El sentido de la vida por Cardenal Ricard María CARLES

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Las actitudes de aquellos políticos que insistentemente quieren imponer el laicismo en nuestra patria recuerdan lo escrito por Unamuno en 1906 a un destacado discípulo suyo. «A ratos me refugio en mi "Tratado del amor de Dios", recreándome ante la hostilidad que habrá de recibirlo la intolerancia intelectualista, que se pone frenética cuando se habla de otro mundo. El manifestar el simple anhelo de la eternidad y de la conciencia individual les pone fuera de sí».Más bien pone en trance de desesperación la negación de un más allá. Más de un filósofo, refiriéndose a la no creencia en ella, definía la vida como un existir en el tiempo, y existir en el tiempo es vivir para la muerte. Ello condujo a muchos a la «angustia existencial». Lo más grave es que se cae en un sentido falso de la persona humana, lo que tiene consecuencias profundas y graves en su ser, en su legislar, en su obrar y en su escala de valores.Prescindir de que venimos de Dios y a Él nos dirigimos puede hacer irracional nuestra vida, y la historia demuestra que por ese caminar se llega a graves errores e injusticias con la sociedad. «Sólo los que han sufrido juntos se aman de verdad. Y el comprender que todos los hombres sufrimos juntos la miseria del vivir aquí desterrados es la raíz de la caridad. Cada día me siento más cristiano, más creyente en la otra vida y menos positivista, o como usted quiera llamarlo. ¡Y no quiero decirle lo que me parece eso de juzgar como una flaqueza de mi espíritu el creer en el Dios personal del cristianismo y en la otra vida», concluía Unamuno.