El Turner un premio que se escucha

Susan Philipsz se convirtió ayer en la primera artista en ganar el Premio Turner por una obra sonora. Gran desconocida para el público, la creadora estremeció al jurado con su instalación «Tierras bajas», un montaje auditivo elaborado por tres altavoces que emiten su voz a capela interpretando una canción tradicional del siglo XVI

Susan Philipsz, ganadora del premio de este año
Susan Philipsz, ganadora del premio de este año

La letra relata la historia de un hombre ahogado en el mar que vuelve a la tierra de los vivos para despedirse de su amor. Debido al eco intencionado y al descompás de las tres versiones, es casi imposible descifrar las palabras. Pero eso no merma el efecto sobrecogedor que uno siente cuando escucha la obra en medio de una sala completamente vacía. Aunque no es habitual que la artista escoja espacios de este tipo para mostrar sus creaciones. Normalmente su trabajo se expone en sitios insospechados, como la parada de un autobús o un puente sobre el río Clyde, en Glasgow, su ciudad natal. La escocesa asegura que sus instalaciones exploran cómo el sonido y el espacio se definen el uno al otro.
Entre los finalistas se encontraban también el inglés Dexter Dalwood, el dúo londinense Otolith Group y la gallega Ángela de la Cruz, la primera española en ser seleccionada para esta importante distinción en el arte contemporáneo.