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Albert Castillón: «Soy un desastre Fumo y como mal»

Para la mayoría Albert Castillón es un periodista especializado en sucesos, probablemente porque el reconocimiento a nivel nacional le vino de la mano de sus investigaciones sobre el Caso Malaya, pero estamos ante un hombre de radio de toda la vida, algo que en Cataluña saben de sobra. Su capacidad y su conocimiento de los medios le permiten saltar de la crónica negra a la política, de la información deportiva a la social, con la facilidad del que conoce perfectamente su oficio.

«Soy un desastre. Fumo y como mal»
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Q¿Qué papel tendrá esta temporada en «Espejo público»?
-Esta temporada hemos cambiado y hago un espacio propio, que se llama «La Comunidad», en el que tratamos historias más de calle, más de carácter humano, que nos permiten descubrir cómo somos. Es muy interesante porque se convierte casi en una terapia.
-¿Qué le llevó a especializarse en crónica negra?
-Las circunstancias. Un día llegaron a mis manos las agendas de Juan Antonio Roca y esto hizo que me pusiera a investigar a fondo el caso Malaya, aquello tuvo una enorme repercusión y la gente empezó a catalogarme como periodista de investigación. Por cierto, ese es un término que no me gusta nada porque un periodista, por definición, siempre tiene que investigar, así que me parece que sobra el calificativo.
-¿Hay muchas Marbellas en España?
-Muchísimas. La pena es que en el resto de las ciudades no hay personajes famosos ni folclóricas y esto hace que la mayoría de los casos no salgan a la luz. No olvidemos que lo de Marbella ha tenido la repercusión que ha tenido porque los implicados eran muy conocidos para todo el mundo. Pero no hay que ser un lince para darse cuenta de que la corruptela ha sido algo habitual en muchos municipios donde las recalificaciones y los favores se han usado como moneda de cambio.
-En su «libro negro de las mafias» aseguraba que en nuestro país actúan más de seiscientas. ¿Significa esto que somos un paraíso para las mafias extranjeras?
-Sí. Además, es lógico. Un grupo mafioso necesita, sobre todo, tener la posibilidad de blanquear dinero y en España se mueve mucho dinero negro, de hecho es el país de la Comunidad europea donde antes desaparecen los billetes de 500 euros. Si a eso le añadimos que somos un país eminentemente turístico –motivo por el cual un extranjero pasa totalmente desapercibido– y que tenemos una climatología fantástica, reunimos todos los requisitos para convertirnos en el paraíso para este tipo de bandas.
-Usted es de Barcelona y ahora vive en Madrid. ¿Se vive igual en una ciudad que en otra?
-Barcelona es una ciudad perfecta para vacaciones o para pasar un fin de semana; en Madrid resulta más duro vivir, sobre todo por los atascos, pero se trabaja más a gusto.
-¿Y en las comidas también hay diferencia?
-En ese tema sí hay mucha diferencia. Yo en Barcelona comía más verduras y ensaladas; en Madrid como mucha más carne porque son magníficas. Las carnes a la brasa y el arroz de Madrid me parecen de las mejores cosas que uno puede llevarse a la boca. Esto ha hecho que cambie mis hábitos y haya tenido que ponerme a régimen.
-¿Se cuida mucho?
-Soy un desastre. Fumo, malcomo por cuestión de horarios, duermo poco. Ya sabe que los que ejercemos esta profesión no solemos ser un ejemplo de vida saludable.
-¿Poca voluntad ante un plato?
-Sí. Como en casa soy bastante estricto, el problema es que como fuera todos los días y ahí no sé decir que no, me dejo llevar. Como decía antes, una de las cosas que más me llamó la atención cuando me vine a vivir a Madrid fue lo bien que hacen el arroz, comparable al de Valencia o Alicante.