ANÁLISIS A las órdenes del paciente

La Razón
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Con el proyecto de ley de muerte digna, ¿el médico se convierte en un mero ejecutor de la voluntad del paciente?
–Efectivamente, el médico pasa de ser la cabeza de la relación medico-paciente-familia, a ser un mero verdugo y ejecutar las órdenes del paciente, por encima incluso que la lex artis. No existe el concepto de muerte digna o indigna. La muerte es muerte, como el nacimiento, un acto natural, que por tanto no tiene ese tipo de connotaciones. Lo que si puede ser digno o indigno es como se viva y la calidad de vida que se den a las personas.

¿Quedan indefensos los médicos? ¿pueden objetar?
–Los médicos, una vez más estamos indefensos. Como en otras desacertadas medidas del Gobierno, véase la ley del aborto, cuando se politiza tanto la sanidad ésta se corrompe. En esta ley con los cuidados paliativos en pleno auge los únicos beneficiarios son los verdugos que practican ilegalmente la eutanasia, prácticamente tampoco se le ayuda aquí a la familia ni al paciente.

¿Con este proyecto de ley se mejorarán los cuidados paliativos?
– Lo que el Gobierno pretende hacernos creer es que la dignidad no es intrínseca a la propia vida, al propio ser humano, sino que las circunstancias que le rodean, el estado, es el que la otorga. Como antes decía, tenemos unos magníficos cuidados paliativos, que necesitan ser dotados de los recursos necesarios. Para solventar el grave problema demográfico, económico, y social al que nos enfrentamos el Gobierno ha decidido crear una ley de aborto mas permisiva aún que la anterior, con lo que invertimos aún mas la pirámide poblacional quedándonos sin niños para la renovación generacional. La consecuencia directa y clara es el mayor número de personas mayores, con lo que tenemos menos gente trabajadora y mas pensionistas, con lo que no se podrán pagar en un futuro las pensiones. El Gobierno decide que la mejor medida es darle la vuelta a la pirámide a la fuerza, es decir introduciendo la eutanasia.