Palabra de Soraya

La Razón
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Estamos tan saturados de «miniministras», que a una le da no sé qué comprobar que Rajoy se apoya en dos chicas, Cospedal y Sáenz de Santamaría. La ministra Maleni, de Fomento, y sus catenarias hicieron nuestra delicia periodística; las zapatillas «Kelly Finders» de María Antonia Trujillo –para que los jóvenes buscasen vivienda– fueron la risa nacional; Bibiana y sus comentarios sobre el feto «que no es ser humano» batieron plusmarcas de ignorancia.

De todas formas, parece que las futuras próceres marianistas son listas, las dos han superado arduas oposiciones públicas y ambas están casadas y con hijos. O sea, han currado y vivido a fondo. Confieso que siempre creí a Soraya Sáenz de Santamaría. Desde que anunciase en «La Tarde» de Cope que su partido derogaría la ley del aborto, respiré. Ambas nos vimos en la fiesta de la periodista Ana Rosa, antes del verano, y allí, con tripa de ocho meses (que es un grado), me lo repitió.

Ahora se ha confirmado. La monstruosa ley que permite abortar hasta el último día del embarazo si el feto tiene problemas, y que instaura el aborto libre hasta las catorce semanas, será derogada. Es ésta una gran victoria de las calles, porque la movilización popular en Cibeles, pero en toda España también –sólo «Mujeres contra el aborto», que presido con Isabel San Sebastián, reunió 50.000 firmas femeninas– inclinó las encuestas en contra de la disposición. No sé mucho de Soraya, pero ha demostrado coherencia, palabra y valor. Y eso es mucho más de lo que ha aportado el «pack» completo de las «miniministras».