que recaude verdaderamente revierta en investigación, así como la Asociación Española contra el Cáncer».

Cristina Hoyos,
bailaora
«Gracias a la detección precoz superé el cáncer»

La bailaora afirma contundente que «superar el cáncer gracias a la detección precoz es el mejor ejemplo que puedo dar». Cristina Hoyos tiró de la fuerza que le caracteriza sobre las tablas para vencer la batalla al cáncer de mama hace ya catorce años. Entonces, las cosas eran muy diferentes: las operaciones y los tratamientos eran más agresivos y la superación nacía de dentro de las pacientes como Hoyos.Pese a todo logró conservar parte de la mama afectada y completó el tratamiento con una veintena de sesiones de radioterapia. Con todo, tan sólo dos meses después de la intervención quirúrgica volvió a pisar los escenarios. «Toda la fisioterapia la hizo sobre ellos», apunta. Ante todo sostiene que «nunca se debe ser negativo y decir "Ay, no puedo", porque hay que intentarlo, con un poco de esfuerzo todo llega. No hay que rendirse».

Encarna Salazar,
cantante
«Ésta es una enfermedad muy psicológica»

 

Hace cuatro años su vida se paró en seco. Tras un autoexamen se encontró un bulto en el pecho, el médico confirmó sus sospechas justo el Día Mundial de la Enfermedad: era cáncer pero en una fase muy precoz, afortunadamente. Lo que parecía en principio un camino árido y duro. Al final, fue «menos de lo que esperaba, aunque como mujer no te gusta nada el proceso». Se ha prestado en numerosas ocasiones a ayudar en las campañas de prevención de la enfermedad, «ya que sientes la necesidad de expresar tu experiencia, de contar lo que te ha pasado, sobre todo que las mujeres tengan menos miedo». Para superarlo necesitó de sesiones de quimioterapia, cuyas secuelas quizás más resintió. «Ésta es una enfermedad muy psicológica, ya que las mujeres somos muy coquetas y nos cuesta asumir los cambios del proceso».

Selina Moreno,
nadadora
«Confiar en los especialistas es algo fundamental»


Esta nadadora valenciana formó parte de una expedición que cruzó el Canal de La Mancha (el Himalaya de la natación) denominada «Brazadas hacia la vida». Ella dio muchas cuando tuvo que vencer a un tumor de mama que se cruzó en su camino. «Tardé en aceptar la noticia, porque me costaba digerir la palabra cáncer». Su vida sana impedía que ella creyese que podía sufrir esta afección.
Convirtió a su oncóloga en su «confesora», a la que consultaba todo, «fue un gran apoyo». Hizo de su profesión su arma de rehabilitación, ya que se ha demostrado que resulta muy útil en la recuperación de la movilidad del brazo. Así pudo combinar su pasión con las ganas de salir adelante y cerrar ese capítulo de su vida. «Al principio nadaba con el brazo pegado, pero poco a poco empecé a dar brazadas normales».