Rubalcaba caza a Bautista

El candidato socialista hace un guiño a los «indignados» y permite la espectacular operación contra la cúpula de la SGAE, núcleo duro del «clan de la ceja» que apoyó a Zapatero 

01-07-2011 Teddy Bautista, detenido.
01-07-2011 Teddy Bautista, detenido.

El Gobierno o –para qué engañarnos– el candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba se ha encontrado con un escenario político inimaginable hace unos meses: pongamos que desde el 15 de mayo, cuando en la Puerta del Sol de Madrid acamparon unos miles de jóvenes, no sólo no ha ganado ni un solo voto, sino que ha sufrido una desafección generalizada del potencial electorado socialista.

El escenario es el siguiente: el aliado preferencial del socialismo español (versión Zapatero), el aliado que representa los intereses de los actores, músicos, del mundo del cine... que acudían airados aunque muy disciplinadamente a la llamada encantada de la flauta de Hamelín para defender a la izquierda de la plaga derechista (¡qué viene el PP!) era detenido bajo acusación, presuntamente, de corrupción en la mayor empresa cultural española, el mayor «lobby» de presión, el núcleo duro de defensa de Zapatero. ¿Volverá el Gobierno a cobijarse bajo sus pancartas? Zapatero, o lo que quede de él, ya no está en esta batalla. ¿Lo hará Rubalcaba? De eso sí estamos seguros: no, nunca, jamás.

Con la espectacular detención de Teddy Bautista y de toda la cúpula de la SGAE y la investigación posterior abierta por la Audiencia Nacional se da la razón o, como se suele decir ahora, se hace «justicia poética» con miles de internautas, millones, sin exagerar, que están convencidos de que la «ley Antipiratería», redactada con toda la razón para proteger los derechos de los autores, «coarta» (es la hiperdemocracia de los «indignados») su libertad de apropiarse de lo que le plazca en la red. En una palabra: piratear. Fuentes cercanas a La Moncloa no dudan en afirmar que la SGAE y los actores y artistas que se agruparon en el «clan de la ceja» son ahora nefastos para los intereses del Gobierno y que, bajo la tutela de Rubalcaba, ha llegado la hora de girar 180 grados en dirección precisamente hacia los «indignados», internautas y su representación fantasmal en la red. Son tres millones de votos, más o menos.

Desprestigio de la cultura
Este «clan de la ceja» accedió al círculo más restringido de Zapatero (dice un ex alto cargo socialista que era sorprendente cómo en La Moncloa llegaban a asustarse cuando Ana Belén y Víctor Manuel anunciaban su asistencia a una protesta), propiciaron el impopular canon digital y acabaron constituyéndose en la verdadera representación de la cultura española, nada más lejos de la realidad. La misma fuente no duda en considerar lo que está sucediendo en la SGAE como «un desprestigio para la cultura española y nefasto para los autores, en un país donde de por sí los derechos de autor son muy frágiles», más allá de que el Gobierno prescinda de uno de sus grandes aliados políticos.

Para el PSOE, relacionarse con algunos personajes de la cultura (o la cultura entendida por Zapatero) le daba un cierto lustre izquierdista a la vieja usanza más que culturalista. Pero en los últimos tiempos, identificarse con cierta parte de la cultura significaba ponerse en contra de unos movimientos muy activos en internet, que han resultado tener mucho poder de convocatoria.

Las primeras denuncias contra la SGAE fueron de 2007; en 2009 la Fiscalía inició una investigación, pero no ha sido hasta hace un mes, estando las protestas del movimiento del 15-M en su apogeo, cuando se pone en marcha el operativo que acabó con la fotografía de la Guardia Civil registrando la sede del Palacio Longoria de Madrid el pasado día uno. Se hizo sin ahorrar espectacularidad, algo impensable hace unos años, y sin margen, tampoco, para una citación judicial discreta que hubiese evitado un escarnio público: después de todo, Rubalcaba, como Ministro del Interior, es el jefe político de la Guardia Civil. Todo esto, que ha sido acogido con alborozo en la red, ha sido la demostración de que la cultura que tanto apoyó a Zapatero no tiene un plus de ética por encima de los mortales.

Teddy Bautista es la SGAE, la SGAE fue la gran impulsora del canon digital y de la «ley Antipiratería» y el PSOE su gran valedor, aunque también contó con el apoyo del PP. Cierto o no, este silogismo ha sido verdad absoluta para muchos internautas y jóvenes activistas de la red. El día siguiente, Andrés Calamaro, en un concierto con Sabina en Gredos, gritó: «¡Todos los autores estamos en la cárcel!» y el público, que había pagado 42 euros para escucharle, le silbó. Un público joven, con un móvil en la mano y cuenta abierta en Twitter o Facebook, que con sólo ciento cuarenta palabras y apretando un botoncito (la hiperdemocracia, decíamos) se suma a la desafección socialista por muy poco precio. ¿Puede Rubalcaba darle la vuelta a la situación?

«Indignados» con poder
Pero no le va a resultar nada fácil. Justo después de las elecciones municipales y a un paso o dos de las elecciones generales, Teddy Bautista ha caído. Parece que la cercanía con esas fechas ha sido más importante que los años de quejas, reuniones en el Ministerio de Cultura, peticiones desatendidas, tuits, demandas y manifestaciones callejeras.

Es verdad que su detención se celebró en Twitter como un triunfo propio, como si, por primera vez, las redes sociales se hubieran cobrado la pieza que perseguían durante tanto tiempo, una pieza de caza mayor, eso sí. Pero a los internautas les cuesta olvidar los años pasados. «Al final todo este rollo de la #SGAE ¿es algo del PSOE para recuperar votantes o es justicia de verdad?», escribió esta semana el tuitero smalleye.

Aunque una vez en mucho tiempo, se sienten realmente poderosos. «Lo que la red ha hecho con la SGAE, lo puede hacer con un gobierno», avisaba esta semana Javier de la Cueva, otro de los grandes impulsores de los movimientos en internet.Del #nolesvotes se llegó al 15-M, de allí a la acampada en Sol y, finalmente, al vuelco electoral del PP en las municipales, que anunciaba el final de la hegemonía socialista, incluso en sus feudos inexpugnables. La luz roja de alarma se enciende en La Moncloa.

No es un camino recto y, además, hay otros motivos para el hundimiento electoral socialista, sobre todo las ganas de castigar a un Gobierno que ha cometido graves errores en la gestión de la crisis económica, pero algo tuvo que ver el movimiento de los «indignados». «Yo siempre he dicho que el PSOE era quien sufría el mayor daño con estos movimientos en la red», explica Carlos Barrera, director del Máster de Comunicación Política en la Universidad de Navarra.

«Es el partido que está en el poder y eso desgasta, pero además la gran mayoría de estos movimientos son gente de izquierdas desencantada. Aunque hay gente de diversas opiniones o creencias, en sustancia es un mundo de izquierdas, no votantes del Partido Popular. Ahora para el PSOE no va a ser fácil hacerse un lavado de cara », añade Juan Carlos Jiménez, profesor de Instituto para la Democracia del CEU.

La página de #nolesvotes supera los tres millones de visitantes únicos. La relación con el número de votos no es automática, pero sí que hay una cifra indeterminada de votantes frustrados por la política del PSOE y que cuando ve sus siglas no puede evitar leer SGAE o FMI, sus grandes enemigos. «Es verdad que se han relacionado la SGAE y el PSOE –cuenta Julio Alonso, creador de weblogs Sl y uno de los impulsores del #nolesvotes–, aunque la política del PP cuando estaba en el Gobierno respecto a los derechos de autor era parecida. Pero el PSOE gobierna ahora y sí que han existido esas relaciones. Los internautas lo tienen muy claro».

 Hay que cambiar de compañeros de viaje. Como afirma anónimamente un internauta a este periódico, parece que el partido socialista ha decidido «soltar amarras»: «No se ha intentado parar una operación policial contra la corrupción, como sí lo hubiesen hecho un par de años atrás».

Derechos de propiedad
 «Yo no sé si ha sucedido eso», dice Julio Alonso. «Es verdad que había una demanda. Pero, ¿por qué ha tardado tres años, por qué el proceso es así de lento o por qué ahora se ha reactivado?»

«¿Cuál es la relación de #nolesvotes con las y detenciones de la SGAE? Ninguna y toda. Ninguna a nivel legal o formal porque las denuncias son consecuencia de investigaciones previas– dice Ismael Peña-López, de Estudios de Derecho y Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya–. Toda porque, a nivel político, se identifica la SGAE como el faro de una corriente de opinión sobre la explotación de los derechos de propiedad intelectual a la que se opone gran parte de la ciudadanía y con la que en cambio se alinean los principales partidos españoles y que son los mismos que son objeto de crítica del movimiento #nolesvotes».

Todo empieza con La ley de Economía Sostenible y la «ley Antipiratería», que se incluye en la anterior. El gorjeo en Twitter y en internet se convierte en un estruendo que, aunque sin salir de la red, termina asustando al propio Gobierno. Por eso propone una reunión con representantes de internet, como si hubiese alguien que representara a los internautas. En la reunión, twitteada en directo, el Gobierno socialista intenta calmar los ánimos y anuncia otro proyecto, que luego, en realidad, no varía mucho del primero.

Canon en las bodas
La SGAE de Teddy Bautista no está al margen de todo este movimiento. Al contrario, se sitúa en primer plano de la actualidad, como el último mosquetero que lucha por los derechos de autor en un mundo que quiere destruirlos. Alonso niega esto: «En realidad hablamos de un negocio del siglo pasado. El debate que habría que tener es cómo proteger el derecho de autor y permitir el acceso a su obra». El problema es que la SGAE queda deslegitimada por abusos, algunos tan esperpénticos como cobrar un canon por poner música en una boda, y ahora, por graves acusaciones de corrupción.

Cuando se aprueba la «ley Antipiratería» los internautas ponen en marcha lo que acabaría siendo el movimiento 15-M. Lanzan otro manifiesto, que esta vez coincide con otras quejas que paralelamente han surgido en la red. Es en este momento cuando se entreteje el futuro movimiento de los «indignados». Ahí caben los hipotecados, los parados, los que se bajan películas y los que pagan un canon por comprarse un CD. El sentimiento es parecido y la queja es lo suficientemente poco concreta para unir a todos. La manifestación del 15-M acaba en una pequeña acampada en la Puerta del Sol y después viene el resto de la historia. Ahí seguimos: tres millones de internautas, votantes una buena parte de izquierda que detestan al aliado principal del Gobierno, la SGAE, Bautista y toda su encriptada burocracia.

De repente, el PSOE, que, además, ha tomado medidas de austeridad poco acordes con la ortodoxia de izquierda se enfrenta a una protesta en la que la gran mayoría son posibles votantes suyos: «El PSOE sabe que para ganar necesita arañar votos de cualquier lado y sabe que hay una izquierda que se abstiene o vota a Izquierda Unida», explica el profesor Juan Carlos Jiménez. Las municipales lo demuestran. Para las generales hay un nuevo candidato, Rubalcaba: «El Partido Socialista está en un momento de desbarajuste y considera que esos movimientos forman parte de ellos», continúa el profesor del CEU. Las últimas medidas emprendidas por el Gobierno, ya bajo la dirección de Rubalcaba, parecen indicar que va a por ellos, con más gesticulación que políticas concretas.

Tampoco es ajeno el manifiesto «Una ilusión compartida» firmado por «intelectuales y artistas» que aspiran a «reconstruir la izquierda», entre los que se encuentran destacados nombres clásicos que apoyaban a Zapatero, como Sabina. En ese contexto se inscriben medidas –hasta ahora sólo palabras– como el llamado «impuesto de los banqueros», lema que coincide en el verso con las proclamas de los indignados; o no impedir las movilizaciones que están evitando desahucios por impago de las hipotecas; o la propuesta de Rubalcaba de listas abiertas.

Y por supuesto, dejar vía libre a la operación que ha revelado un grave caso de corrupción, supuestamente, en la SGAE. Nada más preciado se podía entregar que la cabeza de Teddy Bautista.
 

Rubalcaba mira a los «indignados»
El pasado día uno se pone en marcha la operación que descabeza a la SGAE por corrupción y acaba con el poder de Teddy Bautista. En la imagen, Rubalcaba abraza a Bautista, un gesto de camaradería que hoy ya no repetiría. Eran otros tiempos. Otro gesto hacia los «indignados»: Rubalcaba anuncia, sin mucha concreción, un «impuesto de los banqueros». Otro gesto: permitir que activistas del 15-M paralicen los desahucios. El último gesto: Rubalcaba propone una reforma de la Ley Electoral para que las listas de los partidos sean abiertas. Esta es una de las propuestas más claras planteada por los «indignados». 

El fin del «clan de la ceja»
Extraña campaña de apoyo basada en un accidente fisonómico de Zapatero. Pero el caso es que a ella se sumaron gustosos un grupo de artistas proclives a comprometerse siempre con el poder de su color político. Entre otros (en la imagen), Sabina, Ana Belén, Cocha Velasco, Bosé, además de Víctor Manuel o Almodóvar. Muchos han sido muy cercanos a Zapatero, sobre todo al principio de su Gobierno, pero, en los últimos tiempos, los artistas e «intelectuales» se han ido alejando del PSOE. Llegan malos tiempos para poner la cara. Ni siquiera la ceja.

Los tres capítulos de la historia
15-02-2011
Se aprueba la «ley Antipiratería».

Pese a las protestas de los internautas, el Congreso la aprueba a mediados de febrero, dentro de la Ley de Economía Sostenible. Obtiene 323 votos a favor, 19 en contra y una abstención. El Gobierno gana a internet.

15-05-2011
Los «indignados» toman las plazas.
A una semana de las municipales, una manifestación promovida en internet acaba con una pequeña acampada en Sol. Su desalojo provoca una acampada mayor, que se extiende por España.

01-07-2011
Teddy Bautista, detenido.

El PSOE se descalabra en las elecciones municipales. Los «indignados» propusieron que no se le votase. Rubalcaba es elegido candidato y a principio de este mes, Teddy Bautista, de la SGAE, es detenido.