William Blake el místico maldito

De marginado a modelo a seguir. Caixa Forum Madrid inaugura una retrospectiva del pintor que revolucionó el arte inglés a finales del siglo XIXCuándo: hasta el 21 de octubre. Dónde: Caixa Forum, Madrid. Cuánto: entrada gratuita 

Como tantos otros artistas malditos, Wi- lliam Blake (Londres, 1757-1827) muy difícilmente pudo pensar no sólo que su obra apareciera como referencia en los libros de texto de su país, sino que además harían cola en el extranjero para ver sus cuadros. La obra pictórica de este escritor vuelve a España gracias a una muestra organizada por la Tate Modern de Londres, que reunirá 74 obras suyas y más de veinte de sus contemporáneos y seguidores. Esta hazaña ha sido posible gracias a que la mayor parte de su legado está en manos de las autoridades británicas, lo que, además de permitir que los estudiantes tengan un contacto más directo y más frecuente con su obra, también facilita retrospectivas de este tipo. Alison Smith, comisaria de la muestra, le definió ayer como «el equivalente de Goya en el Romanticismo» por su carácter revolucionario y visionario. Como el español, también dominó la técnica del grabado, aunque la preocupación religiosa en William Blake es mayor. Estas son las áreas temáticas en las que está dividida la muestra para hacer más fácil a los visitantes comprender el puzzle de su obra:

- Libros proféticos. «Blake vivió la revolución industrial, la independencia de Estados Unidos y, sobre todo, la Revolución Francesa. Intentó dar respuesta a todo con estos libros, pero para que no le juzgaran por hereje creó su propia mitología», asegura la comisaria. Por ejemplo abordó temas relacionado con la sexualidad y la igualdad entre hombres y mujeres en «Visiones de las hijas de Albión».

- Los grandes grabados en color. Son sus obras de mayor formato y con ellas buscaba establecer un vínculo con los grandes frescos del Renacimiento. Abundaban los temas historicistas, y también sobre Shakespeare, considerado por él como el gran poeta inglés. Un buen ejemplo es la pintura inspirada en «Sueño de una noche de verano» que ahora puede verse en Madrid. Normalmente los grabados acompañaban sus textos, pero alguno de sus patrocinadores los encontraban tan crípticos que le pidieron la edición de sus imágenes en libros solas, sin letra.

- Escenas de la «Biblia». El religioso fue su gran tema. «Hizo una gran investigación para tratar de reflejar la energía que les es común a todas las religiones», apunta Smith, la especialista en su obra. Thomas Butts, su principal mecenas, empeño parte de su no muy extensa fortuna en realizarle encargos de este tema.

- Pintura al temple. La técnica innovadora de Blake con esta técnica le ha valido una comparación con Rubens, pues obtenía resultados similares en su afán por lograr que los cuerpos emanaran luz.

- El libro de Job. «Tuvo la suerte de estar rodeado de jóvenes artistas al final de su vida, alguno de ellos se convirtieron en sus mecenas». Este es el caso de John Linell, que le encargó una serie sobre el libro de Job, también tema de Antiguo Testamento. «Blake se identificaba con la historia de Job: el hombre bueno que sufre, que rechaza la idea de que este sufrimiento sea culpa de sus pecados, y que, en defensa de la virtud, llega a enfrentarse al propio Yaveh».

-La «Divina Comedia
. La comisaria de la exposición nos recuerda que Dante era un poeta de moda a finales del siglo XVIII. Blake, que también recibe este encargo de Linell, pudo dejar inacabado el trabajo, pues la mayor parte de la serie corresponde al infierno.

- Las pastorales de Virgilio. Se trata de pequeños dibujos hechos en planchas de madera para imitar el estilo rústico del texto que ilustraba. Le valió el apelativo de «sabio, un ermitaño que les indicaba el camino a seguir» por artistas de la época.

-Sus seguidores. Tuvo gran repercusión su obra, a pesar de haber estado marginado. Ese fue el caso de Los Antiguos, jóvenes recién graduados, que le conocieron por Linnel. También hay un apartado en la muestra para los prerrafaelistas, simbolistas y neorrománticos.

 

La poesía del pistolero Depp
Tan misterioso como los versos de Blake, al personaje homónimo protagonista de la película «Dead Man» (1995) le acompañaba la poesía de su ilustre predecesor en este extraño y oscuro western, un vórtice a partir del encargo que recibe William Blake, un hombre normal convertido en pistolero a la fuerza –nunca estuvo más místico Johnny Depp, en la imagen–, el cineasta Jim Jarmusch optó por el banco y negro para narrar un viaje que era tan tenebroso, a través de montañas y valles, como interior. Los versos de «The Marriage of Heaven and Hell» acompañan al protagonista en boca del indio Nadie, en concreto, los de «Proverbs of Hell». De uno de estos proverbios bebió también en su día Héroes del Silencio en uno de sus temas más famosos: «El camino del exceso nos dirige hacia la torre de la sabiduría».

 

El detalle
ESCRIBIENDO EL ARTE

William Blake no es el único escritor que se ha visto atraído por las bellas artes. Rafael Alberti dibujaba. Y Federico García Lorca, también. Con todos sus peros y peculiaridades, claro. Pero ha habido otros. Y también poetas, como Baudelaire o Paul Valery, que cultivó el dibujo y el grabado. Jean Cocteau dio pruebas de su talento en la llamada «Capilla de los pescadores». Hasta Tolstoi se vio tentado y se conservan parte de sus dibujos, algunos de gran fuerza expresiva. De Edgar Allan Poe se conocen dos retratos. Ambos muy bien trazados (uno de ellos es un autorretrato). Washington Irving dejó muestras de su talento (de hecho, estudió artes plásticas). De Victor Hugo ya se sabía su capacidad con el pincel, igual que de Goethe. Y Lewis Carroll ilustró el manuscrito de su libro más conocido.