El gay que no será presidente

En la muy tradicional Irlanda, David Norris era el favorito para dirigir el país, pero una serie de escándalos le han dejado en la cuneta

David Norris ha perdido el favor de los votantes irlandeses en muy pocos días

Podría haberse convertido en el primer presidente del mundo abiertamente homosexual. Es más. Podría haberse convertido en el primer presidente abiertamente homosexual de un país como Irlanda, donde las viejas costumbres y la religión aún juegan un papel importante en la política.

Podría haber supuesto una auténtica revolución, una oportunidad para que la República se presentara ante la comunidad internacional con algo que no tuviera que ver con la deuda soberana. Pero no pudo ser. El fenómeno David Norris se ha ido apagando hasta quedarse sin luz.

Los irlandeses elegirán a su presidente el próximo 27 de octubre, y aunque en la política una semana es un mundo, mucho tendrían que cambiar las cosas para que el senador volviera a tener alguna oportunidad de ganar la carrera. El cobro de una pensión, un antiguo amor, una carta y una relación sexual entre un israelí de 43 años con un joven palestino de 15 han truncado la trayectoria un hombre que se define como amante de los libros, socialmente liberal y políticamente independiente.

Un cargo representativo
El cargo de presidente, creado en 1937 con carácter representativo más que otra cosa, ha estado prácticamente dominado en la República por Fianna Fáil. Pero este año prometía algo nuevo. El partido, devastado por los resultados catastróficos de las elecciones generales de febrero, tuvo que retirarse por primera vez en la historia, ya que su candidato Gay Byrne, con frases como «Irlanda está gobernada por locos desde Bruselas» estaba empeorando aún más su imagen.

El grupo de siete personas que ha quedado tras su marcha es un tanto inusual. Entre otros, engloba a un ex dirigente del IRA, un hombre de negocios que actúa como juez en un concurso de televisión, un comentarista deportivo de 81 años y una mujer que en su día saltó a la fama por ganar Eurovisión.

Norris se postuló como favorito de entre todos ellos desde el primer momento. Su conexión con el público era, a priori, inexplicable. Siempre de punta en blanco en un país donde la pobreza y la emigración han vuelto a ser el debate en los hogares. Defensor del anglicanismo en una Irlanda siempre devota de la Iglesia católica… Rompía todos los moldes, pero su popularidad era indiscutible. Se le llegó a comparar con el excéntrico y poderoso alcalde de Londres, Boris Johnson, e incluso con Obama, pero ahora ha caído en picado en las encuestas.

El inicio de tan estrepitoso declive se produjo en verano cuando un bloguero publicó que Norris, en una carta, había pedido clemencia a las autoridades israelíes como senador irlandés para liberar de la cárcel al que fuera su compañero sentimental durante 30 años, un hombre llamado Ezra Yizhak Nawi, condenado por haber mantenido relaciones sexuales con un joven palestino 15 años.

La historia, turbulenta y a día de hoy con bastantes flecos sueltos, hizo que el político abandonara su candidatura. Pero, tras el clamor popular y diferentes grupos de apoyo en redes sociales, Norris volvió a la palestra. En septiembre el senador lideraba todas las encuestas. Sin embargo, en el último sondeo aparece en cuarto lugar. En las encuestas elaboradas en la City financiera dublinense ni siquiera sale su nombre.

Y es que al asunto de la carta hay que sumar ahora una dudosa pensión de invalidez del Trinity College que el anglicano ha recibido durante 16 años, a pesar de que trabajaba sin problemas de salud a tiempo completo en la Cámara Alta del Parlamento. Norris ha salido como ha podido esta semana explicando que sufrió hepatitis, pero a día de hoy nadie sabe de qué tipo era la supuesta enfermedad.

La pedofilia de los griegos
De tan sólo un plumazo el héroe ha quedado en villano y la Prensa irlandesa no ha pasado la oportunidad en indagar aún más sobre su vida privada. La investigación no ha traído nada bueno.

Resulta que en la carta de ocho páginas que escribió en 1992 a las autoridades israelíes no mencionaba para nada a la víctima del supuesto ataque sexual y se limitaba a destacar las «nobles» cualidades de Nawi, que ya había tenido problemas con la Justicia por asuntos relacionados con armas y drogas. El detalle ha servido para poner el foco sobre en una entrevista que el senador concedió en 2002 a la revista «Magill» en la que resaltaba que «había algo que decir» acerca de la pedofilia practicada por los antiguos griegos. La frase, sacada de contexto, unida a otra entrevista concedida al «Daily Mail» en la que el candidato comentaba que él no creía en el concepto de una edad de consentimiento para mantener relaciones, ha hecho el resto para acabar con su imagen. Hubo un día en el que todos querían sacarse una foto con Norris. Ahora son pocos los que recuerdan su nombre.


Un jefe del ira que no pide perdón

«El IRA era uno de los participantes y yo estaba en el IRA», ha reconocido McGuinness (en la imagen). «Yo no escapo a mi responsabilidad por esto. Yo creo que tengo una responsabilidad al haber sido miembro del IRA», dice ahora Martin McGuinness, candidato del Sinn Fein a la presidencia irlandesa. Él no va a pedir perdón por su pertenencia a un grupo terrorista, aunque sí ha reconocido que se reunirá con la reina Isabel II si finalmente resulta elegido.
El favorito para ganar las elecciones del 27 de octubre es el laborista Michael D. Higgins. McGuinness ocupa la segunda posición en las encuestas.