París

Golpe a la cúpula antisiria en Beirut

Un brutal atentado mata al jefe de los sevicios secretos y siembra el terror en un barrio cristiano. La sombra de Asad planea sobre el ataque

Al menos dos muertos y 15 heridos por la explosión de un coche bomba en el centro de Beirut
Al menos dos muertos y 15 heridos por la explosión de un coche bomba en el centro de Beirutlarazon

Con el atentado de ayer en Beirut, los libaneses revivieron su convulso pasado marcado por las guerras. En el ajetreado barrio de Ashrafieh –un distrito de mayoría cristiana– un coche bomba explotó a las 14:50 (hora local) en la calle Ibrahim Monzer, matando a ocho personas e hiriendo a unas 94. El momento escogido para la explosión fue nefasto, pues no sólo muchos beirutíes terminaban su jornada laboral sino que también muchos niños salían del colegio a esa hora, por ello hay tantos menores entre los heridos. En los barrios vecinos se sintió un fuerte temblor y una enorme nube de humo señalaba el lugar de la tragedia. «Fue como Hiroshima. Cuando salí, los coches estaban destrozados, la gente gritaba y había humo negro por todas partes», describió a «The Daily Star» Mario Saaid, propietario de una peluquería de la zona. Los libaneses buscaban a los suyos, mientras las ventanas, fachadas y terrazas de la calle se descolgaban de los edificios. Según las primeras investigaciones, el vehículo llevaba entre 50 y 70 kilogramos de TNT y tenía como objetivo al general Wissam Hasan, de 47 años, un importante miembro de la Inteligencia libanesa. Hasan fue responsable de seguridad del primer ministro Rafic Hariri, quien murió en un atentado en 2005. Hasan se libró de la muerte entonces al no ir en el convoy del «premier», pues estaba haciendo un examen universitario. Sin embargo, trabajó y colaboró estrechamente con la inteligencia occidental para esclarecer el asesinato. También investigó diversos ataques terroristas contra personalidades antisirias, ya que Hasan es suní y próximo al opositor Movimiento Futuro de Saad Hariri (ex primer ministro e hijo de Rafic). De hecho, en agosto, Hasan acusó directamente al ex ministro libanés de Información, Michel Samaha, aliado sirio, de haber planeado asesinatos contra personalidades políticas y religiosas.

El general libanés tenía mucho poder en la región y estaba muy bien relacionado. Además, contaba con el apoyo financiero, técnico y político de Arabia Saudí y las potencias del Golfo. Acababa de llegar a Beirut desde París, pues al estar amenazado en su país, se llevó a su familia a vivir a Francia. Su asesinato sólo se podía producir ayer, a su paso en vehículo blindado por esa estrecha calle de la capital libanesa y con un coche bomba con una gran carga explosiva. La muerte de Hasan pone en peligro también a los miembros del partido antisirio 14 de marzo, pues él se encargaba personalmente de prevenirles de los posibles ataques. También al círculo de los Hariri, pues era amigo personal de esta familia política libanesa. Saad Hariri calificó este atentado de «cobarde acto de terror contra todos los libaneses», mientras que el parlamentario Nohad Mashnouq, del Movimiento Futuro y favorable a los rebeldes sirios, dijo a Al Arabiya que «la explosión es un mensaje mandado desde el régimen sirio para aterrorizar a los libaneses».

En cuanto a Hizbulá, que había sido muy crítico con Hasan, el grupo chií emitió un comunicado condenando «de modo rotundo esa agresión criminal» y llamó a los libaneses a unirse para «hacer frente a las conspiraciones contra la seguridad nacional, la vida y la seguridad de los ciudadanos».

Fuentes consultadas aseguran que este atentado terrorista podía ser una venganza por la muerte de Assef Shawkat. Shawkat, jefe de la inteligencia militar siria y cuñado de Bachar al Asad, falleció en julio en un atentado suicida en Damasco. Desde Siria condenaron el atentado de ayer pero el ex primer ministro Hariri insistió: detrás del ataque está «Bachar Hafez al Asad».
 

La ONU busca una tregua

El enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, Lajdar Brahimi, dijo ayer a su llegada a Damasco que analizará con el Gobierno sirio la posibilidad de una tregua durante la festividad musulmana del Sacrificio, que comenzará el viernes. «Analizaremos la reducción de la violencia existente y la posibilidad de una tregua total durante las vacaciones de Al Adha», dijo Brahimi. Asimismo, indicó que tiene intención de analizar la situación actual con el Gobierno, los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil.